Gremios locales muestran bajo nivel de renovación de liderazgos

Por: Isabel Charlin 10:55 PM 2017-06-10

La pasada elección del Colegio Médico, en la que se alzó como nueva presidenta nacional la médico cirujano Izkia Siches, profesional de la atención primaria y reconocida dirigenta metropolitana alejada de los otrora grupos de poder al interior de la entidad; dio cuenta de un necesario recambio en varias organizaciones gremiales, sociales y civiles que hacía tiempo, no se daba.

Pasó el año pasado también en el Colegio de Profesores, donde, si bien asumió un reconocido dirigente con años de trayectoria -Mario Aguilar-, quedó al margen una institución del gremio, el varias veces reelegido Jorge Gajardo, lo que fue interpretado como “nuevos vientos” al interior de la institución.

En la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) también hubo un pequeño terremoto. Si bien Bárbara Figueroa fue recientemente reelecta presidenta por una amplia mayoría -en una elección especial verificada el 30 de mayo-; debió superar unos fallidos comicios el año pasado, en los que se puso en tela de juicio la transparencia del proceso eleccionario.

En la Asociación Nacional de Empleados Fiscales (Anef), en tanto, tras dos décadas a la cabeza, el año pasado el presidente nacional, Raúl de la Puente, decidió no repostular.

Así como hay quienes estiman necesario que se limite la reelección de los parlamentarios; en el mundo gremial y sindical también están quienes creen que se deberían poner barreras a las presidencias y directorios eternos, sobre todo, porque una vez enquistados en el poder, impiden que emerjan nuevos liderazgos.

Algo de eso se rompió en la reciente elección del Colegio Médico. El chillanejo, José Miguel Bernucci, quien asumirá como nuevo secretario nacional de la organización, manifestó que “varios dirigentes llevaban muchos años en sus cargos, lo que cerró la llave al tiraje de nuevos liderazgos, y a la participación de las bases. Nos unimos varios estamentos, los generales de zona, los residentes, junto con los médicos de la atención primaria, y logramos el triunfo”.

Gremios locales
A nivel local, el gremio médico también sufrió un remezón.

Tras varios períodos al mando del gremio local, Carlos Rojas perdió en mayo pasado las elecciones frente a Juan Pedro Andreu. Si bien ambos son dirigentes antiguos del gremio, pertenecen a grupos distintos, lo que ciertamente generará algún cambio en la forma de conducir el colegio.

No ocurre lo mismo en el Colegio de Profesores local.

Desde 2002, la presidencia está en manos de la profesora normalista jubilada Brígida Hormazábal, cuyo liderazgo a nivel local la ha hecho ser reelegida en cinco oportunidades, y en octubre pasado, la llevó al Concejo de Chillán, tras varios intentos electorales.

Hormazábal, de militancia socialista, prácticamente no ha tenido competencia interna, y ha compartido la mesa provincial con comunistas, democratacristianos y radicales. Ha sabido superponer los intereses locales del gremio, por sobre los políticos, lo que le ha permitido mantenerse en el poder.

En la Anef, el dirigente regional de Fonasa, Jorge Del Pozo, llegó a presidir durante cuatro períodos la multigremial a nivel provincial (del 2004 al 2012 y entre el 2014 y el 2016).

Paralelo a su actividad dirigencial, Del Pozo ha sido concejal por Chillán Viejo y candidato a la alcaldía de la comuna histórica, en representación del Partido Radical.
Actualmente, el presidente provincial de la Anef es Patricio Peña, un dirigente relativamente nuevo; pero lo acompañan en la mesa representantes de otras reparticiones que tienen cuatro o más años en el gremio.

La CUT provincial, en tanto, también está estrenando presidente provincial. Si bien en las elecciones de diciembre de 2016 fue reelegido el histórico dirigente comunista Luis Sánchez, por motivos personales entregó la presidencia al dirigente de la Fenpruss, Jorge Vásquez, aunque sigue perteneciendo a la mesa directiva, que está compuesta, además, por Teresa Zepeda, del gremio Sinati; Elizabeth Ferrada (histórica dirigenta del Colegio de Profesores); Manuel Chávez (otro histórico del Colegio de Profesores); y Nicole Ojeda, de la Anef.

En otras asociaciones y reparticiones locales también se pueden ver liderazgos de larga data: la Cámara de Comercio, Industria, Turismo y Servicios de Chillán, desde 2011 es presidida por Alejandro Lama (quien se integró al gremio en 1990); en el comité Ñuble Región, Hérex Fuentes acaba de completar seis años como presidente (ayer ganó la reelección); y en la Junta de Vigilancia del Río Ñuble, Margarita Letelier alcanzó a estar once años como presidenta, tras renunciar hace pocas semanas, para emprender una carrera parlamentaria. Asumió su cargo Martín Arrau.

