El derecho a circular

Por: La Discusión 06:15 PM 2016-04-03

Las estadísticas de entrega de permisos de circulación en la intercomuna Chillán-Chillán Viejo revelan que el parque automotor está creciendo a una tasa cercana al 5% anual, por lo que se proyecta que en el presente año circularán casi 50 mil vehículos en la ciudad, sin considerar aquellos inscritos en otras comunas y que igualmente utilizan las vías de Chillán.


El permiso de circulación es un impuesto municipal, que constituye una importante fuente de financiamiento para los gobiernos comunales, pero que a la luz de los resultados, no se ve reflejado en mejoras a la infraestructura vial de las comunas, al menos, en la Provincia de Ñuble.


Se podrá argumentar que la construcción y mantención de las vías es una tarea que le corresponde al Serviu y al Ministerio de Obras Públicas, sin embargo, no se puede negar el rol que cumplen los municipios en la gestión de los proyectos, particularmente en sus etapas iniciales, incluso antes, en la detección de la demanda por mejoras.


Los municipios tienen la misión de gestionar el desarrollo armónico de las comunas, y la infraestructura vial es un elemento fundamental de ese desarrollo, por lo que la identificación de las necesidades de la población, la generación de estudios y de proyectos de diseño, así como la gestión del financiamiento para la ejecución de estos proyectos, son tareas que los gobiernos comunales deben abordar con la mayor eficiencia posible.


De igual forma, una arista no menor es la gestión del tránsito, particularmente en aquellas vías donde la competencia por el uso ha generado una saturación que afecta la calidad de vida de los habitantes.


Lo anterior, sin embargo, no siempre se cumple.


En el caso de la ciudad de Chillán, los habitantes son testigos, todos los días, de las dificultades que enfrentan los vehículos para circular por las calles, debido, en gran medida, a la falta de eficiencia del municipio de Chillán en la implementación de soluciones en materia de tránsito, pero también a la falta de planificación en materia de infraestructura vial, donde claramente se puede advertir que la gestión de proyectos viales es deficiente.


Para respaldar esta afirmación, y solo a modo de ejemplo, basta con enumerar los proyectos viales que se han ejecutado en la ciudad en los últimos tres años... No es necesario esforzarse mucho para darse cuenta que en dicho periodo no se ha concretado ninguna obra de envergadura. Se han diseñado proyectos, se han postulado algunos para obtener financiamiento, se han buscado soluciones “parche” para la congestión, e incluso, se elaboró un Plan Regulador con calles de papel, pero nada de esto se ha transformado en soluciones concretas.


Por lo anterior, no es antojadizo afirmar que el pago del permiso de circulación es un acto simbólico que solo busca gravar la tenencia de un vehículo y contribuir a financiar la labor municipal, pero en ningún caso otorga un derecho efectivo a circular.


Es por ello que no pocos dueños de vehículos, y por tanto, contribuyentes, hicieron un llamado a no renovar el permiso de circulación en la comuna, como una manera de protestar por la mala gestión municipal en este ámbito, una campaña que si bien no tuvo éxito, es el reflejo del descontento de la población, que por un lado está obligada a pagar un impuesto para circular, pero que en la práctica debe salir a las calles a competir por un espacio.

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