Plan penquista podría servir para dar vida al Gran Chillán

Por: Jorge Chávez Fotografía: Mauricio Ulloa 10:35 AM 2017-05-22

Trabajo pionero a nivel nacional aún está siendo ejecutado en Concepción y apunta a mejorar la gestión pública en las áreas metropolitanas

Autoridades admiten que aún no se define un desarrollo común en Chillán-Chillán Viejo

Decepción causó en las autoridades locales el hecho de que el territorio que ocupan Chillán y Chillán Viejo no sea reconocido por la Subsecretaría de Desarrollo Regional (Subdere) como una gran conurbación con posibilidad de convertirse oficialmente en área metropolitana, lo que le facilitaría la aplicación de políticas a favor de mejorar y potenciar su gestión administrativa.

El solo contar con 210 mil habitantes, 40 mil menos de los que el Estado propone como mínimo para ser definida como tal, impide que la urbe entre en el grupo de poblados en los que se hace necesario plantear y ejecutar trabajos impulsados por el Ejecutivo, que tengan como propósito solucionar los problemas integrales de los municipios que conforman el área metropolitana.

Falencias compartidas como disposición de la basura, acceso vial, contaminación, etc., son algunos de los temas que sobrepasan los límites comunales, razón por la cual las acciones particulares de los alcaldes en sus territorios y sin coordinación con sus pares, no alcanzan a mitigar el impacto negativo que estarían afectando a sus habitantes, de ahí el interés del Estado por ayudar a estas conformaciones geográficas.

La lista de conurbaciones que forman parte de la iniciativa propuesta por el Gobierno son Iquique-Alto Hospicio, La Serena-Coquimbo, el Gran Valparaíso (seis comunas), la Región Metropolitana (34 comunas), Rancagua-Machalí-El Olivar, el Gran Concepción (10 comunas), Temuco-Padre Las Casas y Puerto Montt-Puerto Varas.

El alcalde de Chillán, parlamentarios por Ñuble, consejeros regionales y expertos en temas urbanos en su momento criticaron la no incorporación de la intercomuna y aunque se sugirió exigir a nivel central que se analice el caso, el pedido no ha tenido eco.

Bien posicionados
En la tradicional medición del Índice de Calidad de Vida Urbana (ICVU) de las comunas y ciudades de Chile, realizada por el Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales de la Universidad Católica en conjunto con la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), valoran a Chillán-Chillán Viejo como una de la decena de áreas metropolitanas objeto de estudio.

Las estadísticas, derivadas del análisis de las condiciones de vida de la población generadas a partir de las actuaciones y dinámicas de transformación del espacio urbano inducidas por actores públicos y privados, ubican a la zona ñublensina en el séptimo puesto del ranking nacional este año, por encima del Gran Santiago, Antofagasta e Iquique-Alto Hospicio.

La posición alcanzada resultó ser la mejor obtenida en el último quinquenio. De hecho, el 2013 el territorio local estaba al final de la lista de las conurbaciones del país.

Mejoras en los factores de conectividad y movilidad, condiciones socioculturales, vivienda y entorno, salud y medio ambiente, condición laboral y ambiente de negocios, han permitido que la intercomuna se presente como un espacio más amigable para ser habitado, detalla la CChC.

No obstante, el repunte urbano/social conseguido no es gracias a políticas bicomunales especialmente pensadas como herramientas de desarrollo integral y más que todo son el resultado de la gestión propia que cada administración comunal realiza, de acuerdo a lo que creen son las prioridades de sus vecinos.

Ampliar la mirada
La académica del Departamento de Administración Pública y Ciencia Política de la Universidad de Concepción, Jeanne Simon, sostiene que promover un desarrollo común de la intercomuna debería ser una iniciativa que involucre la coordinación entre las autoridades locales y centrales como también a los actores del mismo territorio.
Jeanne Simon opina que de no proyectarse un trabajo en conjunto a largo plazo, limitará el desarrollo del territorio.

“Hay que analizar las dinámicas políticas, económicas, ambientales, sociales, entre otras. Se puede abordar de distintas maneras y claramente los alcaldes deben estan presentes”, añade.

