Región orgánica

Por: 03:20 PM 2017-05-06

En un mercado internacional cada vez más exigente, la oportunidad que representa la producción de alimentos provenientes de cultivos orgánicos representa una oportunidad innegable para Ñuble. Ya no solo en mercados como Norteamérica, Europa y Asia, la demanda por alimentos sanos, es cada vez mayor. En Chile, también la preferencia por productos inocuos, en que se exige que su origen sea de procesos sustentables, comienza a aumentar. 

No se trata de una moda, se trata de un cambio de paradigma, que tiene que ver con una mirada holística de futuro, en que el respeto por el ecosistema es clave para el desarrollo de todas las actividades humanas. Y en ese contexto, la particular historia que ha tenido la agricultura orgánica en Ñuble se convierte hoy en una oportunidad para la futura Región de ser un modelo de desarrollo sustentable a nivel nacional. 

Si bien es cierto fue en esta zona donde se iniciaron los primeros cultivos de este tipo en Chile, también han sido clave las características naturales de esta zona, con una aislación dada por la cordillera y el mar, así como también, la escasez de grandes cultivos industriales, que según dicen los expertos, “contaminan” el suelo. 

Los orgánicos prescinden de semillas fumigadas, fertilizantes, plaguicidas, herbicidas y todos aquellos productos químicos sintéticos, pues por un lado, no enriquecen el suelo, y por otro, lo contaminan.  

La Región del Bío Bío concentra el 59% de la superficie orgánica del país y de ella la mayor parte se encuentra en Ñuble. Pese a ello, en los últimos años la velocidad de crecimiento no ha sido la esperada. Ello se explica, en parte, por la retirada de algunos agricultores que no han sido capaces de asumir los altos costos de inversión que representan estos cultivos en un comienzo, pero por otro lado, por la errada creencia de que los altos precios que se pagan por estos productos podían significar una alta rentabilidad desde un comienzo. 

Por lo anterior es que se requiere un mayor impulso por parte del Estado para potenciar este tipo de cultivos. Por ejemplo, el único subsidio que existe permite cubrir el costo de la primera certificación -requisito fundamental para poder exportar-, sin embargo, los predios deben certificarse todos los años. 

De igual forma, se debe estimular el consumo interno de estos productos, como parte de una política de alimentación saludable, así como también, como una forma de frenar la degradación de los suelos, hoy empobrecidos por cultivos intensivos que no suponen un enriquecimiento de éstos, sino que solo buscan aumentar el rendimiento mediante el uso de productos sintéticos. Y finalmente, es necesario avanzar en la investigación científica que permita mejorar los rendimientos de estos cultivos y desarrollar fertilizantes orgánicos estandarizados. 

Medidas como éstas, permitirán, en el largo plazo, agregar valor a las exportaciones de la futura Región de Ñuble, con el consiguiente beneficio para la economía en su conjunto.

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