Fernández: “Donar este material de mi abuelo era lo que procedía”

Por: Carolina Marcos 08:30 AM 2019-01-09

Enero 1939. Las noticias provenientes del sur del país no son alentadoras y un grupo de profesionales de la salud de la Posta Central se reúnen para coordinar la rápida acción. El terremoto que ha arrasado con Chillán y Ñuble insta a un grupo de médicos a viajar hasta la zona del siniestro. Uno de ellos es Manuel Tello Constanzo, un médico cirujano que además de viajar con su implementación, lo hace con una cámara de caja para tomar fotografías.

El archivo patrimonial estuvo en manos del médico hasta su muerte en 1970, y el año 2016 sus familiares, encabezados por su nieto, Enrique Fernández Tello, decidió donar el material al Archivo Nacional para su difusión. En total, son 42 fotografías que dan cuenta del horror y la solidaridad vividas por esos años.

La serie fotográfica llega mañana por primera vez a la ciudad de la mano de Cecal UdeC, la Unidad de Patrimonio Municipal (UPA) y la Secretaría Regional Ministerial de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. La muestra será inaugurada mañana en el Centro de Extensión Alfonso Lagos de la UdeC y comenzará con un conversatorio a las 19.00 horas, en donde participan Soledad Abarca y el propio Enrique Fernández Tello. Un poco más tarde se realizará la inauguración de esta exposición, con que parten las actividades en torno a la conmemoración de los 80 años del terremoto.

“El abuelo siempre nos habló de esta experiencia” A horas de la inauguración el nieto del doctor Tello se refiere a esta actividad que comenzó con la donación que la familia hizo el 2016 al Archivo Nacional.

“Para nosotros era una actitud que procedía, donar el material para ser conservado por una entidad acorde. Fue un gesto familiar de querer compartir con los demás y estamos muy agradecidos de cómo se dio todo, porque creímos que era un gesto habitual de las familias, de cuando morían lo mayores, de dejar ese registro para compartir. No esperamos tanto agradecimiento”, precisa. 

Respecto de sus recuerdos, Enrique precisa que el “abuelo siempre nos habló de esta experiencia y de inculcarnos la importancia de ayudar al otro. Él era médico, había estudiado en la Universidad de Valparaíso y cuando se enfrentó al terremoto de Chillán, lo hizo como una experiencia natural al momento de decidir fotografiar la tragedia. Él no estaba buscando lo del periodismo. Esto de impactar; su intención era una cosa distinta”, advierte.

“Nosotros como familia tenemos muchas historias relacionadas con este y otros terremotos. Mi abuela (Luisa, esposa de Tello Constanzo) vivió el terremoto de 1906 en Valparaíso, en donde la familia perdió todo. Ella siempre contaba que lo único que alcanzó a sacar fue su muñeca. Respecto de Chillán, el abuelo contaba de las experiencias de los niños del terremoto básicamente. Que los había visto a pies descalzos, con los mocos colgando; a niños sin entender, mudos, buscando familiares. A lo mejor nos contaba esto para que comiéramos y no desaprovecháramos lo que teníamos. Con él compartimos muchas cosas los fines de semana cuando íbamos a su casa en Providencia. Porque además, era un coleccionista. Así aprendimos que el patrimonio es de todos”, finaliza. 

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