A juicio del gobernador provincial de Ñuble, Álvaro Miguieles, en el Gobierno existe una expresión de sentido común en cuanto a la aplicación de políticas urbanas para la intercomuna.

El funcionario público menciona que en la actualidad existen cuatro planes que demuestran la preocupación por resolver temas de gran impacto que abarquen a todo el territorio comprendido por Chillán-Chillán Viejo: los planes maestros de aguas lluviaa y de transporte, el plan regulador intercomunal y el plan de descontaminación atmosférico.

Álvaro Miguieles recalca la importancia de que los dos municipios mantengan diálogos productivos que tengan por finalidad generar un desarrollo armónico entre ellas.

“Lo necesario es entender que el territorio es común y que en algún minuto debemos llegar a la conversación entre ambos planes de desarrollo de las dos comunas y eso requiere de voluntad política; es un asunto de sentido común, más aún teniendo en cuenta que solo están divididas por un límite arbitrario”, enfatiza.

Al respecto, el alcalde de Chillán, Sergio Zarzar, apela al origen común que tienen con la vecina ciudad y advierte que su despacho está abierto a entablar un contacto directo con su par chillanvejano para coincidir en proyectos que ayuden a desarrollar la intercomuna.

“Nuestra postura es de total apertura a conversar de todos los temas que nos ocupan con la comuna hermana de Chillán Viejo. Entendemos que tenemos un pasado, un presente y un futuro común y en ese sentido, son muchos los temas e ideas que debemos conversar para integrar nuestras visiones y poder entregar un mayor bienestar a nuestros vecinos”, detalla.

Nuevo concepto
En el Gobierno Regional del Bío Bío afirman que actualmente se está trabajando con el concepto de “gestión de ciudades”, que va más allá de la idea de conurbación, sino que responden a lógicas de relaciones funcionales tal y como se da con las personas que se desplazan de una comuna a la otra en la búsqueda de satisfacer necesidades de servicios.

El jefe de la División de Planificación y Desarrollo Regional del Bío Bío, Luciano Parra, explica que el Plan Regulador Intercomunal (vigente desde 2007) es la herramienta base en materia de gestión de ciudades; sin embargo, señala que la labor que están proyectando busca adelantarse a las relaciones que hoy ya se dan en Chillán y Chillán Viejo, por lo tanto, no es extraño que a futuro la lógica de la gestión se escape de lo que establece el instrumento normativo, ya que no se trata solo de uso de suelo.

“A modo de ejemplo y resultado de lo último, hoy estamos trabajando en la elaboración pionera a nivel nacional de un plan de acción estratégico para el Gran Concepción, lo que nos servirá además, para validar una metodología de trabajo que nos permita en el futuro gestionar una réplica para los espacios del Gran Chillán y el Gran Los Ángeles”, sostuvo.

El funcionario de Gobierno admite que han tenido que sortear inconvenientes asociados, por lo general, a la descoordinación en los distintos niveles, ya sea entre municipios, entre municipios e instituciones públicas y entre las instituciones públicas en establecer planificaciones comunes que permitan sobrepasar los límites administrativos tradicionales. 

“Fundamentalmente, la gestión de ciudades trata de generar diálogos entre los distintos actores que tienen injerencia en estos territorios, todo esto con el fin de satisfacer las necesidades de las personas que los habitan, confluyendo los distintos intereses en instrumentos mayores que apunten al bien común superior de los habitantes”, acota.

Luciano Parra aclara que a nivel local el trabajo realizado ha sido más en los niveles técnicos y opina haberse quedado con la impresión de que existe voluntad de sus autoridades políticas. Asimismo, reafirma que hoy se está en una etapa más bien primaria para establecer y proyectar los desafíos futuros, desde generar un diagnostico-línea base común, hasta llegar a los acuerdos mayores”.

“La gestión de ciudades aumenta significativamente la calidad de vida y el desarrollo de las ciudades que forman parte de esta gestión, pero esto también implica un gran desafío de ‘solidaridad territorial’, de compartir experiencias comunes entre municipios, siendo tanto los técnicos como los alcaldes actores principales y relevantes en los cambios”, remarca.

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