Oficialismo comienza a potenciar a sus liderazgos

Por: Isabel Charlin Fotografía: La Discusión 10:05 AM 2018-09-10

Las recién asumidas autoridades de la Región de Ñuble no solo tienen sobre sus hombros la responsabilidad de echar a andar el territorio, sino que convertirse, además, en los referentes de sus partidos, de cara a los próximos comicios municipales y de gobernadores regionales de 2020.

Hasta marzo de este año la figura del intendente Martín Arrau era prácticamente desconocida. Referente en el mundo del agro, desde el punto de vista político no asomaba como una carta disponible para asumir desafíos de tal envergadura como instalar la región. Por eso sorprendió su nominación, ya que si bien se especulaba con su nombre, no era el que corría con ventaja a la hora de hacer las apuestas.

La gobernadora de Diguillín, Paola Becker, en tanto, cuenta con un largo recorrido en las lides políticas y electorales: asesora de parlamentarios de RN en el Congreso, jefa de Gabinete del alcalde Sergio Zarzar y directora de Administración y Finanzas del Teatro Municipal de Chillán fue, además, candidata a consejera regional en 2013, y colaboró estrechamente con el alcalde Zarzar en cada uno de sus desafíos electorales.

Ambos, además, pertenecen a partidos distintos del conglomerado: Arrau es cercano a la UDI, y Becker, es una histórica militante de RN, partido que por medio de su presidente regional, Rodrigo González, y de su diputado, Frank Sauerbaum, ya ha adelantado que es ella la más segura carta de la colectividad para competir en la próxima elección de gobernadores regionales.

En el caso de Martín Arrau, su posicionamiento ha sido meteórico. Luego de encabezar durante seis meses la Delegación Presidencial, se dedicó a recorrer la región e inundó las redes sociales con su presencia. Incluso algunos han criticado el pago de publicidad en Facebook, por ejemplo, para difundir sus publicaciones, sin embargo en el marketing electoral actual quien no está presente en la red, no existe, sostienen los expertos.

De ser un dirigente del agro, el actual intendente pasó a codearse con el Presidente de la República y sus ministros, al igual que con los pescadores de Cobquecura y los estudiantes de Coihueco.

Paola Becker, en tanto, quedó para la historia como la última gobernadora de Ñuble, recibiendo una excelente evaluación tanto de su partido, como de la UDI. Prueba de ello son las menciones que en todo momento profirió en su favor el intendente de Bío Bío, Jorge Ulloa, durante los actos de despedida e instalación de la región.

Opciones electorales

Entre marzo y septiembre, el rol de Paola Becker fue más bien de bajo perfil. Fue Martín Arrau quien acaparó las miradas en el contexto de los avances del proceso de instalación.

Este escenario, sin embargo cambiará a partir de ahora. Cada uno en sus respectivos cargos, intentará marcar terreno y dejar en claro cuáles son sus potencialidades.

En el caso de Becker, es evidente que será una de las cartas del oficialismo para las elecciones de gobernadores regionales.

Con Arrau, en tanto, el escenario no está tan definido. Su principal objetivo, en este momento, es echar a andar la región y responder al desafío encomendado por la autoridad central: sacar al territorio del actual estancamiento. De tener en mente una candidatura a gobernador regional, Arrau tendría que renunciar a su cargo en octubre de 2019, lo que le permitiría estar solo un año como intendente. De ahí que algunos sostengan que su interés no está en esos comicios, sino en terminar su período, si no tiene inconvenientes, en enero de 2021 (cuando asumen los gobernadores regionales electos); o renunciar en noviembre de 2020 para emprender luego, en 2021, una aventura parlamentaria.

Ambos se ríen y le bajan el perfil a sus posibles opciones cuando se les pregunta por el futuro.

Dicen que recién están asumiendo sus cargos, y que esa es la prioridad en estos momentos. Sin embargo, están conscientes que no solo deben liderar a sus territorios desde el punto de vista administrativo, sino que también tienen que ordenar a sus respectivos partidos en torno a los objetivos electorales venideros, que también contemplan mantener el Gobierno por un período más.

En los próximos días se irán perfilando sus estilos, los que estarán cruzados por un lineamiento común: convertir la calle en sus oficinas.

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