Retiran central Radales de evaluación ambiental

Por: Roberto Fernández Fotografía: Mauricio Ulloa 08:10 PM 2017-05-10

La central de pasada se pretende emplazar en la zona alta del río Diguillín, a 11 kilómetros de Las Trancas.

Se prevé reingresar el estudio de impacto ambiental a fines de año.

15,1 MW de potencia tendrá Radales, y una generación media de 68,05 GWh/año.

El Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) de la Región del Bío Bío acogió hoy la solicitud de desestimiento presentada por la Empresa Eléctrica Radales SpA (ligada a Aaktei SpA) en la que solicita retirar del sistema el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) del proyecto “Pequeña central hidroeléctrica de pasada Radales SpA”.

Así lo confirmó este martes Pedro Matthei Salvo, representante legal de la firma, quien manifestó: “nos encontramos evaluando las observaciones y consultas emitidas por los organismos públicos y por los vecinos. Como parte de este proceso, el proyecto se retiró con miras a evaluar posibles mejoras e incorporar sugerencias de vecinos, lo que corresponde a un procedimiento establecido en el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA)”.

El empresario expresó su esperanza de reingresar el EIA mejorado a fines de este año o durante 2018.

Tramitación ambiental
El EIA del proyecto Radales fue ingresado a tramitación ambiental el 6 de marzo pasado, documento en el que se indica que la central de pasada se pretende emplazar en el Valle de Aguas Calientes, en la comuna de Pinto, en la zona alta del río Diguillín, a 11 kilómetros de Las Trancas, lo que constituye el aspecto más sensible, pues se pretende construir en una zona de alto valor natural con especies de flora y fauna en estados de alta vulnerabilidad, como el huemul, a escasa distancia de la Reserva Nacional Ñuble y dentro de la Reserva de la Biósfera “Corredor Biológico Nevados de Chillán-Laguna del Laja”.

Según expuso el seremi de Medio Ambiente, Richard Vargas, en el oficio con el pronunciamiento de la repartición sobre el EIA, la central se pretende levantar en la llamada “zona ‘tampón’, que corresponde a “zonas circundantes o limítrofes de la zona núcleo, donde solo puedan tener lugar actividades compatibles con los objetivos de conservación. Principalmente las actividades permitidas en esta zona se encuentran: turismo, agricultura, apicultura, ganadería, pesca artesanal y artesanías locales”.

En ese contexto, las observaciones de los servicios consultados apuntaban a los impactos ambientales en una zona de conservación, y que según el municipio de Pinto, la biodiversidad y el paisaje natural son los mayores activos de la comuna en materia de desarrollo turístico, definida como la principal actividad económica.

En el oficio de la Seremi de Medio Ambiente se sostiene que el titular (la empresa) no reconoce algunos de los efectos ambientales, por lo que “en el análisis falta información relevante y esencial”.

Además el proyecto se ha encontrado con la dura oposición de un grupo de vecinos de Las Trancas, quienes han realizado manifestaciones en contra en el marco del proceso de socialización y participación ciudadana.

Al respecto, Matthei planteó que hoy “es más complicado desarrollar proyectos energéticos, por lo que no sorprende la escasez de proyectos de inversión de este tipo. Y eso que Radales es una central chica y de bajo impacto en el contexto de proyectos de energía, véase proyectos hidroeléctricos más grandes u otras formas de generación”.

Agregó que “resulta efectivo que el costo asociado a las mitigaciones y compensaciones asociadas a este tipo de proyectos ha manifestado un fuerte incremento en nuestro país. Esto responde -en parte- a la sustentabilidad necesaria de estas iniciativas, pero también a expectativas desmesuradas respecto de la capacidad de creación de valor de los proyectos en carpeta.

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