Desunión del oficialismo: la pesada mochila que heredó Ñuble de Biobío

Por: Isabel Charlin Fotografía: La Discusión 09:05 PM 2019-01-12

Lejanos se ven los tiempos en que una Región de Ñuble en proceso de instalación veía desde la tribuna cómo en el territorio madre, Biobío, el oficialismo peleaba entre sí y complicaba la gestión del recién asumido intendente, Jorge Ulloa (UDI).

A nivel local, y pese a los inconvenientes iniciales que provocó la designación de Martín Arrau García Huidobro (Ind.-UDI) como delegado presidencial (Renovación Nacional anhelaba quedarse con el cargo); la transversalidad y la unión del bloque -al menos momentánea- logró imponerse durante un período clave, en el que Ñuble requería consolidarse y dar señales de independencia.

Sin embargo, a medida que la nueva región fue consolidándose, las diferencias entre los socios de Chile Vamos fueron acrecentándose.

Si bien la designación de los secretarios regionales ministeriales -cargos políticos muy apetecidos por los partidos- no causó mayores inconvenientes, ya que se optó por nombrar a un gabinete “equilibrado” (siete miembros de RN, siete de la UDI, dos de Evópoli y una independiente); a medida que comenzó a desplegarse el trabajo surgieron marcadas diferencias en cuanto a estilos y cercanía con el intendente, incluso, al interior del partido que cobija a Arrau, la UDI.

Las críticas de la UDI

La primera señal de alerta en cuanto a quiebre ocurrió a pocos días del inicio oficial como región, y tuvo su origen en las designaciones de cargos en el Gobierno Regional.

El nombramiento de los jefes de división por parte del intendente Arrau fue cuestionado por militantes de la UDI, lo que generó roces en una facción del partido, que cuestionó su estilo.

La ofensiva fue liderada por el recientemente reelecto presidente regional del gremialismo, Juan José González, y no llegó a mayores gracias a que en ese momento, RN se cuadró con el jefe regional.

Fue el propio presidente del Consejo Regional y militante de la colectividad, Javier Ávila, quien salió a defender la gestión del intendente, asegurando que “sí existe comunicación con los partidos de Chile Vamos a la hora de gobernar. El intendente Arrau ha unido las características técnicas con una mirada de sociedad más que política, para garantizar que la región parta y camine adecuadamente, más que satisfacer y generar espacios para participación netamente política”, dijo en aquel entonces.

Las aguas se aquietaron, y tras un comité político en el que sus integrantes se sinceraron, el oficialismo salió a apoyar en bloque la gestión del jefe regional.

Elecciones internas

Si bien la tensión entre el intendente y la UDI bajó en los siguientes meses, las recientes elecciones internas del gremialismo volvieron a revivir las diferencias.

El hecho que se levantara una lista regional que compitió contra Juan José González (quien se esperaba, liderara una mesa de consenso), fue interpretado como una respuesta de Arrau a las críticas, ya que esta la integraron cercanos al jefe regional, entre ellos, Ricardo Robles; y recibió además el respaldo del diputado Gustavo Sanhueza.

La campaña estuvo marcada nuevamente por las críticas del sector de González hacia funcionarios del Gobierno Regional, a quienes acusó de  intervenir en el proceso.

Finalmente, fue reelecto el presidente de la UDI, lo que trajo consigo “ajustes” en el Gobierno Regional.

Cambios en Rezago

Fue el pasado 1º de enero cuando desde la Intendencia se comunicaba una renovación casi completa en el equipo del programa Zona de Oportunidades del Valle del Itata (ex Rezago).

Salía el coordinador nombrado en octubre y cercano al ala de Juan José González, Aldo Sandoval, y asumía el integrante del equipo parlamentario de Gustavo Sanhueza, Daniel Arriagada. Además, otros dos integrantes fueron reemplazados, lo que además de molestar a la UDI, comenzó a inquietar a RN, cuyo discurso conciliador de un principio dio paso a cuestionamientos públicos hacia el accionar de Martín Arrau.

Crisis del agua

El detonante para que RN manifestara abiertamente sus reparos hacia la gestión del intendente fue el nuevo proceso de adjudicación del reparto de agua potable en la región vía camiones aljibe liderado por Arrau, el cual dejó de ser administrado por una sola empresa.

El hecho de haber contactado a un distribuidor, pariente del esposo de la gobernadora de Diguillín, Paola Becker, y después “bajarlo” por este vínculo familiar; fue interpretado por RN como una estocada directa hacia Becker, quien para nadie es un misterio, tiene aspiraciones electorales en la región y marca diferencias en todo momento con Martín Arrau.

