Puesto clave le pena a Ñublense hace una década

Por: Rodrigo Oses Fotografía: La Discusión 2017-05-20

Dicen que es el rey del último pase.

El de la habilitación precisa.

El del pase filtrado. El del tiro libre, el penal y la conducción elegante.

El “10” es una marca registrada en todo equipo que se jacte de tener buen fútbol.

En Ñublense es un puesto que pena hace una década,  porque desde el año 2007 que los “diablos rojos” no cuentan con un armador que marque diferencias por sutileza técnica y precisión habilitadora en la zona media.

El último de esta estirpe fue Néstor Zanatta, el volante argentino proveniente de la Provincia del Chaco, que pasó a la historia cuando el 2006 llevó al Rojo a la Primera División marcándole de penal el 3-2 agónico a San Felipe a estadio lleno en el antiguo Nelson Oyarzún.

Desde entonces el Rojo ha carecido de un especialista en el armado del juego o un “enganche” clásico que encandile las miradas y arranque aplausos.

El año 2008 Ñublense jugaba con dos volantes abiertos o extremos (Cisternas y Osorio), el 2009 pasaron por esa función sin trascender Patricio Lira, Daniel Carou y Roberto Órdenes.

En 2010 Martín Cortés solo tuvo destellos como “enganche”. Al año siguiente Mariano Berriex no se consolidó en la función, mientras que en 2012 Nicolás Altamirano no pudo demostrar sus pergaminos en la tarea creativa.

En los años posteriores la rotación de elementos para la función se concentró sin éxito en Jonathan Cisternas, Octavio Pozo y Emanuel Croce que insinuó categoría, pero terminó fuera del equipo.

Hasta el reconocido volante de corte Mathías Riquero llegó a tomar la bandera creativa de Ñublense el año 2014, ante la ausencia de un “10” que moviera los hilos.

Los últimos abastecedores creativos, Jesús Silva y José Loncón tampoco dieron el tono.

Históricos “10”
Antaño, Ñublense tuvo “enganches” que se robaron el corazón de la hinchada roja.

Es el caso del argentino Héctor Torres, quien deleitaba con su habilidad.

“Era extraordinario, uno de los mejores de la historia”, sentencia el ex jugador de Ñublense, Rómulo Oses.

“El ‘Talo’ Vásquez creo que es lejos el mejor diez que ha pasado por Ñublense”, recordó en el libro “Ñublense, 100 años de pasión”, el otrora presidente del club y actual alcalde de Chillán, Sergio Zarzar.

“Sergio Pérez era un gran ‘enganche’, con llegada y gol, que marcó el tanto del título del 76’”, detalla Edmundo Gontupil, corrector de pruebas del Diario LA DISCUSIÓN, seguidor de la campaña del Ñublense campeón de Segunda División de 1976.

Jorge Arias también es recordado como el cerebro del Ñublense de 1980.

“Sí, Arias era el armador de ese equipo que subió a Primera”, recalca Marcelo Herrera, periodista de LA DISCUSIÓN  y coautor del Libro “Ñublense, 100 años de pasión”.

En los 90’ todos recuerdan al endemoniado Arturo Cubillos, que fue el “10” del Ñublense que en 1995 clasificó a las semifinales de la Copa Chile eliminando a Colo Colo.

El año 2004 el título de Tercera División estuvo marcado por el talento de Marcos Plaza, apodado el “Mago”, uno de los últimos “10” que brillaron con la roja.

Para cortar con esta tendencia, que ya suma una década,  el actual técnico Emiliano Astorga busca con calma un “enganche” que enriquezca el mediocampo.

“Para nuestro sistema es muy importante un volante creativo, un ‘enganche’, un encargado del último pase, lo estamos buscando y posiblemente salga de Primera, hay que tener paciencia”, aclaró Astorga.

Su hijo, del mismo nombre, y ayudante técnico, trazó la importancia del “10”. “En los sistemas que utiliza mi padre, este jugador es clave, ojalá lo podamos encontrar”. ¿Llegará el 10 esperado?

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