Mariano Ruiz-Esquide: “Nadie previó que Piñera esté yendo para abajo"

Por: Isabel Charlin Fotografía: Mauricio Ulloa 09:40 PM 2019-01-12

“A la Democracia Cristiana no la van a destruir. La DC se puede destruir solo si desde la misma DC la destruyen”, afirma con convicción el exsenador por Biobío Cordillera, Mariano Ruiz-Esquide, quien luego de  24 años en el Congreso tras el retorno a la democracia, dejó su cargo en 2014.

Siempre vigente para analizar el momento político, el exparlamentario reconoce que nunca estuvo a favor de la creación de la Región de Ñuble; sin embargo, admite que fue “una opción”.

“Temo a la multiplicidad de regiones. Cada senador o diputado quiere instalar un nuevo país, y creo que no es eficiente dividir en exceso. Lo de Ñuble fue una opción que tomó la ciudadanía y yo lo respeto, y espero con toda sinceridad que no fracasen. Les deseo el mayor de los éxitos”, aseveró.

Rol de la oposición

- ¿Por qué la oposición no logra rearmarse?

- La oposición se hace en el Congreso. En un régimen presidencial como este, con o sin mayoría, las negociaciones tradicionalmente se han hecho desde el Gobierno y con la oposición, en el Congreso, con los partidos. Piñera lo que ha hecho es una cosa bien ‘diabla’, cuasi maquiavélica: dice “vamos a firmar x ley”, e invita a tal persona de la DC. Después quiere hacer otra cosa, y llamar a un parlamentario de otro partido. Entonces claro, divide para reinar, logrando que los partidos de oposición no ganen nada con tratos de esa naturaleza. Esto ha llevado a quebrar a la oposición, y como consecuencia lógica, a que el Gobierno, como tiene mucho más peso que el Congreso desde el punto de vista constitucional, gobierne de acuerdo a sus intereses.

- ¿Es arriesgada esta estrategia del Gobierno?

- Las mesas de los partidos tenían como alternativa no caer en ese gallito, y cayeron, y esto tiene tres consecuencias: el Gobierno empieza a funcionar sin sus propios partidos, y ahora tiene a J.A. Kast y a Ossandón golpeando duro; que la oposición no se una, porque cada vez que lo intenta, Piñera le ofrece algo a los parlamentarios; y como ellos han jugado al anticomunismo de una manera brutal, obligan a la oposición a desacerse del PC. 

- ¿Qué rol cumple el Frente Amplio dentro de la oposición?

- El Frente Amplio no es ni frente ni amplio. Es una disociación ineficaz. No es la vieja izquierda del MIR; no es la izquierda tradicional chilena, que está representada por el PC. El Frente Amplio es el heredero del MIR, pero sin las ventajas que tenía el MIR, que era la rudeza para actuar y la claridad en el uso de sus medios, además de la inteligencia. Yo fui profesor de toda la dirigencia del MIR en aquellos años, y eran muchachos que sabían. En cambio estos chiquillos aún no han madurado y hacen el juego de los grandes. No están preparados todavía, hay una efervescencia más farandulera que otra cosa.

- ¿Qué consecuencias ve Ud. de mantenerse este escenario político actual, sin una oposición protagonista?

- La falencia de todas las partes lleva a la descomposición, a la falta de eficacia de orientación y capacidad de captar a la población de todos los partidos. Nadie previó que cuando Piñera ganó con una amplia mayoría, con el empresariado, con la riqueza, ahora esté yendo hacia abajo. Perdió la Concertación; perdió la Nueva Mayoría; ahora está perdiendo Piñera.

¿Quién viene?

- ¿Ve en José Antonio Kast una opción de gobernabilidad?

- No, creo que es demasiado. Dos ultraderechas seguidas no le hacen bien al país. Ahora, insisto en que el problema es qué viene. ¿Cuál es el riesgo? No son las madres Carmelitas, son otras personas, con otros uniformes, con otra formación. En Chile existe un partido republicano, integrado por ex integrantes de las Fuerzas Armadas, en retiro y en acción. El mar está tranquilo ahora, veamos qué pasa después. A mi juicio, me parece preocupante que ya haya organizaciones militares o paramilitares convertidas en partidos políticos, y que dentro del Gobierno de Piñera haya una baja en su rendimiento. Me espanta que a solo 10 meses, en un Gobierno casi de familia, porque están todos emparentados, se golpeen como si fueran enemigos voraces.

- ¿Cómo ha visto a la DC en este difícil contexto político?

- A nivel general no se reconoce que hay una crisis estructural que proviene de que prácticamente ninguno de los partidos políticos está cumpliendo su rol fundacional. Yo no voté por la mesa actual. No estoy de acuerdo con su forma de conducir, pero Fuad Chahín es el presidente, yo soy democratacristiano, no me voy a ir, pero tengo opinión. Espero que el Congreso que tengamos sea capaz de dilucidar qué hacer con el partido, saber hacia dónde vamos, con quién vamos y qué hacemos para dar satisfacción a la necesidades de la gente. La DC debe volver a ser lo que siempre fue: un partido de centro izquierda. Basta leer los principios y recordar a Eduardo Frei Montalva, Radomiro Tomic o Bernardo Leighton. Así hicimos la Concertación. ¿Por qué no podemos volver a hacerla?

- A su juicio, ¿con quién debiera formar alianza la DC?

- Con la centro izquierda: radicales, PPD, PS, Partido Regionalista.

- ¿Y el PC?

- El PC no es lo que era. Dio examen en el Gobierno de Allende cuando fue el más sensato de todos, no vinieron de ahí los malos consejos. Por disciplina, no doy mi opinión sobre el PC, porque creo que es un tema que se tiene que resolver en instancias superiores del partido. En lo personal, no le tengo miedo a una alianza con el PC.

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