Las fisuras que Ñublense debe corregir para la recta final

Por: Rodrigo Oses 01:15 PM 2018-09-16

Germán Cavalieri, el nuevo entrenador de Ñublense, heredó el plantel que dirigía Emiliano Astorga, con algunas fisuras que tendrá que corregir a corto plazo para encarar la electrizante recta final que puede condenar al Rojo al infierno. Tras los tres primeros partidos que ha dirigido, detectó falencias que no será fácil subsanar.

Escasa producción ofensiva:

El equipo chillanejo es el tercer elenco menos goleador del torneo con 23 tantos. Sus referentes ofensivos pasan por un mal momento. Sebastián Varas no anota hace 11 fechas (incluyendo Copa Chile), Michael Silva fue el artillero del primer semestre con 6 tantos, pero en esta rueda su anemia de goles es preocupante y tanto Alejandro Fiorina como José Luis Jiménez, con evidentes problemas físicos, han marcado solo un gol cada uno. Durante este receso por Fiestas Patrias, Cavalieri deberá reforzar los movimientos ofensivos de cara al duelo con Barnechea en Chillán el domingo 23 de septiembre a las 16 horas.
Pobre caudal ofensivo por los costados.

Ñublense en la era de Emiliano Astorga sufría para ser un equipo con caudal ofensivo por las bandas. Los laterales, atados al sistema, buscaban no cometer el error en la marca y se proyectaban poco. Por lo mismo, René Bugueño y Diego Sepúlveda no han respondido a sus pergaminos. Cavalieri ha intentado darle más fluidez ofensiva a ambos.

La ausencia de un armador

El puesto de generador de fútbol ha sido un karma para Ñublense. A comienzos de temporada, Astorga pretendió a Jorge Luna, que recaló en Cobreloa, y finalmente, tras la partida de Arrúa, arribó Emanuel Croce, quien ha mostrado una exasperante irregularidad en el torneo. Luego arribó Federico Mateos, un volante argentino de dudoso nivel, pero tampoco ha estado a altura. Por esta razón, Ñublense sufre para llegar con claridad. Cavalieri deberá replantearse la forma de generar fútbol para alimentar la estructura ofensiva.

El karma del Sub-20

Cavalieri confirmó que ninguno de los sub-20 que integró al plantel está a buen nivel para jugar por rendimiento y no forzadamente por el reglamento. Por eso, por cada uno de los 7 duelos que restan, está obligado a poner un sub-20 por lo menos 60 minutos para completar los 429 minutos que faltan para alcanzar los 1.350 que exige el reglamento.

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