La historia del coihuecano que es el mediofondista Nº 1 de Chile

Por: Rodrigo Oses 09:25 PM 2018-10-13

“¡¡¡Dale José, dale José, daleeeeeee!!!”, gritaron enfervorizados los alumnos del Liceo Claudio Arrau León de Coihueco, cuando restaban 500 metros para que finalizara la prueba y parecía que José Fuentes aflojaba en el remate final.

Sin embargo, la misma energía que lo embargó, previo a la competencia, cuando comprobó el apoyo masivo en las tribunas del estadio atlético Quilamapu, lo reactivó en los últimos metros para meter un ritmo infernal que le valió el título en los 3 mil metros de la final nacional sub-17 de los Juegos Deportivos Escolares.

De esta manera, el atleta de la Población Santa Teresa de Coihueco e integrante del Club Galgos Runners de Chillán Viejo, se coronaba como el mejor de Chile a nivel escolar, ratificando el título que ya había obtenido en el ámbito federado.

Su emocionante triunfo desató un carnaval en la comunidad escolar de su liceo, que lo recibió como héroe un par de horas después de su histórico triunfo. Pero su logro está marcado por una historia de sacrificio incansable que La Discusión devela en esta entrevista de largo aliento.

-¿Qué pasó por tu cabeza cuando llegabas a la meta?

-Me sentía súper mal antes que comenzara la carrera. Me dolía la cabeza, pero cuando llegaron mis compañeros al estadio, me volvió la vida, como las ganas de correr. Siempre antes de las competencias, me cuesta, me siento agitado, cuando vi a mis compañeros me volvió la energía. En la carrera venía fatigado, pero cuando quedaban la recta de los 100 metros y escuché el grito de mis compañeros diciendo ‘dale José, dale’, eso me animó para no dejar la carrera y en la última vuelta rematé con todo. Cuando terminé abracé a mis compañeros, había mucha gente llorando y fue muy emocionante para mí.

-¿Es verdad que entrenaste con unas zapatillas que ya están rotas?

-Las que uso constantemente para entrenar ya están malas. La amortiguación murió. Se les hicieron un hoyo en la punta y eso afecta harto en el tema del entrenamiento. Para los viajes debemos gastar plata del bolsillo para una competencia. Necesitamos la ayuda de un auspiciador que nos facilite los recursos o la indumentaria para seguir en esto de buena forma. Tenemos apoyo de marcas, pero faltan recursos para los viajes, hay un tremendo sacrificio de nuestros papás que a veces no tienen el dinero. Nos hace falta un auspiciador e indumentaria.

-¿Te recibieron como un héroe en Coihueco?

-Sí, al estadio Quilamapu llegó mi curso, más otro curso y al terminar la carrera, todos se fueron rápido y mi profesor  de atletismo en el liceo, Diego Vásquez, me comentó que estaban haciendo algo. Cuando llegamos a Coihueco en auto, vi a todo el liceo en la calle, con pancartas, globos y bombos, la verdad es que me emocioné mucho. Después llegó mi mamá, mi abuela, mis hermanos, me aguanté el llanto, fue muy bonito.

-¿Doble mérito vencer a muchos atletas de colegios particulares que cuentan con mayor infraestructura y recursos?

-O sea, sí, creo que este primer lugar me lo merecía, llegar a este punto costó mucho ya que sufrí muchas lesiones de rodillas entrenando en calles disparejas, con miedo a que me atropellaran, arrancando de los perros, creo que era merecido este primer lugar. Respeto mucho el esfuerzo de todos los competidores, porque esto es un esfuerzo constante día a día.

-¿Cómo te apodan en el Club Galgos Runners de Chillán Viejo?

-Jajajaja. Fue el profesor Octavio Sandoval, del que estoy agradecido por todo lo que ha hecho por mí, el que me apodó Go. Porque cuando llegué al club era súper ignorante y no me sabía las marcas de la pista y entonces el profesor me dijo ‘hace ascensiones de 60’. Yo comencé a buscar el 60 y no lo encontraba, hasta que le dije ‘profesor, parto aquí donde dice Go’. Y ahí quedé. Todos se pusieron a reir. Quedé como el José Go. Llevo un año y diez meses. Empezamos de inmediato con fondo, con 5 mil y de ahí vieron que tenía cualidades para correr mil 500 y 3 mil metros. 

-¿Por qué llegaste a ser el número uno de Chile a nivel federado y escolar?

-Mucha perseverancia. Entrenar bien y cuidarse. Eso explica todo. Hay mucho esfuerzo. Y faltan los recursos, mi padre trabaja afuera como contratista y mi mamá es parvularia, pero está sin trabajo.

-¿Ahora vas por los Juegos de la Araucanía?

-Estamos en la lista de buena fe, que es donde están los atletas de buena marca y los ponen en caso de emergencia y se lesiona uno. En el último selectivo de Los Angeles (4’.6”,68) hice la marca para quedar segundo y podría clasificar así que estamos esperando el certificado.

-Tu gran sueño José.

Llegar a unas Olimpíadas. Hasta ahora voy bien encaminado. Ojalá no tener lesiones futura, aunque ahora entreno en el nuevo estadio de Coihueco.

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