El Campesino evalúa comprar gas argentino

Por: Roberto Fernández 12:35 PM 2017-05-28

La decisión de la Corte Suprema, el pasado 31 de enero, que revocó la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) del proyecto terminal regasificador de Penco, de la empresa Biobiogenera (propiedad de la sociedad chilena Andes Mining & Energy), introdujo un factor de incertidumbre en el desarrollo de la futura central termoeléctrica a gas natural El Campesino, que la misma empresa pretende levantar en Bulnes en conjunto con Electricité de France (EDF) y que se abastecerá del gas importado a través de ese puerto. De hecho, en febrero la empresa decidió suspender por tres a cinco meses los trabajos previos que se estaban ejecutando en el predio ubicado en el sector Los Tilos, de Bulnes, donde se emplazará la central, “hasta definir el suministro alternativo de gas natural”, informó Biobiogenera en aquella oportunidad.

Asimismo, hace un par de semanas fuentes de Biobiogenera afirmaron que los trabajos en Bulnes se retomarán una vez que concluya la evaluación ambiental del terminal o se defina un suministro de gas alternativo. El máximo tribunal acogió un recurso de protección de Koñintu Lafquen Mapu, organización indígena que alegaba su derecho a participar en la consulta del Sistema de Evaluación Ambiental, que terminó por revertir un dictamen de la Corte de Apelaciones penquista, que había desestimado este recurso. Desde la empresa, sin embargo, las señales apuntan a que ambos proyectos, que son complementarios, siguen a firme, pues la reclamación que invalidó la RCA obedece a una cuestión de forma, y no de fondo.

Biobiogenera salió a aclarar luego que este impasse solo implica cambios en la calendarización programada, que preveía que las obras estarían en funcionamiento en 2019, pero que se mantenía inalterable la determinación de llevar adelante la obra portuaria y el proyecto de generación eléctrica por ser “necesario para la Región y el país”.

El diseño del abastecimiento de gas natural para la central El Campesino, que tendrá una potencia instalada de 640 MW y representará una inversión superior a los 800 millones de dólares, consiste en la importación de gas natural licuado (GNL) y su regasificación en un terminal flotante que se proyecta instalar en Penco, que actualmente se construye en Corea, desde el cual se inyectará el gas natural al Gasoducto del Pacífico y se transportará hasta Bulnes, lugar escogido porque se encuentra muy cerca del trazado del mencionado gasoducto.

Intercambio con Argentina

En ese contexto, la opción de traer gas desde Argentina cobra especial fuerza estos días luego que los gobiernos de Chile y Argentina expresaran su voluntad de avanzar en un proceso de integración energética que permita, por ejemplo, el intercambio operacional de energía, conocido como Swap, mediante el cual se puede enviar energía (electricidad o gas) desde Chile hacia Argentina por un punto, y su retribución en gas natural hacia Chile a través de otro punto distinto al del envío. Bajo ese esquema, el Gasoducto del Pacífico entre Loma de la Lata (Neuquén) y Hualpén cobra un rol clave, pues es una infraestructura subutilizada desde 2004, año en que Argentina comenzó a “cerrar la llave del gas” hacia Chile.

A comienzos de mayo, el Ministerio de Energía envió a su par argentino un protocolo que regulará el intercambio de energía entre ambos países, para que formule sus observaciones. En él se establece la modalidad de intercambio, la que sería a través de fuentes de la misma naturaleza (electricidad por electricidad, o gas por gas), o equivalentes, es decir, energía por gas. El Gobierno espera, a través de esta modalidad, reactivar los envíos de gas desde Argentina, prácticamente nulos desde 2009. Se espera que el pacto esté firmado durante este año.

Según explicó la seremi de Energía, Carola Venegas, concretar este intercambio “es algo que depende de ambos gobiernos. El ministro (de Energía) Andrés Rebolledo ha expresado su decisión respecto de fortalecer la integración energética con Argentina, donde obviamente la utilización de esta infraestructura que tiene baja ocupación, como es el Gasoducto del Pacífico, pueda tener un rol, pero hoy depende de lo que establezca nuestro par en Argentina, ya que es ahí donde hoy existen ciertas barreras arancelarias que tendrían que eliminarse para que esto se pudiera activar, ésa es la piedra de tope”.

Por su parte, Rodrigo Torres, consultor en temas energéticos y ex seremi de Energía en la administración Piñera, reconoció que si bien “técnicamente eso es posible, porque existe la red, políticamente yo lo veo muy complejo, porque nosotros tratamos de hacerlo, y no estaban las condiciones. Hoy quizá se pueda avanzar, pero ¿qué pasará en cinco o diez años más? Una vez ya nos cortaron el gas. Es viable técnicamente, pero tiene una inestabilidad en el largo plazo, que es política. Sería una solución parche”, comentó.

Pese a lo anterior, Torres se mostró optimista respecto de lo que ocurrirá con el abastecimiento de gas natural en la región, que hoy recibe pequeños volúmenes desde Argentina, que se destinan principalmente a los consumidores residenciales, y un volumen mayor que se importa a través del puerto de Quintero, desde donde se transporta en camiones hasta el terminal regasificador de Enap ubicado en Pemuco, donde se inyecta al Gasoducto del Pacífico con destino al complejo petroquímico de Hualpén.

