Ñublense naufragó en un mar de impotencia

Por: Rodrigo Oses 2016-04-03

Solo le servía ganar para encender  otra vez la esquiva ilusión de ingresar a la liguilla.

Para eso incluso Sebastián Varas se sacrificó y jugó lesionado.

Era la última chance concreta para volver a creer.

Sin embargo, Ñublense, literalmente, naufragó en un mar de impotencia ayer al empatar sin goles con Iberia, bajo una intensa lluvia que incluyó una fuerte granizada en el entretiempo, transformando la cancha en un lodazal.

El equipo de Fernando Díaz quedó prácticamente fuera de la liguilla, aunque restando tres fechas, prolongando una dolorosa agonía, matemáticamente tiene aún una pequeña opción para forzar un milagro.

Pero futbolísticamente, está lejos de ese objetivo porque si bien mejoró en relación a lo que mostró, sobre todo en el primer tiempo, ante el colista Coquimbo Unido, el equipo volvió a evidenciar una impotencia creativa y falta de contundencia ofensiva. 

A pesar que Varas, que se guardó para atacar en jugadas profundas para poder soportar todo el partido, generando preocupación, desde la zona de volantes jamás llegó la pelota limpia.

Es que en ese sector, la falta de movilidad y dinámica de los volantes siempre conspiraron contra un armado más directo y sorpresivo.
Con la sorpresiva presencia de Daniel Briceño en la zona media, Ñublense ganó posesión de balón a ratos, pero un desesperante y lento traslado del balón a campo rival.

La jugada ofensiva se activaba cuando la pelota llegaba a los pies de Luis Flores Abarca, pero se diluía cada vez que Silva o de la Valle se incorporaban al tejido porque carecían de recursos para profundizar.

En tanto, Deportes Iberia amenazaba permanentemente por intermedio de Juan Manuel Lucero, enganchado sobre la banda izquierda, para buscar al espigado Diego Ruiz que metió miedo con el juego áreo.

Lo mismo que Óscar Salinas, quien con sus permanentes desbordes inquietaba por pasajes a la defensa de Ñublense.

La transición de los angelinos era más rápida y dinámica que la de los chillanejos que sufrían para pasar con mayor sorpresa a campo rival y habilitar a Varas que permanecía al acecho sin tratar de desgastarse en vano temiendo que la cicatriz del antiguo desgarro de su cuádriceps izquierdo lo sacara del partido.

El cuadro de Los Ángeles comenzó a transitar con mayor frecuencia a campo enemigo explotando las bandas, a pesar que perdió a su lateral Esteban Sáez.

El ingreso de José Salcedo le dio mayor profundidad por ese costado para sumarse a los desbordes de Salinas, que cuando no podía penetrar enviaba centros que podía capitalizar el grandote Diego Ruiz.

Un cabezazo del argentino inquietó a Morandi, y tras cartón otro de Salinas, que azotó el vertical encendió las alarmas en la defensa chillaneja, ya que un par de minutos antes, el propio “Negro” Salinas había rozado la apertura del marcador cuando giró, encaró, penetró en el área y elevó ante la salida del portero ñublensino.

Varas tuvo una de cabeza, pero su frentazo le salió directo a las manos de Franco Cabrera.

AGUACERO Y SALVACIÓN
El complemento estuvo marcado por la lucha en un lodazal tras una lluvia torrencial acompañada de una fuerte granizada.

La línea futbolística de ambos equipos se perdió en las zonas anegadas de la cancha y ambos elencos apostaron por enviar pelotazos y jugar a trazos largos.

En esa refriega, Iberia, estuvo más cerca de llevarse la victoria porque Ruiz impactó un cabezazo en el horizontal y sobre el final un manotazo de Morandi ahogó su grito de gol el que nació de otro testazo.

El “grandote” volvió a meter miedo con otro frentazo alentado por cerca de 300 hinchas angelinos que soportaron la lluvia y el viento.
Salinas también lo tuvo y todo Iberia reclamó penal tras una mano de La Valle y se fue encima del árbitro cuando se anuló un gol por supuesta carga de Ruiz sobre Morandi.

Ñublense hizo un esfuerzo sosteniendo a Varas en ataque, pero ya desgastado por su lesión. A pesar de eso, tuvo una clara, cuando Silva le pivoteó una pelota que no transformar en gol en área chica.

Los ingresos de Rentería y Oviedo, ante el cansancio de Flores y Silva, no cambiaron mucho el panorama. Ñublense apostó al pelotazo largo para que Varas y compañía se las arreglara en ataque o forzarán el error de la defensa angelina, pero el gol agónico no llegó.

Ya no quedaban piernas, menos ideas. Con las ganas y el corazón de Varas no le bastó a Ñublense ante un Iberia que articuló mejor llegadas para llevarse la victoria. Al final, un resultado que no le sirvió de mucho a ninguno de los dos elencos. Sobre todo a los diablos rojos, que ven definitivamente alejarse la opción de liguilla en la recta final del torneo de la Primera B.

Ya es tarde para reaccionar. Ñublense quedó en la cornisa y Rangers lo puede empujar al vacío el próximo domingo.

Comentarios