La emocionante y ejemplar historia del “arquero volador”

Por: Rodrigo Oses Fotografía: Mauricio Ulloa 2016-04-11

Luis Pérez (80 años) revela, sentado en el living de su hogar en Chillán Viejo, que cuando estaba a punto de firmar en Unión La Calera, proveniente de la reserva de Palestino, el presidente calerano le quedó mirando la mano derecha.


Era que no, si al recordado “arquero volador”, y leyenda de Ñublense, le faltaban dos dedos, pero se las había arreglado para brillar en el cuadro tricolor. “Pensé, aquí me fui cortado, porque sabe, siempre creí que desconfiaban que podía atajar por este defecto”, evoca “Luchito”, mostrando su mano diestra, en la que sufrió un accidente cuando a los 8 años se puso a “intrusear una motosierra”.


A pesar de la desconfianza, visaron su contratación en La Calera donde brilló para luego pasar a Trasandino, club desde el que emigró con 23 años al elenco chillanejo que militó en el Regional, Unión Español.


SE ENAMORA DE CHILLÁN
Proveniente de Cerrillos, Región Metropolitana, en 1959 “Luchito” se vino a Chillán tentado por una mejor oferta porque Trasandino le debía tres meses de sueldo.  “No tenía idea cómo era Chillán, pensé que era como las películas de cowboy, con carretas y caballos, así que llegamos al Salón Olimpia, en el bus Vía Sur”, recuerda iluminando la charla con su sonrisa.De inmediato se puso a las órdenes de Juan Ramírez que estaba entrenando al equipo en la antigua cancha de arena del estadio Nelson Oyarzún. Le bastaron una seguidilla de voladas, en un breve ejercicio, para convencer a los dirigentes que de inmediato le ofrecieron un contrato por 200 escudos, el que al día siguiente ascendió a 240 por petición del DT Juan Ramírez que temía que se lo llevara otro equipo. Tras un año en el Regional, el DT Martín García lo convenció para que firmara en Ñublense donde se ganó el cariño de la hinchada a punta de atajadas espectaculares.
-Y se fue a Ñublense donde estuvo entre 1960 y 1970.


- Don Martín me ofreció 150 mil, pero, pensé que aquí no dan primas. Y le dije “Don Martín ¿aquí no hay primas?”, no, misssh, querí casarte, me dijo. Me dieron pensión al tiro a pesar que habían problemas. Estuve un tiempo en el hotel España en Libertad. Después se puso difícil la cosa porque no pagaban al día y me fui a comer donde Custodio González, en el “Condorito” y ahí comían varios jugadores. Ahí conocí a Romerito.  Yo le dije usted juega. Me dijo sí pues, ¿no me conoce?, yo soy Romerito. ¿Y usted? le dije soy Luis Pérez vengo del Unión Español y voy a jugar en Ñublense. Lo encachado es que me dijo “y ¿usted en qué puesto juega? Porque ya me había cachado la mano con dos dedos menos, y me queda mirando y me dice…¿me está hueveando?, jajaja. 


-¿De ese plantel que jugadorazos recuerda?
- Segundo Castro era un espectáculo. Daba gusto verlo jugar. Mucha gente decía vamos a ver a Castrito. A mí siempre me salía una voladita buena. A la gente le interesaba que yo volaraba. Siempre decían “falta la volada de Luchito”. También el zaguero argentino Claudio González, el centrodelantero Borello, Romerito, Malloco Pérez, Mamani.


-La gente de la época dice que usted volaba con una gran agilidad. ¿Cuáles eran sus cualidades?
- Primero ágil para volar y seguro de manos. Aquí en Concepción, los diarios me pusieron el arquero volador. Mi historia es bonita, pero económicamente mala.


- Exactamente, sus contemporáneos en Ñublense me cuentan que sufrieron mucho en las pensiones y por los sueldos impagos.
- En la parte económica fue mala, en algunas pensiones nos daban cochayuyo con papas tres días seguidos porque no se pagaban los arriendos, aunque en lo deportivo vivimos lindos momentos como cuando inauguramos el estadio Nelson Oyarzún con la Selección Chilena y después con Cerro Porteño en partidos extraordinarios.


- ¿Qué recuerdos tiene de ese duelo con la Roja Mundialista del 62’?
- Uff, gran partido. ¿Sabe? A Ñublense le hicieron cuatro, perdimos 4-2, pero fue el único equipo al que le pasaron menos goles, porque a Temuco le pasaron 9, a Concepción 12. En la selección estaban todos, Juan Ramírez, Jorge Toro, Leonel Sánchez, Tito Filloux. El estadio estaba lleno y nos aplaudieron. 


- En el  partido con Cerro Porteño usted le rechazó un contrato a los dirigentes tras atajarlo todo.
- Sí, para mí fue un partido extraordinario. Los dirigentes de Cerro Porteño hablaron con los de Ñublense porque querían verme ya que había jugado bien. El presidente de Ñublense, Renato Solar, les dijo “aquí está la maravilla”. “Ahh, no es muy grande, pero en el arco parece un gigante”. Me dijeron si me gustaría jugar por ellos, yo les dije que hace poco había hecho contrato, pero pensé que pasa si soy un fracaso allá, me faltó quizás personalidad y dije que no.

 

-Usted terminó jugando de delantero...
- Sí, dos veces jugué de delantero. Una vez le hice un gol a Green Cross en Santiago. En aquellos años no había cambio de arquero. Me lesioné de un brazo y Segundo Castro se puso al arco y me fui arriba. Hice un golazo. Empatamos a uno. En Santiago los diarios comentaban que el arquero de Ñublense le había marcado al arquero que había jugado en la Selección Argentina Julio César Musimessi.

 

-¿Se fue dolido de Ñublense?
- Sí...(se emociona), nadie me dio las gracias después de 10 años. Eso me dolió. Solo “La Discusión” puso “Gracias Luchito”. Me retiré en Unión Veterana de Peumo  en Tercera División donde en 6 años gané la plata que no gané en Ñublense, pero siempre me la jugué y me volví a vivir con mi familia a Chillán.

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