Rescatan historia de niño perdido en el bosque

Por: Carla Aliaga Fotografía: Gentileza César Hernández 08:50 PM 2017-06-14

“Hay rumores que algo ronda por los bosques del sur de Chile, un rumor del interior del bosque y que corre por la localidad de Rucamanqui y Huépil. Cuatro lugareños se deciden a averiguar de qué se trata y descubren a un enigmático joven que lo único que sabe decir es ‘Fillo’, algo parecido al canto del ‘Fío fío’”.

Esta es la presentación del libro “Hijos del bosque. Fillo cuatro”, del autor César Hernández, ingeniero forestal radicado en Chillán quien, conmovido por la historia de este ser humano, decide rescatarla en este texto.

“Es estremecedora la historia de este joven. Sé lo que es pasar una noche de frío internado en el bosque y él sobrevivió por más de 20 años”, cuenta César Hernández, quien además se sintió atraído por la capacidad que tuvieron quienes acogieron a este hombre, el matrimonio de José y Amantina.

“La historia que yo cuento va en la línea del amor y el cariño de las personas que quisieron cuidar a este niño”, argumenta el autor.

Juan de Dios
Existen diversas interprestaciones acerca del origen de este niño “llamado Fillo, porque lo único que sabía decir cuando lo encontraron era ‘Fío fío’, emulando el sonido del ave que lleva el mismo nombre y que habita en el bosque chileno”, argumenta el profesional. Y la denominación de “cuatro”, por haber sido encontrado en la cuarta sección de la hacienda Rucamanqui. Posteriormente, fue bautizado y luego inscrito en el Registro Civil como “Juan de Dios Allado Rucamanqui”.

Ésta es una leyenda basada en un hecho real con escasos personajes que fueron adaptados y creados por el autor para lograr el realismo pertinente a la época y situación, donde arranca el afecto, el amor, la paternidad y maternidad que José Dolores Cea Zúñiga y Amantina del Carmen Cabezas Ramírez tenían para dar y no necesariamente para recibir.

Una leyenda del bosque chileno, sobre hechos reales narrados por diversos testigos, aún vivos y que dan el realce y fuerza a esta historia que la comunidad de Huépil nunca ha olvidado.

“Él estaba muy sano cuando lo encontraron, tenía toda su dentadura y su piel muy bien cuidada. Paradójicamente, enfermó en la civilización”, cuenta el autor.

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