Las amenazas al desarrollo inmobiliario en las Termas

Por: Roberto Fernández Fotografía: Archivo 10:20 PM 2017-05-07

Proyecto de ISN pidió un año más de plazo de evaluación ambiental

La iniciativa surgida de la alianza entre Socofar y Somontur ha recibido numerosas observaciones y se enfrenta al rechazo de la Seremi de Medio Ambiente

El pasado 27 de abril, Inmobiliaria San José, ligada a Socofar y a Somontur, solicitó por segunda vez al Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) la extensión del plazo para responder las observaciones al proyecto Edificios Monte Blanco, que la firma pretende desarrollar en las Termas de Chillán.

Las razones que expuso el titular del proyecto que considera levantar tres edificios de ocho pisos en un terreno de 17 mil metros cuadrados en el centro de esquí se refieren básicamente a que “se requiere un mayor plazo para terminar de ejecutar los estudios solicitados y otros nuevos que requieren de muestreos adicionales”, según se indicaba en la solicitud, que pocos días después fue respondida afirmativamente por el SEA, que le otorgó un año más de plazo.

La gran cantidad de observaciones que ha recibido la declaración de impacto ambiental (DIA) presentada en noviembre de 2015 revelan uno de los aspectos más complejos que deberá abordar la comuna de Pinto para potenciar el desarrollo inmobiliario en las Termas: la sustentabilidad ambiental.

Ello, pues éste y otros proyectos que se pretende desarrollar en la zona se emplazan dentro de la zona de transición de la Reserva de la Biósfera “Corredor Biológico Nevados de Chillán-Laguna del Laja” y cuyos límites coinciden con los de la zona de protección cordillerana establecida en el D.S N° 295 de 1974 y en el D.S N° 391 de 1978, ambos del Ministerio de Agricultura, “que establecen la prohibición de corta de árboles en la zona de precordillera y cordillera andina, considerando que es necesario proteger a los últimos recursos de flora y fauna del sector, preservar la belleza del paisaje, evitar la destrucción de los suelos, y proteger los cursos de agua”, señala el seremi de Medio Ambiente, Richard Vargas.

De hecho, en opinión de Vargas, y tal como lo señaló en diciembre de 2015 a través de un oficio en que se pronunció sobre la DIA del proyecto Edificios Monte Blanco, el titular debiese presentar un estudio de impacto ambiental (EIA) y no una mera declaración, “que permita evaluar adecuadamente medidas de mitigación, reparación y compensación que garanticen la conservación de la biodiversidad existente en la zona”, ya que según el seremi, el titular “no se hace cargo de los efectos sobre la flora y fauna de esta área protegida”.

Según un documento del Grupo de Acción Ecológica Nevados de Chillán, para la ejecución del proyecto Edificios Monte Blanco, “sería necesario talar un antiguo bosque centenario de lengas y ñirres”, por lo que “dada la magnitud del proyecto, y la importancia biológica del área donde se ubicaría, hubiese correspondido desde un principio que el proyecto se hubiese sometido a un EIA”, razón por la que han expresado públicamente sus críticas al SEA, por haber admitido a tramitación la DIA del proyecto en noviembre de 2011. 

Es más, en noviembre de 2016, el particular Francisco Castilla interpuso un recurso de reclamación contra la resolución del SEA que acogió la DIA, sin embargo, fue rechazado por razones de forma un mes después.

Y es que no se trata solo de tres edificios. Tal como lo ha dicho la empresa públicamente, este proyecto es parte de una intervención más grande que considera la construcción de diez edificios y obras de equipamiento de primer nivel en un terreno de 15 hectáreas aproximadamente, de acuerdo a lo señalado por ISN -ligada a Socofar y Somontur- en julio de 2014.

Los primeros dos edificios de este megaproyecto fueron sometidos a evaluación ambiental en 2014 con el nombre de Edificios Termas de Chillán, cuya DIA obtuvo su aprobación en febrero de 2015, pero cuya construcción aún no ha comenzado.

Precisamente el fraccionamiento del proyecto es vista con resquemor por la autoridad ambiental. Al respecto, Richard Vargas sostuvo en abril de 2016 que la empresa habría entregado información incompleta de su proyecto global cuando presentó los antecedentes para levantar el complejo “Edificios Termas de Chillán”, y advirtió que la presentación fraccionada del proyecto es una situación que puede ser sancionada, razón por la que se estudia dejar sin efecto la resolución de calificación ambiental (RCA) de Edificios Termas de Chillán.

Propiedad de terrenos
Además, la empresa enfrenta otros obstáculos, como el problema del suministro de agua potable y una disputa judicial por la propiedad de los terrenos donde se pretende levantar estos diez edificios, en que los copropietarios del condominio Villa del Bosque Nevado, construido en los años noventa por Somontur, sostienen que son los legítimos dueños del paño de 15 hectáreas. De hecho, la Corte de Apelaciones les dio la razón.

