Lluvias en Ñuble alejan el fantasma de la sequía

Por: Roberto Fernández Fotografía: Fernando Villa 08:55 PM 2017-05-09

La preocupación del agro apunta a contar con nieve en la cordillera y recuperar los niveles del Lago Laja.

El fenómeno de El Niño usualmente genera lluvias sobre lo normal en Chile central.

Las lluvias en un año normal completo suman 1.107 mm. en Chillán.

Los 28,8 milímetros de agua que precipitaron en la zona -según la estación de la Dirección Meteorológica de Chile en Chillán- durante el fin de semana, permitieron acortar el déficit de precipitaciones a un 9%, lo que según expertos está en sintonía con los pronósticos que anticipan que este será un año normal en materia de lluvias.

Hasta este lunes el agua caída en Chillán durante el presente año sumaba 131 milímetros, una cifra muy superior a los 93,4 mm. que se registraban a igual fecha en 2016. En tanto, en un año normal las precipitaciones a la fecha debieran totalizar 144,7 mm.

El académico del Departamento de Recursos Hídricos de la Universidad de Concepción sede Chillán, Diego Rivera, destacó que el déficit de 9% “es insignificante, es como si estuviéramos en un año normal”, sin embargo, expuso que es prematuro plantear que se acerca el fin de la megasequía que se ha extendido por siete años en la zona central.

“Creo que todavía no se acaba la sequía, porque podríamos cerrarla cuando termine el año hidrológico, es decir, si en abril del próximo año vemos que estamos con precipitaciones normales, en ese caso podríamos decir que hemos superado la condición de sequía”, añadió el investigador.

De igual forma, el director regional de Aguas (DGA), César Saavedra, comentó que “desde el punto de vista de las precipitaciones, nos estamos acercando a los valores normales, pero todo va a obedecer al comportamiento que tengamos en el corto plazo, porque si no tenemos lluvias en un mes vamos a tener números rojos”. 

Saavedra indicó que “los pronósticos para este año apuntan más hacia El Niño, es decir, vamos a tener mayores precipitaciones que el año pasado, lo cual nos va a situar en una mejor condición, pero en este momento la lluvia no importa tanto, lo que nos va a importar en la medida que pasen los meses es que podamos tener nieve acumulada en cordillera que nos dé el respaldo para poder tener agua en verano, o si no vamos a tener la misma situación de este mal verano que pasó”.

Consultado sobre el comportamiento de las lluvias para el resto del año, Diego Rivera expuso que “lo que yo verifiqué en los pronósticos del IRI Columbia (International Research Institute for Climate and Society, Columbia University), que a mi parecer son uno de los más confiables, es que hay una probabilidad alta de que este año tengamos precipitaciones por sobre lo normal”.

Planteó que no se puede atribuir aún el actual escenario a la presencia del fenómeno de El Niño. “Más que nada, estamos volviendo a la senda (...) La influencia de El Niño todavía no es tan clara, porque aun cuando la probabilidad es alta de que se desarrolle El Niño, lo que hay que tener en cuenta es que lo que impacta en Chile es el momento en que se desarrolla El Niño, entonces, si el evento se desarrolla a mitad del invierno, por ejemplo, no hay efecto en el invierno”.

El académico subrayó que desde el punto de vista del riego, la información no es concluyente. “Todavía estamos partiendo, no llevamos ni siquiera un 10% acumulado del agua, entonces, si en agosto ya estuviéramos en una condición normal o un poco arriba de lo normal, ya podríamos decir que vamos a tener mejores perspectivas”.

Acumulación de nieve
Por otro lado, el académico de la UdeC afirmó que los pronósticos apuntan también a temperaturas normales, lo que permitiría tener niveles de nieve normales, un factor determinante para la agricultura, porque la nieve constituye la principal reserva de agua para el periodo de riego.

Respecto del Lago Laja -que alimenta el Canal Laja-Diguillín-, que ayer exhibía niveles muy por debajo de lo que había a igual fecha el año pasado (402 millones versus 1.021 millones de metros cúbicos), el director regional de la DGA recordó que existe un convenio (con Endesa) de corto plazo “que busca disponer que el agua en invierno no se use para generación eléctrica y se acumule para los meses de máxima demanda de riego (...) y esperamos este año recuperar los niveles del lago y tener mayor disponibilidad”.

Rivera destacó, además, la importancia de recuperar niveles normales de precipitaciones para recargar los acuíferos subterráneos, en que la evidencia muestra un proceso de agotamiento.

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