Freno en las Termas

Por: 08:45 AM 2017-05-11

El desarrollo inmobiliario en las Termas de Chillán, que tiene un gran potencial de crecimiento en el negocio de la segunda vivienda, hoy se enfrenta a obstáculos derivados de la falta de planificación.

Y es que si bien la zona cordillerana sigue siendo el principal destino turístico de la Región del Bío Bío, hoy la construcción de nuevos edificios está congelada, debido principalmente a la ausencia de un Plan Regulador que se haga cargo de las complejidades de la zona, a la ausencia de una red de agua potable y alcantarillado, y a las limitaciones ambientales derivadas de su emplazamiento en una zona de alto valor natural: la Reserva de la Biosfera “Corredor biológico Nevados de Chillán- Laguna del Laja”.

Por estar ubicada en la zona de transición de la Reserva de la Biosfera, se requiere un cuidado que asegure la sustentabilidad de un ecosistema en el que habitan especies con altos niveles de vulnerabilidad, como el huemul. 

Lo anterior ha determinado que la evaluación ambiental del proyecto Edificios Monte Blanco, de Inmobiliaria San José -ligada a Socofar y Somontur- se haya extendido más allá de los habitual, de hecho, a fines de abril el titular del proyecto solicitó un año más de plazo para responder las observaciones de los servicios públicos consultados.

De hecho, el seremi de Medio Ambiente, Richard Vargas, advirtió que la empresa debiera presentar un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) y no una mera declaración, porque sostuvo que los edificios son parte de un proyecto integral que supone la construcción de 10 torres, dos de los cuales ya recibieron su aprobación ambiental en 2015.

A raíz de ello es que se hace urgente definir en qué zonas se puede construir y qué características deben tener dichas edificaciones, de manera de reducir los impactos en el medio ambiente. Para ello, un Plan Regulador Comunal sería una respuesta, sin embargo, pese a esfuerzos anteriores, Pinto sigue siendo la única comuna de Ñuble que no cuenta con este instrumento de planificación.

La falta de planificación también ha derivado en que tampoco exista una red sanitaria, y en la práctica se observa que cada cual ha resuelto el problema del acceso al agua de manera individual y artesanal, al margen de la ley, y en el caso del alcantarillado, amenazando con contaminar las napas subterráneas. A ello se agrega una disputa legal por los derechos de aprovechamiento de agua que pone en riesgo la viabilidad de los proyectos actuales y futuros.

Lamentablemente, las autoridades no han estado a la altura de lo que las Termas requiere para seguir creciendo sin amenazar la biodiversidad de la zona. Se han anunciado propuestas, pero no han pasado de ser eso, y mientras tanto, la posibilidad de mejorar la infraestructura turística se sigue alejando.

Es de esperar que en el más breve plazo el municipio aborde las tareas que están pendientes y que den respuesta a la necesidad de aumentar la oferta de camas, bajo la lógica de la sustentabilidad, de manera que brinden una adecuada protección de la biodiversidad, que es uno de los principales activos de este destino.

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