Al respecto, Inmobiliaria ISN, consultada por LA DISCUSIÓN, declinó abordar el tema.

Suministro de agua
En cuanto al agua, es sabido que tanto en Las Trancas como en las Termas de Chillán no existe una red de agua potable ni de alcantarillado, ni siquiera un sistema de agua potable rural (APR), lo que ha obligado tanto a los residentes como a los empresarios turísticos desarrollar soluciones individuales, la mayoría de ellas al margen de la ley, con efectos ambientales no dimensionados.

Una resolución de la DGA en 2015, que obligó al municipio de Chillán a retirar nueve de los diez puntos de captación de agua que tiene en las Termas, encendió las alertas de un tema que se arrastra por años. Sucesivas denuncias de la Junta de Vigilancia del Río Diguillín ante la DGA motivaron la decisión, a raíz de la solicitud del municipio de regularizar las extracciones, sin poseer títulos de aprovechamiento que avalaran esa solicitud.

Por tratarse de la principal fuente de agua en Las Termas, la paralización de las captaciones amenaza con poner en jaque no solo el desarrollo turístico futuro, sino que el actual.

“Hay una falta de previsión y hay un desorden tremendo en la gente misma. La Municipalidad de Pinto es la gran responsable aquí, porque autoriza construcciones y no se ha preocupado de reglamentar el uso del terreno y las construcciones”, ha planteado el experto en hidrología y decano de la Facultad de Ingeniería Agrícola de la Universidad de Concepción, José Luis Arumí.

Y si bien existe un proyecto para dotar a la zona de un APR, no son pocos los que sostienen que se requiere concesionar la producción de agua potable y el servicio de alcantarillado a una empresa sanitaria, donde sigue latente el riesgo de contaminación de napas subterráneas por la multiplicación de fosas sépticas.

Planificación territorial
Muchos inconvenientes se podrían evitar si Pinto contara con un plan regulador comunal que definiera los usos de suelo y las restricciones para la construcción, particularmente en las zonas de alto valor natural, como las Termas de Chillán.

Si bien el municipio dictó un plan seccional, éste instrumento no ha sido suficiente, y hoy es la única comuna de Ñuble que no cuenta con este instrumento de planificación.
Según la dirigenta  ambiental de Pinto, Rossana Sandoval, el seccional es absolutamente insuficiente, pues carece de fuerza normativa, lo que lleva a que “los particulares construyan donde quieran y si pueden lo harán en la cima misma del volcán”.

LA DISCUSIÓN intentó sin éxito obtener una versión del alcalde de Pinto, Manuel Guzmán.

Interés creciente
Estos argumentos cobran especial relevancia en una etapa clave en el desarrollo de las Termas, con un creciente aumento en el número de visitantes y donde otras empresas, como Aitué y el concesionario Nevados de Chillán también han mostrado interés por explotar el mercado de la segunda vivienda.

Aitué, por ejemplo, logró sortear con éxito la evaluación ambiental en 2012 y construyó dos edificios de departamentos de siete pisos en las Termas, en un proceso que no estuvo exento de críticas por parte de vecinos e incluso, del fallecido alcalde Fernando Chávez, principalmente por la tala de árboles.

Asimismo, Nevados de Chillán, concesionario del dominio esquiable que posee la Municipalidad de Chillán en las Termas, levantó un segundo hotel en 2014 y el año pasado abrió un edificio de departamentos en Valle Hermoso, aunque este último aun no obtiene su resolución de calificación ambiental. El consorcio prevé construir, además, tres edificios de departamentos, aunque desde la empresa afirmaron que no existe un plazo definido para la ejecución.

En opinión de la presidenta de la Cámara Chilena de la Construcción sede Chillán, Claudia Rigall, “las propuestas de construcción en sectores con características especiales, en este caso con una fuerte connotación natural asociada a la biodiversidad, necesitan considerar otros aspectos que permitan que las edificaciones mantengan una armonía con el entorno”.

En ese sentido, afirmó que “un rol importante lo asumen los instrumentos de planificación, ya que aportan al ordenamiento y proyección de los territorios, y pensando en las características propias de la precordillera, resulta clave contar con lineamientos que aseguren los espacios de conservación y fomenten el desarrollo. En la medida que existen directrices claras, no se genera la distancia entre conservación y progreso, pues ambos aspectos no tienen por qué contraponerse”.

Consultada sobre las dificultades en materia de acceso a servicios básicos, indicó que “por supuesto que es fundamental su desarrollo, para atraer una mayor inversión y en este sentido sería relevante impulsar proyectos, que pueden ser acotados por sectores, que posibiliten su mejoramiento, aspecto que no solo constituye un aliciente para nuevas iniciativas, sino que también es un aporte directo a la calidad de vida de los habitantes de la zona precordillerana”.

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