Familia de Juan Schleyer demandará al municipio

Por: Edgar Brizuela Fotografía: Mauricio Ulloa 09:35 PM 2017-05-06

Los descendientes del filántropo chillanejo Juan Schleyer recurrirán a la justicia con la finalidad de obtener el justo reintegro de los recursos que le corresponden por las nueve hectáreas que fueron inicialmente transferidas al municipio para crear un gran Parque Urbano, pero que fueron posteriormente traspasadas a entidades privadas y al Serviu.

La bisnieta de Juan Schleyer, Sonia Jungjohann, confirmó este sábado que el lunes realizará las últimas gestiones antes de que los abogados que asesoran a la familia presenten la documentación ante tribunales locales e iniciar el proceso indemnizatorio.

Tomando como base un estudio universitario realizado el 2015, el que analizó el destino del terreno familiar, se pudo determinar que la transferencia de solo 191 lotes tendría un valor fiscal(no comercial) de $4.500 millones.

Tal cantidad de tierras, obviamente, no corresponde al total de los fragmentos del fundo inicial, pues hubo muchos otros loteos y ventas que deben ser pesquisadas. Pero esa cifra es la que en estos momentos maneja la familia y que defendería inicialmente en tribunales. 

La profesional recalcó que a pesar de que han transcurrido casi 90 años desde que fue realizada la donación al municipio chillanejo, sus asesores legales le han señalado que es perfectamente posible ganar una demanda de este tipo.

Sonia Jungjohann planteó que si bien de manera permanente los descendientes de Juan Schleyer reclamaron que se cumpliera con lo pactado en el contrato de traspaso de las ricas tierra a la ciudad, se contuvieron dada la enorme cantidad de personas que terminaron viviendo en ellas por intervención local y del Estado.

La familia, recalca, creyó en las promesas municipales de convertir los últimos retazos que quedaban de las 9 hectáreas transferidas el año 1929 en un parque, pero las esperanzas se esfumaron cuando fue levantado un centro de salud, una multicancha, una sede de la Cultura, entre otras iniciativas, como la ONG Luces del Futuro ligada al concejal Jorge Vaccaro.

“Se ha hecho negocio sobre terrenos que fueron usurpados a la familia y lo permitimos, pero los últimos sucesos nos obligan a tomar el camino judicial para que se haga justicia”, expone la especialista desde Santiago.

¿Cuál fue el hecho que desencadenó este cambio en el proceder de la familia? Hasta ahora la familia había confiado en que las tierras que quedaban de la donación no serían transferidas de ninguna manera y se honraría el acuerdo suscrito el 2014 de avanzar en la creación de un pulmón verde. Pero la construcción de departamentos en terrenos del Serviu junto al Cesfam Isabel Riquelme, rebalsó el vaso.

Hay que aclarar que el Serviu obtuvo en agosto del año 1980 un terreno superior a los 4.000 metros cuadrados en el Parque Schleyer luego de que el ex alcalde Luciano Cruz lo permutara por el propio edificio consistorial chillanejo que hasta esa fecha era propiedad del ente dependiente del Minvu, quien además posee otros servicios públicos en torno a la Plaza de Armas.

Según antecedentes del Serviu, la entidad adquirió en el año 1980, mediante escritura pública de permuta que le hizo la Municipalidad de Chillán, en la suma de $14.408.415, según da cuenta inscripción de fojas 895 Nº 1341 del Registro de Propiedad del Conservador de Bienes Raíces de Chillán, el inmueble de calle Los Batallones, hoy Bombero Lagos Nº 1561,  de una superficie de 4441,73 metros cuadrados”.

Es en este sitio que alguna vez fuera del municipio, donde el Serviu, su propietario legal a partir de la permuta, construirá un conjunto de cinco departamentos para 100 familias del ex Comité Ángel Gabriel y de otros grupos que fueron creados por la Municipalidad de Chillán a través de la oficina de la Vivienda de la Dideco.

La superficie total del inmueble Serviu en el Parque Schleyer, es de 4.441,73 metros cuadrados, de los cuales 820 metros se encuentran traspasados en comodato a la Municipalidad de Chillán mediante resolución 6206 de 31/12/2013 con un plazo de 5 años, para ser utilizados como estacionamientos del Cesfam Isabel Riquelme. 

Actualmente la subdivisión del terreno se encuentra en trámite, por lo que en los 3.621,73 metros cuadrados disponibles está contemplado ejecutar el referido proyecto habitacional que generó la molestia de la familia de Juan Schleyer.

