El mapa de las “incivilidades” que más afectan a Chillán

Por: La Discusión 2017-06-18

Una serie de encuestas realizadas por personal del Consejo de Seguridad de la Municipalidad de Chillán, demostraron con cifras concretas, que a los pobladores de todos los sectores de la ciudad, en temas de calidad de vida, lo que más les aqueja no es la delincuencia, como más de alguien podría pensar, sino una serie de situaciones sociales como el inacabable hábito de botar basura en la vía pública, el vandalismo, o la presencia de personas que se emborrachan o se drogan en la calle. Todas estas conductas reciben el apelativo de “incivilidad” y apunta a un problema social que se arrastra desde la creación de las primeras civilizaciones y que no es sino el resultado del inconformismo, la desigualdad y la falta de educación.

Tabulados los resultados de estas encuestas y teniendo en mano las estadísticas recogidas por carabineros de la Segunda Comisaría de Chillán, es que dentro del Diagnóstico Comunal del 2017 desarrollado por la Oficina Municipal de Seguridad (Omse) logró hacer una tabla con las incivilidades que más son denunciadas y un mapa en que se reflejan los sectores que más las sufren, siendo el radio configurado por las cuatro avenidas de la ciudad, las que más reciben estos “mensajes” de rebeldía y frustración.

Hit Habitat Felicitas

El ítem que ocupa el primer lugar es el de “daños simples” esto es la destrucción total o parcial de mobiliario o artefactos públicos cuyo costo excede a 1 UTM, como bancas de las plazas, monumentos, señalética, juegos infantiles, postes del alumbrado público o cualquier otro elemento de utilidad que no resista los puntapies de algún desorientado. Los rayados de muros, tags y graffitis son parte de este panorama habitual.

Para el profesor de Historia y magíster de la UBB, experto en el desarrollo de la delincuencia y vandalismo en el siglo XIX en la Región del Bío Bío, Gustavo Campos, “es casi imposible que esto termine, se trata de manifestaciones de inconformismo y rabia que han existido siempre, de hecho aún quedan en Italia algunos muros con graffitis que son insultos a autoridades o groserías hechas en la Roma Antigua, quizás Antes de Cristo”.

Un ejemplo de esto es el famoso “Hit Habitat Felicitas”,  (aquí vive la felicidad) dibujado sobre el dibujo de un pene, en un muro de Pompeya. Para el profesor Campos, “esto es el reflejo de una migración campo - ciudad que nunca terminó por adaptarse, gente que nunca terminó por encontrar un espacio en esta ciudad que, por lo tanto, nunca ha sentido suya, sino del adinerado, del patrón y de gente que siempre lo ha rechazado, o en el mejor de los casos, nunca les ha abierto las puertas ni les ha dado una oportunidad real”.

El experto ejemplifica con la segregación social santiaguina donde se observan comunas muy ricas y otras muy pobres, por lo que “una persona que vive en La Pintana jamás tendrá un sentido de pertenencia con Vitacura o Chicureo y viceversa, entonces a ninguno de ellos les importa el bienestar de su vecino y menos el cuidar su patrimonio”.

En una ciudad en la que, conforme a las últimas cifras de INE, el 50% de los chillanejos tienen un ingreso mensual inferior a los $300 mil, “es natural que los desencuentros culturales se empiecen a hacer evidentes”, apunta Campos, quien se ampara en la etimología del concepto incivilidad para sugerir como raíz del conflicto el que “en Chile desde hace siglos se ha seguido la idea de lo cívicamente correcto que llega desde Europa, por lo tanto se buscan esos arquetipos y se siguen principios católicos como no robar, no mentir o amar al prójimo y que, claramente, la elite social o política de Chile no cumple, pero a diferencia de los pobres, a ellos no les pasa nada si no cumplen estos preceptos. ¿Qué les queda, entonces? manifestar su frustración rompiendo las cosas en el centro, rayando las paredes o tirando la basura al suelo o, peor aún, drogándose, emborrachándose o delinquiendo”.

Y es precisamente, el consumo de alcohol en la vía pública y presencia de personas en estado de ebriedad en la calle, la “incivilidad” más denunciada por los chillanejos. Es en el sector sur, norte y poniente de la ciudad en donde se refleja más este problema, lo que no es de extrañar si se considera que la Patrulla de Tránsito de Carabineros solo este primer semestre ha allanado cerca de 15 locales clandestinos de alcohol en estos sectores; y que la ciudad alcanza las 468 patentes de alcohol, siendo que la recomendación de la intendencia es no contar con más de 300 para equiparar los estándares sugeridos por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Programas y desconfianzas

En la Oficina Municipal de Seguridad, ya barajan las formas de disminuir las incivilidades, mediante programas de intervención en cada junta de vecino, especialmente apoyados en la escuela de Formación de Líderes que el mes pasado ya tuvo a sus primeros egresados.

“Esta es una de las situaciones que más contribuye con la sensación de inseguridad que existen en los barrios de Chillán, mucho más que la delincuencia y esto se debe a la baja calidad de algunas luminarias o a sitios eriazos que no están bien mantenidos ni cercados por sus dueños”, observa Renán Cabezas, encargado de la OMSE. Dentro de lo más inmediato, Cabezas destaca que la semana pasada “se constituyó el comité de seguridad y la próxima semana se comenzará la planificación para trabajar las incivilidades”.

Pese a que en este comité está Carabineros, la PDI, el Ministerio Público, la Dideco y otras oficinas de importancia, para el director subrogante de la Inspección Municipal, y sociólogo, Daniel Fuentes, “estos comités han sido la solución que siempre ha planteado este Gobierno, pero lo que vemos en la calle es que las cosas no cambian, me gustaría estar equivocado, pero los comité no son la solución”.

Educar, trabajar con los más jóvenes y generar mayores opciones laborales son la única salida que ve Fuentes, aunque está consciente de que es un trabajo a largo plazo y “hasta rupturista, porque hablo de enseñarle a los jóvenes que tienen deberes, ya que solo se les ha enseñado que tienen derechos y ellos no saben lo que nos costó obtener esos derechos de vuelta. Ellos no lo valoran y son maleducados, agresivos y groseros porque saben que las leyes los protegen hagan lo que hagan, por eso a los inspectores los suben y los bajan a garabatos cuando cursan una infracción”.

Otras de las “incivilidades” más denunciadas es la del exceso de comercio ambulante ilegal y de autos estacionados en bandejones o en las veredas.  “Ya se dispuso un trabajo específico para eso, especialmente con lo de los autos en Avenida Libertad, siempre hay gente que critica, pero hay que entender que estamos en una ciudad cada vez más grande con más necesidades y demandas, por lo que necesita urgente un orden”.

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