[Editorial] Creerse “el cuento”

Por: 11:10 AM 2017-06-12

La matriz productiva de Ñuble ha sido objeto de duros cuestionamientos por aquellos que se oponen a la creación de la nueva Región. La crítica se asomó en el Senado y ahora, con el lobby penquista de por medio, se ha acentuado en la Cámara de Diputados. 

Basados en las estadísticas que hoy tenemos en pobreza, desempleo y desempeño de la actividad económica, los detractores del proyecto sostienen que nos convertiremos en una región pobre y altamente dependiente de las ayudas estatales. 

No sin razón, argumentan que desde hace aproximadamente 45 años, Ñuble ha visto eclipsar su protagonismo a nivel regional, pasando de ser el segundo territorio con mayor actividad económica y social, a estar tercero o incluso cuarto en algunos indicadores. 

Al consultar a especialistas y observar esa trayectoria, se constata una relevante incidencia de las políticas públicas, donde la mezquina descentralización nacional e intrarregional aparece como un factor clave a considerar, y que cruza todos los aspectos del proceso productivo y a sus actores, públicos y privados. 

En efecto, se trata de un enorme obstáculo para dar un salto en materia de crecimiento productivo y ante ello un cambio en el diseño político administrativo como el que traerá la Región de Ñuble aparece como la gran solución, pero arrastrando también una fuerte carga de expectativas. 

Sin embargo, no debe confundirse el cambio político-administrativo con una transformación mágica que lleve desarrollo y bienestar a los ñublensinos en el corto plazo. 

El paso que estamos cada vez más cerca de dar requiere un renovado espíritu cívico, pero sobre todo, emprendedor. Deberemos mejorar nuestros números y para ello se necesita atraer inversión y políticas públicas que la incentiven.

En paralelo deben avanzar la investigación en ciencia y desarrollo, así como la innovación. En esta etapa hace rato que juegan un rol significativo instituciones como la UdeC, UBB e INIA, que son precisamente las llamadas a generar este conocimiento. 

Sin embargo, el sector privado local más tradicional y que es mayoritario, aún se muestra demasiado conservador para invertir en nuevos negocios derivados de la agregación de valor, principalmente a productos agrícolas. 

En todo caso, no se puede desconocer que algo se ha avanzado y hoy se observan algunos nichos que están apostando a esta idea, principalmente en la fruticultura, pero el potencial es mucho más grande de lo que realmente hoy es aprovechado. 

En poco tiempo más tendremos un redimensionamiento de lo gubernamental y un proceso orientado a coordinar políticas y planificaciones que, más allá de tecnicismos legales, es la gran oportunidad que hemos tenido en el último siglo de dibujar lo que Ñuble realmente necesita para dinamizar sus energías productivas. 

Se trata de una empresa superior, que trasciende al hito administrativo de convertirse en Región y que lejos de ser vista como un sueño o un ideal de desarrollo teórico, debe ser un estímulo para la puesta en marcha de un proyecto concreto, pero igualmente imaginativo y audaz. 

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