Bioquímico sancarlino podría crear tratamiento para el Azheimer

Por: Carolina Gómez Fotografía: Gentileza Víctor Bustos 10:05 PM 2017-05-26

Un importante descubrimiento relacionado con el Azheimer, que podría revolucionar dentro de unos años la industria farmacéutica mundial, realizó un sancarlino que actualmente se encuentra trabajando en el Centro Fisher de la Universidad Rockefeller en Nueva York.

Se trata del bioquímico Víctor Bustos, de 38 años, quien desde hace una década está radicado en el extranjero realizando investigaciones relacionadas con la enfermedad que afecta principalmente a adultos mayores, quienes van perdiendo la memoria debido a la muerte de neuronas.

En conversación con LA DISCUSIÓN, el licenciado de la Universidad Católica y doctor en Biología Molecular de la Universidad de Chile recordó sus tiempos como estudiante del Liceo Politécnico de San Carlos y reveló cuáles son los alcances que podría tener su descubrimiento.

-¿En qué consiste principalmente el hallazgo que realizaron?
-La principal hipótesis sobre por qué se produce el Alzheimer es la acumulación de Beta-amiloide en el cerebro. Bajo esta base nosotros estábamos buscando modos de disminuir la producción de esta, analizando un factor (presenilina 1) que pensamos era la responsable de la formación de la Beta-amiloide, y descubrimos que ese mismo factor es capaz de destruir la sustancia que por mucho tiempo la compañía farmacéutica estaba tratando de frenar.

-¿Qué implicancia tiene este descubrimiento?
-Hay que partir de la base de que el Alzheimer no es un enfermedad que tenga cura, porque una vez que se padece es imposible regenerar las neuronas muertas. Acá lo importante es que si todas las pruebas salen positivas, de aquí a 15 años podríamos tener una pastilla que permita prevenir la enfermedad.

-¿Cuáles son las etapas que vienen ahora tras el descubrimiento?
-Nosotros identificamos un nuevo blanco terapéutico y ahora lo que se necesita es encontrar pequeñas moléculas que sean capaz de estimular esta nueva señalización que encontramos. Para eso se deben realizar una serie de investigaciones y ensayos clínicos, en animales transgénicos y humanos, que por lo general, debido a sus altos costos, son realizadas por compañías farmacéuticas.

Niñez y adolescencia en San Carlos
Víctor estudió hasta octavo básico en la Escuela Nº 1 de San Carlos y continúo sus estudios medios en el Liceo Politécnico Nº 4 de la comuna ñublensina.

Posteriormente, en 1996, recibió la Beca Padre Alberto Hurtado que le permitió estudiar en la Universidad Católica de Chile, donde cumplió uno de sus sueños de niñez: convertirse en científico.

“Estuve toda mi niñez y adolescencia haciendo experimentos y en el liceo tuve la suerte de tener profesores que estimulaban mucho nuestra curiosidad científica, porque incluso nos dejaban usar el laboratorio sin restricciones. Eso ayuda a que uno tenga un conocimiento más avanzado. Yo cuando entré a la universidad siento que ya sabía toda la química que sé hoy en día”, remarca.

 

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