Otro caso emblemático es la Unión Comunal de Juntas de Vecinos. Tras veinte años como presidente, en 2012 dejó su cargo Edison Coronado, para asumir como concejal de Chillán. Desde entonces, Cecilia Henríquez está al mando de la entidad.

Quienes escapan a la norma y renuevan sagradamente sus directivas cada dos años son los socios de la Cámara Chilena de la Construcción, que a nivel local tienen como presidenta a Claudia Rigall; en tanto la Asociación de Agricultores de Ñuble ha tenido en los últimos años tres reconocidos dirigentes: Fernando Serrano, Alfredo Wahling, y actualmente, Álvaro Gatica.

Problema cultural

Para el analista, Rodrigo Landa, la explicación al escaso cambio generacional en las asociaciones gremiales de Ñuble, se puede atribuir a razones más profundas que a la mera posición de los actuales dirigentes que las encabezan. 

“Hay un problema social, y más bien cultural, en que la acción política, entendida como un concepto más amplio que la vida partidista, está en retroceso. Similar fenómeno lo observamos en las directivas de cursos de los colegios, donde nadie quiere participar; en los colegios profesionales, donde prácticamente existen listas nominales; en las propias unidades vecinales, donde se ha perdido desde hace mucho tiempo el sentido comunitario y el concepto de ciudadano responsable. Vivimos al lado de los vecinos, pero no nos conocemos”, sostuvo.

¿Qué pasaría si los actuales dirigentes decidieran retirarse? ¿Tendríamos filas de interesados en querer ocupar sus puestos?
Según Rodrigo Landa, nadie está intentando destronar a los actuales liderazgos.

“Se critica que en las organizaciones gremiales están los mismos de siempre, pero nadie está dispuesto a sacrificar su tiempo para asumir esa responsabilidad, lo que es preocupante para la proyección colectiva de una comunidad. Esto es lo mismo que pasa en los partidos políticos: los criticamos, pero no nos adherimos para ofrecer una solución distinta, tanto en el aporte de las ideas como en la acción”, manifestó.

Respecto de la acción gremial, agregó: “aun cuando su naturaleza jurídica es privada, se echa de menos una visión más orientada al bien público. Estas asociaciones se han ido transformando en una especie de blindaje de los intereses de sus asociados, frente a la autoridad o a las políticas públicas que podrían afectarles. Salvo algunas excepciones, han pasado a convertirse en un mecanismo de defensa corporativa que reúne a privados con intereses comunes, y que se han olvidado de construir sociedad”.

Para Landa, generar modificaciones y lograr una mayor participación en todas las instancias, requiere de un cambio cultural.

“Tanto el escaso cambio generacional de los gremios, como la misión de los mismos, requieren de un cambio cultural. Y a mí me enseñaron que esos cambios se producen en el largo plazo”, acotó.

Cuestión de espacios

Para la politóloga de la Universidad de Concepción, Jeanne Simon, si bien desde 1990 a la fecha (post dictadura) ha habido intentos por generar una transformación generacional en la política en general, esto no ha funcionado. 

“Si miramos a los partidos políticos, generalmente son los jóvenes quienes crean o inscriben un nuevo partido o tendencia, como Evópoli, Partido Progresista, Revolución Democrática, etc. Una explicación puede ser que hay una diferencia valórica entre la gente mayor de cuarenta años y la gente menor”, sostuvo la académica, quien extrapola lo que sucede en la política partidista, al ámbito social y gremial.

“Uno observa una situación parecida en las organizaciones gremiales, donde se mantienen los mismos dirigentes. Los jóvenes quieren mayor protagonismo, pero pocos encuentran espacio dentro de las organizaciones tradicionales. Quizás, porque las organizaciones tradicionales (partidos y organizaciones gremiales) han mantenido una práctica más tradicional de hacer la política, como también sus preocupaciones son distintas en comparación con dirigentes más jóvenes”, sostuvo.

Al mismo tiempo, añadió que “seguramente, muchos jóvenes perciben costos asociados a la participación y pocos beneficios. Las excepciones seguramente vienen de familias con tradición de participación política”.

Sumando estas realidades, advirtió Jeanne Simon, “los dirigentes no han hecho el esfuerzo para dar espacios y protagonismo a dirigentes jóvenes. Por otro lado, muchos dirigentes jóvenes prefieren formar sus propias organizaciones y movimientos para lograr sus fines políticos. Lo del Colegio Médico, creo, fue una excepción. El triunfo de Izkia Siches tiene más que ver con su calidad como dirigente (transparente, comprometida con los temas de interés de médicos jóvenes). Quizás el poder político que ha adquirido dicho gremio ha favorecido, al mismo tiempo, el interés por participar en él”, sentenció Simon.

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