La deficiente respuesta física que puede hundir al Rojo

Por: Rodrigo Oses Fotografía: Fernando Villa 09:00 AM 2018-09-25

Sebastián Varas no da más y comienza a cojear o a trotar.

Nicolás Vargas mete con todo, pero no puede esconder su evidente sobrepeso.

Luciano Gaete muerde, pero no tiene la velocidad para anticipar y recurre a la falta. 

José Luis Jiménez ingresa en el complemento, porque su físico no le ha respondido en la temporada, Alejandro Fiorina no está para 90 minutos y tanto Mateos como Croce terminan sin chispa en la cancha.

La respuesta física del plantel de Ñublense en la recta final del torneo, y ahora en plena lucha por no descender, encendió las alarmas. El domingo ante Barnechea el equipo de Germán Cavalieri terminó sin piernas y dejando varios forados en defensa que le costaron el partido.

El entrenador argentino reconoció que están tratando de mejorar al equipo en este aspecto.

“Hemos estado trabajando para mejorar físicamente y hay que seguir”, confesó.

El ex DT de Palestino ordenó hace semanas “subir las cargas”, porque quiere un equipo intenso, pero en la interna varios jugadores solo quieren que las baje “porque vamos a terminar reventados”.

“Este es un equipo pesado, experimentado, y con jugadores desgastados físicamente, Cavalieri debería darse cuenta de eso, o los va a reventar a todos, el equipo se ve cansado”, opina una fuente del club.

Sin físico, no hay intensidad

El preparador físico y magíster en Ciencias de la Actividad Física y Salud de la Universidad de Leipzig, Alemania, Hernán Blasco, entrega su visión de la problemática.

“El fútbol profesional es alto rendimiento, debe haber monitoreo diario de unidades de carga con gps, escala subjetiva del esfuerzo y perfiles bioquímicos semanales, sobre todo creatinkinasa, los microciclos de mantención y activación en la competencia no tienen relevancia, ni eficacia, si los microciclos de ajuste y carga fueron ineficientes y descontextualizados en pretemporada, lo que traerá un rendimiento ineficiente si mi modelo de juego en la temporada quiere plasmar presión como forma y transiciones defensa - ataque y ataque - defensa como principios. A esto se agrega la comunicación diaria del cuerpo técnico, el compromiso absoluto de los jugadores con su alimentación, peso diario y descanso. Una base física deficiente trae como consecuencia lesiones, sobrepeso y mínima intensidad, repercutiendo en la consolidación en el tiempo de cualquier cuadro que anhela luchar por un torneo”.

El ex jugador de Ñublense, Pascual Gutiérrez, que ha seguido la decadente campaña, concluye: “El equipo ha tenido tres preparadores físicos durante el año con distintas metodologías y es obvio que el resultado no será óptimo en el plano físico”.

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