Cox no será juzgado por abusos en Alemania

Por: Cristóbal Vaccaro Nicole Contreras Fotografía: Archivo 08:20 PM 2018-10-11

Siete años Francisco José Cox ostentó el cargo de obispo de la Diócesis de Chillán. Durante ese periodo ya se registran dos denuncias en su contra por abuso a menor, que se suman a las dos que se conocen mientras era arzobispo de La Serena y a dos acusaciones que recibió en Vallendar, Alemania, donde vive actualmente luego de que escapara de Chile, amparado por la comunidad de los padres de Schoenstatt a la que pertenece.

Una de las denuncias de Cox en Alemania presentada por un ciudadano boliviano por hechos ocurridos en 2004, fue enviada el año pasado por la comunidad de Schoenstatt a la Congregación para la Doctrina de la Fe. Sin embargo, Cox tampoco será imputado por la justicia alemana. La Fiscalía de Coblenza no lo investigará porque según el Código Penal vigente hasta 2008, solo los menores de 16 años estaban protegidos contra el delito de maltrato a menores. La víctima tenía 17 años cuando ocurrió el abuso. 

En una grabación de un canal televisivo el exobispo de Chillán se negó a hablar de los hechos y aseguró que “no tenía nada especial que decir”. Allí se vio que vivía en un acomodado convento en Vallendar. 

La comunidad Schoenstatt ha sido reiterativa durante los últimos días en dar explicaciones sobre el estado de salud de Cox al que le atribuyeron una posible demencia senil, cáncer de próstata y diabetes. 

Patricio Moore, vocero de los Padres de Schoenstatt, aclaró que no existe un diagnóstico confirmado por un médico sobre la presunta demencia senil del sacerdote de 84 años. 

Moore destacó que el sacerdote acusado por abusos a menores, “vive en una casa normal (...) No tienen ningún privilegio en ese sentido, no puede salir de la casa y ahora último le ponemos la restricción del teléfono, o sea, todos los llamados que él hace o recibe pasan por una persona que está a cargo de eso”.

“Habría que ver si médicamente él puede viajar, pero nosotros estamos a disposición de la justicia”, sostuvo sobre un posible traslado de Cox a Chile para ser investigado por los abusos cometidos en el país. 

El abogado de la Fundación para la Confianza, Juan Pablo Hermosilla, no descartó en iniciar acciones legales contra Cox. 

Sobre el tipo de penitencia que la Iglesia Católica asegura que el exobispo seguiría dentro del convento, enfatizó que “es algo personal de él, y ha sido un tiempo en el cual él ha rezado, pero bueno uno no lo puede obligar a hacer penitencia y oración, se supone que él en conciencia lo está haciendo”.

Sobre la dimisión del estado clerical que podría decretar el Papa, Moore afirmó que “sabemos que pronto tomará una decisión”. 

La pérdida de la calidad de sacerdote es lo que han pedido sus víctimas. “Entiendo que está en manos de la Congregación para la Doctrina de la Fe, ya que ellos canónicamente no tienen prescripción en los delitos, confianza en que la ley canónica puede hacer algo”, afirmó Abel Soto, quien fue víctima de Cox en Chillán y La Serena. 

La historiadora experta en Iglesia de la Universidad San Sebastián, María José Castillo, aseveró que  “si efectivamente la Congregación para la Doctrina de la Fe tiene los antecedentes en los cuales él hubiera abusado de algún menor de edad es causal casi inmediata para que pierda su estado clerical, ya que  las nuevas acciones que está tomando hoy en día el Papa es de tolerancia cero”. 

La experta considera que la tardía decisión se ha debido a que “han tenido un exceso de trabajo frente a la cantidad mundial de denuncias que están recibiendo día a día”.

“La responsabilidad que tiene Schoenstatt frente al encubrimiento que se hizo con Cox es gravísima, Francisco Javier Errázurriz siendo un hombre de Schoenstatt y siendo además quien lo envió a Alemania, él tiene que haber sabido perfectamente que él estaba cometiendo abusos porque en el 2002 ya se habían levantado las denuncias”, aseguró Castillo sobre el rol de la comunidad. 

Cox en 2015 envió su declaración escrita en alemán desde Vallendar en el juicio civil que aún mantienen el Centro de Padres del Colegio Padre Hurtado con el Obispado, por lo que hasta esa fecha se deduce que no tenía rasgos de demencia senil. 

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