Chillaneja revela el tratamiento de su hijo con cannabis medicinal

Por: Fotografía: Fundación Daya 11:55 AM 2016-03-31

Martín tiene 13 años. Desde pequeño, sufre de un daño neurológico severo, que desencadenó en epilepsia refractaria, y que lo ha llevado a tener diversos tratamientos.

“Desde chico, el daño neurológico trajo secuelas importantes”, comenta su madre, Brenda Castillo, quien es oriunda de Chillán. “Las crisis duraban cerca de una hora, y los médicos donde buscamos tratamiento lo medicaban con anticonvulsionantes, Diazepam, y otros como Ravotril, llegando a tomar 15 gotas diarias”, agrega.

Fue cuando Martín tenía 11, hace dos años, que Brenda escuchó sobre el tratamiento con cannabis. “Vi en la tele un reportaje de una niña que se trataba con cannabis, comencé a investigar y supe de la Fundación Daya”, comenta.

Sin embargo la chillaneja siempre vio el tratamiento con cannabis con recelo. “Uno está constantemente conviviendo con personas que hablan del cannabis de forma negativa, y tomar la decisión de tratar a Martín con este método no fue fácil ni para mí ni para mi familia”, confiesa.

Pero lo hizo: “Abrí mi mente”, asegura, lo que significó “una de las mejores decisiones que he tomado”. Martín pasó de tomar 5 gotas cada 8 horas de Ravotril a tomar 3 gotas diarias, disminuyendo todo lo dañino de tanto fármaco.

Y no sólo pudo bajar el nivel de fármacos que consume, sino que pudo ver cambios significativos al poco andar. “El gran cambio lo notamos a los 15 días, donde por fin pudo dormir en las noches; antes dormía con suerte cuatro horas, lo que fue un descanso para toda la familia”, agrega Brenda, quien agrega que “los espasmos comenzaron a disminuir, antes del tratamiento tenía de 5 a 7 crisis convulsivas diarias, y con el tratamiento desaparecieron”.

Actualmente, Martín lleva una vida más tranquila después de casi dos años de tratamiento con cannabis. “Tiene otra mirada, está más conectado, y sonríe cada vez más”, asegura emocionada su madre.

¿Qué les dirías a otros padres que están pasando por una situación similar y no se atreven a dar el paso?

Que se atrevan, que no le cierren la puerta, que investiguen sobre la historia del cannabis y cómo ésta ha beneficiado a tantas personas a través del tiempo. Yo no creía al principio, pero ahora sé que el cannabis no le hace daño a mi hijo, como sí lo hacía mantenerlo con tantos fármacos.

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