San Carlos y Pinto son campeones universitarios

Por: Camilo Díaz Fotografía: Gentileza J. Labrín 2017-05-08

Amargo fue el cometido de las colleras de la provincia de Ñuble la pasada temporada a nivel federado, logrando meter sólo una collera -Galo y Rodolfo Bustos del Criadero Muticura- en el Gran Nacional de Rancagua. Pero la gloria corralera llegó con posterioridad, claro está en el marco del Nacional Universitario de la disciplina. 

Lo anterior, fue gracias al cometido de los estudiantes de Agronomía de la Universidad de Concepción, Campus Chillán, Alberto Martin (20) y Jorge Labrin (25) quienes lejos de toda aspiración a quedarse con la justa universitaria, lograron coronarse como los mejores de Chile.

“La verdad es que poco antes del universitario dijimos que iríamos a correr, no teníamos tampoco claro qué caballos correr, y después llevamos unos caballos del criadero de mi papá, y otra para la serie libre, con un potro que llevaba más que todo para probarlo, pues era la primera vez que lo corría”, asume Labrín, sancarlino y cuya familia a estado toda su vida vinculado al rodeo, precisamente entorno al Criadero Pomuyeto.

“Se dio no más. Nunca pensamos andar tan bien, pero le tratamos de hacer el máximo empeño a todas las series”, dijo Martin, oriundo de Pinto, y quien acotó que el nivel en San Clemente era de lo mejor. “Andaba el actual campeón de Chile, y andaba el campeón de 2015 Luis Ignacio Urrutia, Hugo Navarro, vicecampeón de Chile de riendas, entre varios otros de muy buen nivel”, sumó quien dijo presente a su segundo nacional, tras el primero en Temuco el 2016.

Buen nivel en Ñuble
Ambos exponentes también con rodeos federados en el cuerpo, se refirieron al presente del rodeo en Ñuble, y auguran que la presente temporada si mejorará el rendimiento para ir por más de un cupo a Rancagua en 2018.

“Creo que el rodeo es en su mayor parte con la suerte. Los caballos son como las personas y a veces no anda bien y no dan, pero el nivel de Ñuble en general es bueno. Tres colleras completadas tuvo Ñuble padre e hijo y una de ellas llegó a Rancagua”, apunta Martin, mientras que Labrín agrega que, “en Ñuble hay tremendo jinetes, y quizás pase un poco por la caballada, comparado con otros lugares”.

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