[Editorial] Empresarios y nueva región

Por: Fotografía: Mauricio Ulloa 10:20 AM 2016-04-04

Si bien a nivel de representación gremial y oficialmente existe un total respaldo de los empresarios locales al proyecto de ley que crea la Región de Ñuble, también es cierto que en este sector se encuentran las principales voces disonantes y visiones críticas sobre esta iniciativa, concretamente por el tamaño de la burocracia y su millonario costo. 
El tema, de hecho, tiene especial actualidad y así lo confirmó la senadora Ena von Baer en una entrevista publicada en la edición Domingo. Allí admitió que el financiamiento del proyecto de ley que crea la Región de Ñuble será el principal tema a analizar por la Comisión de Gobierno Interior durante la discusión en particular de la iniciativa. Una especie de prueba de fuego, pues garantizados los recursos, el proyecto avanzaría sin inconvenientes hasta su aprobación final. 
De acuerdo al informe elaborado por la Dirección de Presupuestos del Ministerio de Hacienda, se proyecta una inversión de $17 mil millones para el primer año de instalación (compra y arrendamiento de inmuebles, remuneraciones, etc.), y de $15 mil millones anuales para los períodos subsiguientes. Tales cifras, sin embargo, solo considerarían una parte del gasto público, asociado al gobierno regional, pero no a todos servicios estatales, estimándose que al menos habría que triplicar los números contenidos en el proyecto, resultando una cifra millonaria solo para mantener una enorme burocracia pública.
El debate está comenzando y seguro escribirá interesantes capítulos en el Congreso, pero tampoco hay que sobredimensionarlo, pues el mayor error que podríamos cometer es creer que la Región de Ñuble es una mera transformación administrativa que creará cientos de puestos de trabajo, distribuidos según cuotas políticas del gobierno de turno. 
Y aquí volvemos a los empresarios, quienes aciertan en su visión realista que advierte que la nueva región no asegura la generación de más inversiones privadas y menos un desarrollo económico más dinámico. Como personas pragmáticas que son y conocedoras de los ciclos y ritmos que tienen los flujos de capital en la economía moderna, entienden bastante bien que la verdadera oportunidad para generar más inversiones, más riqueza, mayor crecimiento, y posiblemente, mayor desarrollo, está directamente relacionada con la generación de incentivos claros, con una ambiciosa política de atracción de inversiones. 
En ese sentido, la vinculación entre la idea de convertir a Ñuble en región y la efectiva atracción de inversiones privadas pasa necesariamente por tres cambios fundamentales. En primer lugar, la descentralización en la toma de decisiones, con Chillán como cabecera regional. En segundo lugar, un evidente aumento de la asignación de recursos públicos, dejando atrás la histórica postergación en la definición de presupuestos y en tercer lugar, pero no menos importante, una planificación del desarrollo ya no nacida en Santiago o Concepción, sino en Ñuble, con las demandas y aspiraciones de todos los estamentos de este territorio. 
El trabajo participativo para elaborar una estrategia de desarrollo para la Región de Ñuble constituye el instrumento de planificación a largo plazo clave para responder a la pregunta ¿para qué queremos ser región? 
La inversión requiere de certezas y de principios orientadores. Entonces, con poder, con inversión pública y con certezas orientadoras sobre el tipo de desarrollo que se quiere para Ñuble, se puede construir una política de atracción de inversiones sólida, arraigada y pragmática, que plantee incentivos concretos y competitivos respecto de otras regiones. 
Es por lo anterior que resulta esencial la mirada que los empresarios tienen de este proceso, porque saben que la creación de la Región de Ñuble es recién el comienzo del camino, y no el fin, entendiendo que ese camino llevará a esta zona a un desarrollo integral del territorio. 

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