Tecnología en el fútbol

Por: 2017-06-19

A pesar de la creciente popularidad del fútbol en el orden global y de su fuerte desarrollo en el mundo de los negocios, la entidad rectora de esta disciplina ha sido generalmente muy conservadora y poco proclive a realizar cambios reglamentarios e incorporar dispositivos de avanzada para mejorar la calidad del juego. Ayer, sin embargo, dio un paso gigante en el uso de tecnología. Un cambio que podría marcar un antes y un después en la práctica profesional de este deporte.

En efecto, ayer no solamente debutó Chile en la Copa Confederaciones, el tradicional torneo pre-mundial de la FIFA, sino que también lo hizo el Video Arbitraje (VAR), la tecnología que permite al árbitro tomar decisiones en medio de situaciones polémicas o dudosas. Y vaya que fue protagonista. A la Roja le tocó en dos ocasiones someterse a la video asistencia. En la primera le fue anulada una conquista y en la segunda, el sistema que opera 64 cámaras sobre la cancha, validó el gol. 

Como se podrá imaginar, las intervenciones del VAR dieron para todo tipo de comentarios, en Chile y todo el orbe. Desde rechazo total, pasando por opiniones intermedias, hasta un apoyo irrestricto. Tal diversidad, incluso es apreciable en las opiniones que los propios seleccionados nacionales emitieron después del partido. A no dudarlo, el debate recién comienza. 

Pero lo concreto es que desde hace tiempo otros deportes como el voleibol, el futbol americano, el basquétbol y el rugby, realizan permanentes modificaciones al reglamento en procura de mejorar la calidad y continuidad del juego, el atractivo del evento y la seguridad de los jugadores e hinchas. En todos ellos se ha incorporado con grandes resultados el “video ref”, una herramienta tecnológica valiosa para los árbitros, que permite, mediante la repetición de jugadas en cámara lenta y desde distintos ángulos, dilucidar la marcación de un punto u otras situaciones importantes.

En el tenis, las competencias relevantes tienen desde hace varios años la obligación de contar con el denominado “ojo de halcón”, un dispositivo clave para disipar las dudas generadas por la rapidez de las jugadas. 

Ambas herramientas constituyen ejemplos importantes de cómo las nuevas tecnologías pueden colaborar con el árbitro y la justicia de sus decisiones.

Ciertamente, los errores de los árbitros en la interpretación del reglamento o en la calificación de la conducta de un jugador son parte del deporte en general y del fútbol en particular, y siempre existirán por la condición falible del hombre. De hecho, no sería conveniente difuminar ese protagonismo por una voz superior, conectada a un auricular. Pero lo que urge eliminar son esas equivocaciones graves y evidentes que agravian todo el acontecimiento deportivo y, en ocasiones, lo desnaturalizan. Convalidar un gol cuando la pelota claramente no traspasó la línea de meta o anularlo cuando ingresó medio metro adentro del arco es un absurdo que puede fácilmente ser evitado mediante la incorporación de un dispositivo electrónico o de un video de repetición.

Admitir ciertas herramientas que brinda la tecnología, utilizadas ya con mucho éxito en otros deportes menos masivos, ayudaría a morigerar el clima de intolerancia y suspicacia que suele rodear al fútbol de hoy y favorecería el desarrollo del gran espectáculo que este mismo deporte genera.

Comentarios