“Carretera hídrica también regará zonas de Ñuble”

Por: Roberto Fernández 09:10 PM 2017-06-23

Sutil advirtió que la construcción del proyecto podría tardar, al menos, 10 años.

La carretera hídrica consta de 5 tramos independientes entre sí.

En el auditorio de Inacap Chillán, el empresario Juan Sutil presentó los detalles del megaproyecto de riego que impulsa desde la corporación Reguemos Chile -que preside-, que consiste en la construcción de una carretera hídrica entre la Región del Bío Bío y Atacama, así como un sistema de canales en La Araucanía, lo que permitirá sumar un millón de nuevas hectáreas al riego.

La propuesta, que el timonel de Empresas Sutil (controladora de Frutícola Olmué) viene trabajando hace tres años, representaría una inversión de US$20 mil millones, para la construcción del acueducto, las obras de toma, los canales, un embalse en el río Cachapoal, la ampliación del embalse Corrales, minicentrales hidroeléctricas de paso -que sumarán hasta 1.000 MW- y paneles solares.

Afirmó que se requiere que el Gobierno lo declare de interés público, lo que dijo, espera lograr durante el presente año, fruto de numerosas reuniones y presentaciones del proyecto a diferentes audiencias, como de hecho ya lo está haciendo; y para financiarlo, planteó utilizar el mismo modelo de concesiones del MOP.

Sutil argumentó que hoy existen zonas del país excedentarias en agua, como Bío Bío, en que durante el invierno se vierte el 85% del caudal de los ríos al mar, por lo que dicho excedente se puede transferir a otras cuencas para duplicar la superficie agrícola, principalmente con nuevas plantaciones de frutales, así como también para paliar el déficit de agua para consumo humano -lamentó que en verano se deba entregar agua en camiones aljibe en regiones excedentarias- e incluso, para suministrar a la minería.

Cinco tramos
Según explicó, la carretera se extenderá de sur a norte recorriendo zonas precordilleranas, bordeando embalses por arriba para aprovechar la infiltración por gravedad y atravesando los ríos bajo tierra. 

Tendrá cinco tramos independientes entre sí: el tramo 1, desde el embalse Ralco (Bío Bío) hasta Convento Viejo (O’Higgins), que sumará 326 mil hectáreas; el tramo 2, desde el embalse Colbún (Maule) hasta el río Mapocho, en Santiago, requerirá la construcción del embalse Cachapoal (O’Higgins) y sumará 50 mil hectáreas; el tramo 3, desde el río Cachapoal (O’Higgins) hasta el embalse Corrales (Región de Coquimbo), considera un ducto bajo Santiago, añadirá 47 mil hectáreas y aumentará la capacidad del embalse Corrales; el tramo 4 irá desde el Corrales hasta el Puclaro (Coquimbo), aumentará los volúmenes en los embalses Cogotí, Recoleta, La Paloma y Puclaro, hoy subutilizados, e incrementará la superficie regada en 117 mil hectáreas; y el tramo 5, desde el Puclaro, se extenderá por la costa, hasta Vallenar, (Atacama), aumentará el riego en 200 mil hectáreas y requerirá la instalación de paneles solares para bombear el agua hasta Copiapó, lo que sumaría  200 mil hectáreas.

En ese contexto, dijo que en Bío Bío se podrán incorporar 166 mil nuevas hectáreas al riego en el secano interior, en comunas como Yumbel, Florida, Quillón, Portezuelo y Quirihue.

En cuanto al proyecto Araucanía, destacó que es una zona con altos niveles de pobreza, pero con un gran potencial de desarrollo agrícola, que no ha sido aprovechado por la falta de riego. La iniciativa permitiría aumentar en 200 mil las hectáreas regadas mediante una red de canales.

Enfatizó que para llevar adelante este proyecto se necesitará de un consenso país, de una alianza público-privada, y de una visión de Estado que trascienda el ciclo político, y mencionó que en otras latitudes se han desarrollado obras similares, como Olmos, en Perú y el Valle San Joaquín, en California.

Precisó que hasta el momento la corporación ha realizado estudios, para identificar la disponibilidad y demanda potencial de agua en las distintas cuencas, analizar la factibilidad de uso de los derechos de aprovechamiento en las regiones del Bío Bío y del Maule que no se están utilizando, el perfil de la infraestructura y del trazado y los aspectos ambientales, entre otros aspectos.

Adelantó que se necesitarán US$60 millones para precisar la ingeniería en los próximos 5 años, y que la ejecución podría tardar unos 10 años.

En cuanto al modelo de operación, sostuvo que quienes utilizarán el agua en algún punto del país tendrán que pagar por el uso a los propietarios, ubicados en cuencas excedentarias (sistema swap).

Finalmente, destacó que entre los principales efectos de esta iniciativa se cuentan la inversión de US$10 mil millones en logística, de US$35 mil millones en plantaciones y la creación de un millón de empleos en la agricultura, una vez que esté operando el sistema.

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