De atrás para adelante

Por: Rodrigo Oses 2017-05-29
Rodrigo Oses

Eduardo Cortázar, otrora jugadorazo de Ñublense, y también ex entrenador, solía decirme que los planteles se arman “de atrás para adelante”.

Tildado, injustamente quizás, como un técnico “ratón”, Cortázar siempre apostó por formar elencos defensivamente fuertes y equilibrados.

La tendencia, a pesar de la fiebre sampaolista y bielsista, que pregona el fútbol ofensivo como dogma inquebrantable, siguen existiendo entrenadores que ponen especial énfasis en el trabajo defensivo, sin dejar de mirar con hambre el arco rival.

Es el caso del actual entrenador de Ñublense, que al igual que Cortázar, ha tenido que cargar con el mote de “ratón” en todos los clubes que ha dirigido.

En Chillán, en todo caso, ante una hinchada de paladar exigente, tendrá que demostrar que ese cartel también ha sido injusto.

¿Cómo? Matizando. Siendo flexible. Mostrando solidez y efectividad en ambas áreas.

Aunque Astorga, fiel a la tradición de los entrenadores que jamás descuidan su orden defensivo, arrancó armando el actual plantel “de atrás para adelante”.

Ya cuenta con las variantes básicas para su defensa. Sumó un zaguero de experiencia y dos laterales que además pueden ser carrileros o volantes. Ellos, sumados a los zagueros Pedreira, Rojas y Olivares, y el lateral Améstica, suman  un bloque posterior donde al menos asoma el recambio. El dilema está ahora en qué elegirá para potenciar la zona creativa y de ataque. En la otra mitad del campo de juego deberá contar con valores de calidad que le permita al equipo ser contundente tras sus transiciones ofensivas, de lo contrario, Ñublense será un equipo que tendrá herramientas para defenderse, pero un equipo impotente para hacer daño.

El Rojo ya está armado “atrás”, pero ahora tiene que armarse muy bien “adelante”. 

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