Por eso, independiente del futuro que corra el terminal regasificador de Biobiogenera en Penco, el profesional afirmó que “en el Bío Bío, yo estoy seguro que tarde o temprano se va a instalar un puerto regasificador, entonces el intercambio con Argentina puede ser una solución parche pensando que luego se va a instalar un proyecto en la zona de Concepción”. 

Torres aseveró que “hay empresas en el mundo interesadas en instalar un puerto, no se trata de que una empresa quiera o no quiera, es que la zona necesita un combustible más barato y más limpio para el sector industrial y también para la generación eléctrica. Hoy muchas empresas están trabajando con diésel, que es mucho más caro y más contaminante, entonces yo creo que cualquier Gobierno que esté va a trabajar para que se materialice algún proyecto de gas natural en la zona”.

Además del terminal de Biobiogenera, está en carpeta el proyecto Terminal marítimo GNL Talcahuano (US$160 millones, que actualmente se encuentra en evaluación ambiental, aunque fuentes del sector ponen en duda la viabilidad del proyecto, pues además de su retraso (se preveía que estuviera aprobado en diciembre de 2016, pero ahora se estima que será en 2019), no se sabe de contratos de suministro de GNL, de clientes ni de financiamiento para su construcción.

Además, según reveló el intendente Rodrigo Díaz en julio del año pasado, habría otros dos proyectos de regasificación en la costa de la región, uno de los cuales se emplazaría en Coronel. Dicho interés obedece a la creciente necesidad del sector industrial de la región por contar con energía más barata y más limpia, pero también para abastecer a las termoeléctricas que se proyectan en la zona, ya que además de El Campesino, hay otras dos centrales a gas natural en carpeta: Las Arcillas, de Engie Chile, que se emplazaría en Pemuco; y Tierra Noble, de Fenosa, en Cabrero, ambas en evaluación ambiental y cuyas obras podrían comenzar a fines de 2017.

Contrato eléctrico

Si en diciembre del año pasado desde Biobiogenera se apostaba por tener terminada la central El Campesino en el segundo semestre de 2019, hoy se sabe que ese plazo es prácticamente imposible de cumplir, ya que si bien las turbinas se siguen construyendo en Alemania, el retraso sufrido por la termoeléctrica obligará a la empresa a buscar una fórmula de solución para cumplir sus compromisos de venta de energía. En diciembre de 2014, El Campesino se adjudicó una parte del suministro eléctrico por 15 años a partir de 2019, equivalente a 4.000 GWh al año, en el marco de la licitación de bloques llevada a cabo  por la Comisión Nacional del Energía (CNE).

Sin embargo, la suspensión de las faenas en Bulnes y la incertidumbre respecto del abastecimiento de gas natural hacen pensar que la central no estará operando en 2019.
Además, la central El Campesino enfrenta una disputa judicial en el Tribunal Ambiental de Valdivia, donde la organización ciudadana Comité Bulnes sin Termoeléctricas presentó una reclamación el 26 de enero, en contra del director ejecutivo del Servicio de Evaluación Ambiental (SEA), que rechazó un recurso de reposición interpuesto por los reclamantes, quienes exigen que sus reclamaciones presentadas supuestamente fuera de plazo sean acogidas. El Tribunal Ambiental admitió a tramitación el recurso el 1 de febrero y precisamente este mes se realizaron los alegatos, quedando el fallo en acuerdo, por lo que se debiera conocer en los próximos días.

Es por ello que Biobiogenera está evaluando la alternativa de comprar electricidad a partir de 2019 para cumplir con dicho compromiso. Si bien la empresa declinó referirse al tema, la seremi de Energía confirmó que “ellos (Biobiogenera) tienen vistos contratos de energía para hacerse cargo del atraso que tiene el proyecto”.

Venegas sostuvo que “existe un mercado de energía, hoy hay una sobreoferta, por lo tanto, es muy probable que ellos decidan comprar (...) Se ha visto que han estado gestionando compra de energía para dar inicio al cumplimiento de su contrato mientras ellos puedan desarrollar el proyecto que les permita generar energía por sí mismos”.
Al respecto, Rodrigo Torres explicó que “El Campesino tendría que llegar a acuerdo con alguna generadora que tenga disponibilidad y comprarle energía; lo ideal para ellos es que el precio esté más bajo que el contrato que ellos tienen, de hecho, si fuese hoy, efectivamente van a pillar precios más bajos que al que están vendiendo ellos, pero esto debiese ocurrir en 2019, y ahí entramos al terreno de la especulación, pues empiezan a correr factores que nadie controla, hoy la energía ya no puede estar más barata, estamos en la línea más baja, pero todavía eso no se ve reflejado en el cliente final, eso se verá a partir de 2020, y ahí se va a ver el verdadero impacto. Pero de aquí a esa fecha puede haber varios cambios y quizás el impacto sea menor”.
 

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