[Editorial] Minorías sexuales

Por: 2017-05-19

Uno de los calificativos más discriminatorios emitidos contra gays, lesbianas, transexuales y bisexuales, es aquel que los tilda de enfermos. En ello le cabe una gran responsabilidad a los primeros estudios e informes de la psiquiatría y psicología que avalaban, sobre la base de prejuicios y la carencia absoluta de investigaciones, que la homosexualidad constituía una patología. Recién en 1973 la Asociación Americana de Psiquiatría decidió eliminar la homosexualidad del “Manual de diagnóstico de trastornos mentales”, asumiendo que su antigua consideración no tenía base científica. El 17 de mayo de 1990 la asamblea general de la Organización Mundial de la Salud retiró también la homosexualidad de su catálogo de enfermedades mentales, marcando un cambio significativo en la concepción sobre las minorías sexuales.

Es por esa razón que organizaciones de todo el mundo, desde 2005, promueven el 17 de mayo como el Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia, en un intento de visibilizar y crear conciencia sobre las diferentes formas de violencia y discriminación aún vigentes. 

Este año se difundió un informe que da cuenta que en 76 países ser gay es un crimen, y en cinco (Mauritania, Sudán, Arabia Saudita, Irán y Afganistán) hay incluso pena de muerte para los que mantengan relaciones homosexuales. El documento también condena a los gobiernos de Rusia y Lituania, que castigan aquellas manifestaciones públicas que puedan ser consideradas “propaganda”, como hablar en clase de diversidad sexual o cualquier muestra de afecto entre personas del mismo sexo que puedan ser vistas por menores.

En Chile, en tanto, ayer distintas reparticiones estatales izaron la bandera del arcoíris. En Chillán lo hizo la Gobernación Provincial, en un acto donde participaron representantes de organizaciones y autoridades políticas que destacaron los avances alcanzados los últimos años, principalmente la Ley Zamudio y el Acuerdo de Unión Civil.

Sin embargo, la apertura que ha vivido la sociedad chilena es solo relativa, pues diversas investigaciones académicas han demostrado que persisten actitudes negativas hacia la homosexualidad y para muchos y muchas siguen siendo personas “enfermas” o “pecadoras”, como las tachan sectores ultraconservadores de las iglesias Católica y Evangélica. 

El informe anual de Derechos Humanos de la Diversidad Sexual, elaborado por Movilh, conocido a principios de esta semana, revela que durante 2016 se registraron un total de 332 denuncias por homofobia o transfobia, lo que representa un incremento de 28,6% en relación al año pasado. En el detalle aparecen desde asesinatos (4) y agresiones (40) hasta abusos laborales (32) y exclusiones institucionales (79). 

Tal evidencia constituye un llamado de atención para los poderes Ejecutivo y Legislativo y su misión de continuar impulsando políticas públicas en diferentes ámbitos para superar la discriminación y prejuicios que sufren las minorías sexuales. En caso contrario, el compromiso por el respeto a los derechos humanos en nuestro país será siempre parcial y por tanto, débil en la concreción de sus objetivos, dañando de paso la calidad de vida de miles de compatriotas.

 

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