[Editorial] Necesario instructivo

Por: Fotografía: Mauricio Ulloa 10:20 AM 2016-04-01

Inevitablemente en época de campaña electoral, más todavía cuando estamos hablando de una elección municipal que se ve reñida en la mayoría de las 21 comunas y donde hay varios aspirantes con posibilidades, resulta prácticamente inevitable que existan acusaciones de intervención electoral contra quienes detentan el poder y, en consecuencia tienen acceso a recursos públicos, además de la ventaja en cuanto a visibilidad y atención mediática que les otorgas sus cargos. En Ñuble, esta batalla de intervencionismo se da entre autoridades del Ejecutivo, funcionarios públicos y también entre alcaldes y concejales. 
La situación compleja se da cuando esta autoridad o funcionario siente que tiene el derecho a participar en actos de campaña como cualquier ciudadano y entonces resulta difícil separar su cargo de la persona misma. En este sentido, la Contraloría acaba de publicar un nuevo instructivo para regular el rol de los funcionarios públicos de cara a los comicios del 23 de octubre. 
Este documento, que está pensado precisamente porque el desempeño del cargo lleva tras de sí el depósito de una confianza institucional que tiene el ciudadano en la autoridad pública, plantea que “el funcionario público, en el desempeño de su cargo, no puede realizar actividades ajenas al mismo, como son las de carácter político contingente, ni tampoco valerse de ese empleo para favorecer o perjudicar a determinada candidatura, tendencia o partido político”. 
Por otro lado se instruye al alcalde y concejales a “abstenerse de realizar actividades políticas”. En el caso de quienes van a la reelección señala que si bien “pueden, en general, continuar ejerciendo sus cargos, no deben emplearlos en beneficio de esa candidatura”. En este sentido se declara “ilícito” todo uso de recursos municipales en función de estas elecciones.
Atender las necesidades públicas es una tarea permanente y continua y por ello en la ley General de Bases de la Administración del Estado se señala que el empleo público debe desempeñarse con la más estricta imparcialidad y por eso se limita la participación de los funcionarios, durante el ejercicio de sus cargos, en actividades de carácter político contingente. 
En ese sentido, la investidura del cargo acompaña a la persona siempre. Pero como dice el dicho popular, “hecha la norma, hecha la trampa”. Las autoridades, independientemente del partido político al que adhieren, exhiben actuaciones que si bien se apegan a derecho, pueden ser consideradas poco éticas. Algunos ejemplos como invitar a un acto público a algunos candidatos y no a otros, saludar a algunas aspirantes y hacer como que no se ve a otros opositores a su línea política, son acciones que no enaltecen la función pública. En este caso, el nuevo instructivo advierte que “cuando las autoridades afectas a estas instrucciones dispongan u organicen actos, ceremonias o eventos oficiales, que devenguen gasto público, deben procurar la igualdad de trato, en términos de oportunidad, entre los distintos sectores políticos, sea respecto de candidatos o autoridades en ejercicio”.
Por otra parte, realizar inauguraciones o entregas de recursos en la misma comuna donde un funcionario es candidato y aspira a ser autoridad, aunque sea un fin de semana o en horarios que en estricto rigor no corresponde a la jornada laboral, sí implica una influencia y ascendiente tanto de la persona como su cargo sobre el elector. Y esa influencia que implica la participación en campañas, ya sea directamente, o a través del uso de recursos públicos, está impedido legalmente y tiene una sanción.
 

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