[Editorial] "Un oncólogo para Ñuble"

Por: Fotografía: @BERNARDOnuble 10:20 AM 2016-03-31

Según la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), para que una ciudad tenga reales garantías en salud debe existir un médico por cada 322 habitantes. Sin embargo, la única ciudad de Chile que cuenta con una proporción cercana a la propuesta por el organismo internacional es Santiago, que cuenta con 380 posibles pacientes para cada facultativo. En Ñuble la relación se aleja enormemente: es de 1 por cada mil habitante y mejora un poco en Chillán, donde es de 1 médico por 500 habitantes, aproximadamente. 
Pero el problema va más allá, ya que en el plano local no solo se evidencia un déficit en el número de profesionales, también una insuficiencia en la cantidad de especialistas, disponibles y peor aún de profesionales sub especializados, capaces de abordar patologías más específicas. 
De ahí que no deba extrañarnos la campaña “Un oncólogo para Ñuble” que impulsan familiares de personas afectadas de cáncer y que se repite en otras ciudades intermedias como Punta Arenas y Coquimbo. Se trata de un claro ejemplo de cómo el déficit de especialistas que sufren las regiones está movilizando a la ciudadanía que parece tener mucho más claro el sentido de urgencia que debería tener la resolución de este problema, que pasa por reenfoque en materia de incentivos para atraer especialistas y retener los talentos que podrían quedarse en la zona. 
Este fenómeno no es único del sector salud. La fuga de capital humano es un problema que afecta también a otros sectores productivos y que sugiere prestar atención, ya que resulta mucho más difícil crecer y llegar a ser en el futuro una región desarrollada cuando hay deficiencias en el capital humano especializado. 
Una de las maneras de enfrentar de mejor forma esta dificultad es generando una relación mucho más estrecha entre el mundo empresarial y las instituciones de educación superior, que tienen que estar en sintonía con las necesidades que demanda el mundo del trabajo. 
Un joven que ingresa a una universidad y sabe que al egresar tiene un alto porcentaje de posibilidades de incorporarse al mercado del trabajo prontamente tiene un aliciente importante para estudiar una carrera y esforzarse en hacerlo con buenas calificaciones y experticia. 
Por otra parte, es importante que se generen dentro del propio mercado laboral de la salud instancias de capacitación y perfeccionamiento constante, que permitan ir actualizando conocimientos en un área que avanza rápidamente y donde diariamente se conocen nuevos descubrimientos. 
Para contar con más especialistas se debe articular una estrategia que incluya incentivos, coordinación entre las entidades educativas y el mercado y una gestión adecuada de los servicios de salud, que haga atractivo el campo de desarrollo laboral y así no estén mirando permanentemente a las capitales regional y nacional para sentirse gratificados en el desarrollo de su profesión.
Lamentablemente, para un médico, un abogado o un ingeniero, y también para los técnicos, la capital de Ñuble no representa aún una alternativa atractiva desde el punto de vista laboral, porque sencillamente no existe la oferta, pero tampoco es atractiva desde el punto de vista de los salarios y la calidad de vida.
Ñuble requiere un mejor capital humano, y en consecuencia, la retención y atracción de profesionales, lo mismo que espacios adecuados para el aprovechamiento de ese capital, deben ser prioridad a la hora de diseñar la estrategia de desarrollo de la futura región.

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