Agro de la nueva Región

Por: 08:35 AM 2017-05-26

Hoy nadie duda que el futuro de la agricultura en Ñuble está ligado estrechamente al comportamiento de los mercados internacionales, dado que las perspectivas de desarrollo del sector tienen directa relación con el explosivo crecimiento que exhibirá la demanda mundial por alimentos, como consecuencia del aumento de la población y de los consumidores.

Actualmente, se puede observar un rápida expansión de la superficie de frutales. El último Catastro Frutícola de Ciren revela que entre 2012 y 2016 ésta aumentó en casi un 40%. El alza se explica fundamentalmente por el constante crecimiento del rubro de los arándanos, líder indiscutido en la zona, así como por el aumento de huertos de cerezos, frambuesos y manzanos. Destacan, además, el impulso de los nogales, que se convirtieron en el segundo principal cultivo de Ñuble, así como del avellano y del castaño. 

Por otra parte, también se observa un crecimiento en la superficie de hortalizas, como espárragos, tomates, habas, zanahorias, maíz dulce y porotos verdes, que son rubros con un gran potencial de desarrollo, muchos de los cuales, hace 20 años, eran impensados para esta zona. 

Se configura así un escenario ideal para que en la futura Región se desarrolle una agricultura moderna, tal como ocurrió hace tres décadas en las regiones del Maule y de O’Higgins, donde los altos retornos de frutales y vides llevaron a transformar la agricultura tradicional por otra altamente tecnificada y orientada a la exportación. 

Para enfrentar este cambio, sin embargo, es fundamental superar brechas importantes, como es la agregación de valor, pues si bien en Ñuble hay productores de congelados, frutas procesadas, jugos y pulpas, representan aún una proporción marginal en los retornos del sector, lo que repercute en el uso de capital humano de menor calificación. En ese sentido, se requieren incentivos potentes para la innovación y la atracción de profesionales y técnicos.

Ligado a lo anterior, es vital para la competitividad del sector incentivar la introducción de nuevas variedades, así como la investigación para el desarrollo de variedades propias. 

Igualmente, es fundamental una adecuada planificación del desarrollo, de manera de evitar que la reconversión natural hacia cultivos más rentables termine convirtiéndose en una concentración de la propiedad de la tierra en manos de unos pocos actores externos, que podrían profundizar el negativo proceso de migración hacia zonas urbanas. En ese sentido, una línea prioritaria de la inversión pública debe ser la incorporación de tecnología y capacitación de los productores, de manera que la reconversión no sea la lápida de nuestra identidad rural.

Finalmente, la deuda más urgente que es necesario asumir de cara a la creación de la nueva unidad político-administrativa lo constituye la ampliación de la seguridad de riego, para lo cual es fundamental concretar la construcción de embalses, como La Punilla, Zapallar y Chillán, porque sin agua no habrá frutales, ni desarrollo agroindustrial en la Región de Ñuble.

Comentarios