El “cerebro” Villanueva se adelantó y partió primero

Por: Camilo Díaz Fotografía: Archivo La Discusión 2017-06-16

“Seguramente ya estarás corriendo por la orilla derecha de una cancha imaginaria allá donde nadie sabe cuáles son las dimensiones. Adiós!”.

Sentidas palabras del ex jugador diablo Néstor Zanatta, en alusión al fallecimiento de su compañero de equipo, y también recordado ñublensino, Mauricio “Cerebro” Villanueva, parte de dicho plantel glorioso que lograra el ascenso diablo en 2006.

Villanueva, volante salido desde las series juveniles de la Universidad Católica, también fue seleccionado nacional, en las categorías sub 17 y sub 20, teniendo destacados pasos en Unión La Calera, siendo parte de la campaña de su ascenso el 2000, logro replicado con el Ñublense comandado por Luis Marcoleta.

“Nestor Zanatta me comentó lo que le pasó a Mauro, y la verdad es que no lo creía. Me costó digerirlo porque era un persona joven, muy pegado a la religión, y junto con Carlos Cáceres fueron los primeros en acercarse a mí cuando fui uno de los últimos en integrarme a ese plantel”, dijo su ex compañero con la camiseta del Rojo, Edgardo “Turco” Abdala a Dimensión Deportiva de Radio La Discusión.

“Obviamente enterarse de esta situación a uno lo golpea mucho. Los mejores recuerdos y las cosas importantes que vivimos con él”, agregó Manuel Villalobos, goleador histórico del rojo.

“Cuando me entero, no lo podía creer, por la persona que era Mauricio, más allá de lo introvertido, uno pensaba que jamás pudiera llegar a tomar una decisión tan drástica, sobre todo conociendo que era un muchacho cristiano y que conocía de Dios”, precisó Néstor Zanatta.

Precisamente Villanueva fue parte del grupo de los “bíblicos”, jugadores del plantel de Marcoleta que se juntaban a estudiar la Biblia, junto a sus pares Chase Hilgenbrick, José Yates, Carlos Cáceres, Alejandro Maureira y Erwin Concha.

Tras alcanzar la gloria y ser actor de ese anhelado ascenso diablo, posteriormente el “Cerebro”, no fue considerado para la temporada 2007, año en que volvió al césped del mítico Nelson Oyarzún Arenas, pero jugando por el equipo del Sifup, en un amistoso con la institución chillaneja.

“No dolido, pero extrañado, por los dos años que estuve aquí, pensé que podía haber un tipo de interés, pero no hubo ninguna conversación ni acercamiento de ningún tipo”, dijo Villanueva en dicha ocasión a LA DISCUSIÓN, respondiendo a si le dolió no haber sido considerado para renovar con Ñublense en Primera.

El fútbol profesional no le dio una nueva oportunidad. Se desempeñaba como taxista en Santiago, donde una depresión, sumado a quiebres familiares, terminaron por gatillar que aquel incansable y hábil jugador, optara por quitarse la vida.

“Quisiéramos sumarnos a esta triste noticia. Una persona muy talentosa y humilde, la cual siempre tuvo unos minutos de su tiempo para conversar con los hinchas”, dijo Alexis Herrera, coordinador de la barra de Los Rediablos.

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