Empleo y pensiones

Por: La Discusión 10:45 AM 2017-06-10

El último estudio realizado por la OCDE sobre el desempeño de los sistemas de pensiones de los 34 países que componen la agrupación, reveló que las jubilaciones en Chile se encuentran muy por debajo del promedio de esos países.

El informe muestra que las jubilaciones en Chile corresponden a un 51,8% del último sueldo, mientras que el promedio de los países de la OCDE es 64,1%. Esto quiere decir que si una persona en sus últimos 10 años de trabajo gana $500.000, se jubilará con cerca de $250.000. Por otro lado, si nos comparamos con los países pertenecientes a la agrupación que lideran en tasas de reemplazo, Holanda y Hungría, ofrecen a sus jubilados el equivalente al 101% y 95% de sus últimos sueldos, respectivamente. 

Igualmente, el estudio advierte que en el debate sobre el mejoramiento de las pensiones en Chile, debe ponerse especial atención en el mercado laboral del país. Ello, porque lamentablemente las bajas jubilaciones tienen su principal explicación en la precariedad del empleo, generando bajos montos de ahorro y lagunas previsionales.

Lo anterior es coincidente con un reciente estudio del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) sobre la calidad de los ingresos y que muestra justamente cómo los escasos sueldos están convirtiéndose en un factor determinante a la hora de recibir malas pensiones. Si bien el sondeo del INE mostró que se ha registrado un aumento en los ingresos medios de un 40% nominal y un 17% real, la verdad es que el promedio sigue siendo bajo: 505 mil pesos. 

A nivel local, en tanto, las cifras empeoran dramáticamente, pues un 45% de los trabajadores no supera el umbral del ingreso mínimo de 264 mil pesos y un 27% no cuenta con contrato de ningún tipo. Además, en Chillán, solo un 49,5% tiene un contrato de plazo indefinido y un 24% cuenta con un contrato a plazo fijo. Tal desmejorada estructura salarial se explica por la escasa diversificación de nuestra matriz productiva, la alta dependencia de la producción de commodities, mano de obra con escasa calificación y alto desempleo.

En suma, para resolver la ecuación de mejores pensiones y mejores empleos, hay que hacerse cargo de las imperfecciones del mercado del trabajo, a nivel país y sobre todo local. Para ello se debe pensar cómo incentivar mayores contrataciones y ahí el foco debe ponerse en aquel sector que más trabajo entrega, que es la pequeña y mediana empresa.

Si a eso sumamos la opción de equiparar los ingresos entre hombres y mujeres, incentivar el trabajo juvenil y abrir opciones a la tercera edad, estaríamos en condiciones de acceder a mejores estándares de vida para las personas y -a través de esa vía- tener un mejor campo donde sembrar las reformas al sistema de pensiones de los chilenos, que debería ser único y transversal.

La clave es entender que la escala de sueldos, la matriz productiva, el mercado laboral y las pensiones son partes del mismo proceso y por ello es menester abordarlos todos juntos. No hacerlo es perder un tiempo valioso.

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