Donación
Información del Serviu, aclara que por escritura pública del 14 septiembre 1929, los herederos de Juan Schleyer Brandt, donan a la Ilustre Municipalidad de Chillán, 9 hectáreas de terreno de la Hacienda Huambalí, cuyo dominio fuera “inscrito a fojas 182 Vta número 286 del Registro de Propiedad del Conservador de Bienes Raíces de Chillán del año 1929”. 

El terreno, según el contrato, debía destinarse exclusivamente para la formación de un parque, el que se denominaría “Parque Juan Schleyer”. Además, dicha área verde contaría con espacios especiales para exposiciones industriales y agrícolas. La donación comprendía además, derechos de aguas para el mantenimiento del parque, provenientes de canales de Cato y Ñuble.

Un elemento importante es que la transferencia estaba sujeta a la condición de “no vender ni enajenar los terrenos. De de esta forma, si en el plazo de dos años no se construía el parque, la donación sería revocada y los terrenos restituidos a sus herederos”.

Posteriormente y en virtud de esta cesión de derechos, la Municipalidad de Chillán en calidad de dueño del inmueble, autorizó en el año 1939, la construcción de pabellones de emergencia a consecuencia del terremoto acaecido ese año.  

A continuación durante el año 1969, el municipio efectuó un cambió al uso del suelo y loteó los terrenos, donándose 77 lotes a los residentes de las áreas de emergencias lo que dio pie a que desde el año 1970, el municipio en su calidad de dueño, comienza a transferir, donar y permutar parte de los terrenos donados para la ejecución de distintos proyectos.

La familia Jungjohann heredera del benefactor que entregó amplios terrenos y derechos de agua a la municipalidad para que construyera un parque urbano, no se da por vencida, para que por fin se cumpla el noble propósito de Juan Schleyer Brandt.

Diversos usos
En una primera instancia Sonia Jungjohann Ribbeck y Elly Jungjohann se acercaron al municipio para plantear la necesidad de que se cumpliera con aquello que había sido el sueño de su antepasado, quien se desprendió de importantes terrenos.

Pero aparentemente esta administración ha seguido el mismo modelo que los anteriores alcaldes quienes desde el año 1970 lotearon los terrenos que eran de la familia y construyeron cientos de viviendas donde viven miles de personas. En ellas incluso fue construida la Medialuna y el estadio Nelson Oyarzún entre otras instalaciones.

La familia ha investigando en los medios escritos desde el año 1929 en adelante, todo lo relacionado con esa donación e incluso estaba previsto averiguar según las escrituras en Bienes Raíces, los nombres de cada persona que compró lotes en las tierras donadas.

Según antecedentes históricos, el predio donado estaba formado por nueve hectáreas más dos sitios de la Quinta Huambalí, separados por la calle Palermo. El valor estimado de esa época era de setenta mil pesos. Adicionalmente la donación comprendía derechos de agua para la mantención del parque, mediante aguas que provenían del río Ñuble y Cato.

El terreno del cual queda solo un retazo, era tan grande que según antecedentes de la época llegaba por el oriente hasta la calle Huambalí y por el sur hasta O’Higgins aproximadamente, lo que corresponde a sitios donde todo ya está urbanizado y construido.

Sonia Jungjohann ha realizado una verdadera cruzada con la finalidad de que la comunidad local recuerde el gesto de su antepasado que se desprendió desinteresadamente de un vasto terreno donde incluso había una laguna que perfectamente pudo haber sido usada para recreación.

Por antecedentes familiares se sabe que en el pasado hubo intentos para lograr que la municipalidad chillaneja desarrollara el gran pulmón verde en los terrenos de Juan Schleyer de tal manera que durante el año 1931 cuando se cumplía el plazo fatal establecido en el contrato, se exigió la construcción del parque a las autoridades de la época. 

Posteriormente, durante el año 1935 el gobierno comunal realizó una exposición ganadera en el terreno y luego como consecuencia del terremoto del año 1939 se construyen pabellones de emergencia Rodríguez, Estadio y Pizarro en sitios aún desocupados, con la anuencia familiar, pero en el entendido que eran soluciones momentáneas.

Entre los años 1970 a 1973 se donan 128 sitios y se inicia la construcción de la llamada Remodelación Schleyer sobre los terrenos del vivero, el que se suponía que iba a ser el criadero de especies nativas para el parque.

Con el proyecto del Serviu en tierra derecha, pues cuenta con aprobación de la Dirección de Obras, lamenta Sonia Jungjohan, se pierde uno de los últimos retazos que quedan del Parque Schleyer y se pierde también el espíritu de la donación.

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