Pymes de Ñuble reciben asesoría “de cabecera”

Por: Roberto Fernández Fotografía: Víctor Orellana 09:35 PM 2017-06-19

Se ha logrado reducir costos, aumentar ventas, disminuir accidentes y generar empleos.

En diciembre de 2015 fue creado el Centro de Extensionismo Tecnológico en Manufactura de la Universidad de Concepción (Cetma), con recursos de Corfo para los tres primeros años, y que tiene por objetivo, según explicó su director ejecutivo, José Antonio Carrasco, prestar apoyo tecnológico a pymes madereras y agroindustriales de la Región del Bío Bío, de manera de contribuir a mejorar su competitividad.

“Es raro por el nombre, pero en la práctica esto ha existido unos cien años en el campo en Chile, Indap lo ha hecho hace bastante tiempo, los vendedores de equipos técnicos en el campo son extensionistas, solo que tienen un interés particular de tratar de vender esa máquina, pero en general lo que hacen ellos es educar al cliente, contarle muchas veces, probar, ir a mirar previo a que el dueño decida qué hacer”, comentó Carrasco.

Según explicó, “nosotros hacemos algo súper parecido, nosotros pasamos harto en terreno, venimos muy seguido a Chillán, buena parte de nuestro quehacer se desarrolla en las provincias de Ñuble y Bío Bío, por el foco del centro, que básicamente es agroindustrial, es decir, toda la manufactura de los productos agrícolas y su transformación; y la manufactura en madera, que tiene que ver con la construcción y objetos de madera que están asociados, como componentes”.

Explicó que la elección de los rubros está en línea con las definiciones establecidas en la Estrategia Regional de Desarrollo, y que en el primer año el centro fue asesorado por una institución norteamericana en materia metodológica.

Asimismo, indicó que el concepto de llevar el conocimiento al campo apunta a reducir las brechas tecnológicas de las pymes, “que es un segmento bien particular, porque tiene mayores brechas de capital humano que la gran empresa, tiene menor capacidad de financiamiento, y eso implica una cultura bien particular, en que el dueño de la pyme decide todo”.

“En el fondo, la pyme tiene estas brechas tecnológicas que le impiden, si es que se pusieran a exportar, poder competir de igual a igual con otros países más avanzados que el nuestro”, ya que según planteó el profesional, se aspira a que las empresas que van a ser asesoradas puedan exportar más adelante.

“Claro que ese es un objetivo final, pero en un primer momento la idea es llevarlos un paso más adelante, ya sea la optimización del equipamiento tecnológico que tienen o el aprovechamiento energético, entre muchas materias”, precisó.

Para llegar a los clientes, contaron con la colaboración del gremio de las pymes madereras, Pymemad, y de la Asociación de exportadores de manufacturas, Asexma Bío Bío.

“Nos hemos dado cuenta que las empresas muy chicas, es decir, de menos de cinco personas, les cuesta trabajar con nosotros, porque nosotros les damos tareas, les enseñamos a superar los obstáculos, y no todas tienen la capacidad y voluntad para hacerlo, para eso necesitan gente”, comentó

Carrasco explicó que al principio “se agenda una visita, y lo primero que hacemos es un diagnóstico, vemos muchos temas, como la accidentabilidad, y así detectamos brechas de capital humano, por ejemplo, en materia de capacitación; también vemos los equipos y las instalaciones; nosotros vemos temas de procesos de producción, nuestro foco es productivo duro, y prestamos un servicio de acompañamiento, en que también los ayudamos en otros temas que vamos encontrando en el diagnóstico o les damos la orientación para que busquen una solución. Por ejemplo, en temas como la comercialización, en la compra de equipos, en la generación de redes, somos como un médico de cabecera”.

Ejecución en Ñuble
“En Ñuble hemos visitado 14 empresas, a las que les hemos hecho un diagnóstico, y de ellas estamos trabajando activamente con cuatro en forma regular, a nivel de proyecto, es decir, ayudarlas en un tema específico, en los rubros vitvinícola, de cecinas y de maderas”, sostuvo el profesional.

Pero ese número irá creciendo, pues se siguen haciendo diagnósticos y algunas empresas diagnosticadas podrían sumarse más adelante en la medida que tengan interés y los recursos, porque la asesoría tiene un costo (cobro que hace viable el modelo de negocio del centro de extensionismo) y porque muchas veces las soluciones requieren de una inversión en equipos, en capacitación o en mejoras en general.

Carrasco afirmó que “estamos todavía con el desafío de identificar empresas cuyos problemas puedan ser resueltas por nosotros y que tengan interés en trabajar con nosotros (...) En rigor, mientras más empresas podamos ver, mejor, porque así aumentamos la posibilidad de impacto, porque a nosotros nos evalúan por el impacto, por ejemplo, en disminuciones de costos en las empresas, porque ayudamos a hacer más eficiente el gasto, menos accidentes”, y aclaró que la primera visita a la empresa, en la que se hace el diagnóstico, es gratis.

En Ñuble están trabajando con dos empresas de cecinas (Bengoa y San Martín), con los cuales están abordando el ámbito energético; con la Viña Männle, en temas energéticos y de procesos; y con la maderera Comercial Guivar, en el ámbito medioambiental, energético, de procesos y están apoyando la mejora tecnológica de la empresa de cara a una ampliación.

Carrasco argumentó que el trabajo ha dado sus primeros frutos en las empresas que llevan más tiempo con la asesoría, con impactos en ahorro de costos, aumento de ventas, disminución de accidentes y generación de nuevos empleos.

Comentarios