Esta situación, sumada a lo que RN denomina como “una entrega total del intendente hacia lo que le pide una facción de un partido”, en referencia a la UDI, llevó a la colectividad a analizar seriamente abandonar el comité político regional. Es más, el pasado viernes debió realizarse la reunión, y no hubo citación de parte de Intendencia, precisamente, por no estar los ánimos dispuestos para efectuarla.

“Son varias cosas las que han incidido en esta molestia de RN. Lo dijimos desde un primer momento, la diferencia de estilos son abismantes entre el intendente y RN, y efectivamente, lo del agua fue gravitante, porque creemos que fue un proceso que no se hizo como correspondía; no se aseguró la continuidad del servicio, y no se contrató a las empresas que habían participado en la consulta del Mercado Público. Se baja a una empresa cuyo dueño es un familiar lejano de la gobernadora de Diguillín, algo bastante rebuscado, y nadie dijo que se trataba de una persona que prestaba el servicio desde antes, que era subcontratado por la anterior empresa que tenía adjudicado el servicio y que nunca postuló; muy por el contrario, desde la Intendencia lo contactaron para que prestara el servicio. Por lo tanto, creemos que hay una clara mala intención hacia RN”, sostuvo el presidente regional de la colectividad, Rodrigo González, quien fue criticado por Evópoli y el diputado Gustavo Sanhueza, por haber cuestionado en redes sociales el accionar del intendente, ya que él cumple labores como funcionario público de confianza en la Gobernación de Diguillín.

Precisamente el respaldo hacia el intendente vino de inmediato desde la UDI, a través del senador Víctor Pérez y del diputado Gustavo Sanhueza; y de Evópoli, por medio de su presidente regional, Ricardo Jara.

El senador Pérez fue enfático en señalar que “le extrañaban las críticas”, y manifestó que “el intendente Martín Arrau ha demostrado con creces su transparencia al mando del Gobierno Regional. Todos los servicios y seremías han dado fe de aquello, y las mismas también lo han demostrado. Las puertas siempre han estado y estarán abiertas para todos, sin miramientos, por lo que, es de esperar que estas críticas se detengan, no en beneficio del intendente, sino en beneficio de nuestra Región de Ñuble, que en definitiva es lo más importante”.

Consultado el intendente Arrau sobre el impasse político generado a raíz de la adjudicación del reparto del agua potable, precisó que “lo que estamos haciendo y que ha sido así desde un comienzo, es mostrar transparencia en todo lo que realizamos. Hay que dejar en claro que quisimos blindar a la gobernadora Becker de suspicacias futuras, y que la empresa no incumplió desde el punto de vista legal. La opinión pública está pidiendo más transparencia. Tratar de romper, hacer cambios de cosas que vienen desde hace mucho tiempo, sin duda que cuesta, pero estamos aquí para eso”.

Pugnas de poder

Para nadie es un misterio que a nivel local el oficialismo tiene a dos liderazgos muy marcados: el senador de la UDI, Víctor Pérez, y el diputado de RN, Frank Sauerbaum.

El primero, si bien incide en la toma de decisiones, ha dado al intendente Arrau cierto margen de acción que ha sido precisamente el origen de sus desaveniencias con un sector del gremialismo, que se ha sentido poco escuchado. El estilo de gestión del jefe regional es más bien “verticalista” y técnico, lo que contrasta con la forma de operar de Sauerbaum.

Esto, por ejemplo, ha creado roces a la hora de generar cambios en las seremías.

Actualmente, RN aspira a quedarse con la Seremi de Vivienda, a cargo del Evópoli Carlos Urrestarazu, para instalar en ese puesto al actual encargado provincial (s) del Serviu, Enrique Rivas, quien no puede acceder al cargo vía ADP. Incluso, a cambio de esta seremía, RN estaría dispuesta a ceder dos: Economía y Agricultura. 

En esta última, conocidas son las diferencias entre Sauerbaum y el titular, Fernando Bórquez, por no cumplir este último con el perfil “territorial” que el parlamentario requiere -y que sí encarnaba el delegado ministerial del ramo, Juan Carlos Molina-, no obstante su performance técnica es valorada transversalmente.

RN teme que en la próxima evaluación de los seremis, en la que intervendrán el intendente, los partidos políticos y el nivel central; sus representantes saquen la peor parte, debido a las diferencias con Martín Arrau. 

Por otro lado, el intendente debe velar por el equilibrio y la armonía al interior de la coalición, y no repetir la experiencia de Biobío, que durante al anterior gobierno de Sebastián Piñera vio caer a la intendenta, Jacqueline van Rysselberghe; y que ahora, mantiene la tensión entre los socios de Chile Vamos y el actual intendente, Jorge Ulloa. Una mochila que Ñuble no puede darse el lujo de cargar.

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