Paradojas de Internet

Por: 08:45 AM 2017-05-09

Cada 17 de mayo se celebra el Día Mundial de Internet, efeméride establecida por la ONU en 2005 y promovida por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) y la Asociación de Usuarios de Internet (AUI), para recordar la importancia que la red tiene en el desarrollo social y personal. Desde entonces, la celebración ha ido creciendo de tal manera que existe un comité que organiza numerosas actividades que se extienden durante varios días. De ahí, que exista la Semana de Internet, que comienza hoy y finaliza el 17.

Esta edición de la “ciberweek”, la cuarta, tiene como tema central el empoderamiento y la alfabetización digital. “En un mundo cada vez más digitalizado, esta alfabetización es completamente necesaria para evitar la aparición de brechas sociales”, recuerda la UIT.

Hoy, la más grande red de comunicaciones global en la historia de la humanidad tiene 3.773 millones de usuarios en todo el mundo y es un componente integral de la cultura global. Sus ventajas son indiscutibles si es usada como una herramienta para la educación, la comunicación y la transferencia de conocimientos o para impulsar negocios. Sin embargo, también tiene un lado oscuro y retorcido, como la pornografía infantil y una enorme variedad de delitos y abusos. 

Otro efecto, aunque no tan disfuncional, es que ha cambiado a la política en forma y fondo. Ha sido capaz de movilizar a millones por las causas más variadas, derrocar gobiernos e incluso crear, a su imagen y semejanza, un nuevo tipo de líder y una manera distinta de entender la cosa pública, donde el asimétrico modelo de representación dio paso a otro que le devuelve a la ciudadanía el poder necesario para expresarse sin intermediaciones y movilizarse con autonomía. 

Como Jano, el mitológico dios romano de dos caras, el impacto que ha generado Internet en la vida contemporánea tiene aspectos positivos y negativos, y trae mejoras inmensas para la vida de las personas, así como riesgos potenciales, que no deben ser olvidados. 

Una actitud equilibrada supone apreciar lo que nos ofrece y estimular su avance, a la vez que permanecer alertas frente a sus efectos negativos. 

La generación que ha crecido en estado de inmersión en Internet muestra, como efecto indeseado, un pensamiento de tipo espasmódico y una atención excesivamente fragmentada, que va minando la capacidad de las personas y, en particular, de los jóvenes, para concentrarse en una actividad que requiera un esfuerzo sostenido. 

En la época que nos toca vivir es necesario no confundir la conectividad con la compañía, ya que nada reemplaza los vínculos directos con las personas. También es necesario mantener la lucidez que nos permita siempre distinguir la información del conocimiento, y a su vez, el conocimiento de la sabiduría. 

El impacto de la tecnología es paradojal. Depende del uso que le demos y de cuán capaces somos para mantener alerta el pensamiento, que es lo que tiende a permanecer rezagado frente a a su avance. Sólo así la tecnología seguirá siendo una herramienta de la cual nos sirvamos, y no una imperceptible forma de deshumanización. 

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