[Editorial] Cotizaciones impagas

Por: 10:45 AM 2017-05-02

El no pago a las AFP de cotizaciones previsionales ya descontadas de su sueldo a los trabajadores configura, en el empresario que lo hace, el ilícito de apropiación indebida. Es decir, no es solo un problema ético, sino claramente un delito, y que ha aumentado significativamente en los últimos años. 

En efecto. Si en 2012, el total de denuncias anuales fue de 28 casos, y en 2014 apenas 14, 2016 cerró con 211 ingresos formales al Juzgado de Garantía de Chillán, y en lo que va de 2017 ya son 80 las audiencias por esta causa. 

A lo anterior deben añadirse las órdenes de detención emanadas del Juzgado de Cobranza Laboral, que a diferencia del tribunal penal, revisa casos de montos que no superan los 50 ó 100 mil pesos. De esos hay muchos casos. Solo la semana pasada nueve personas fueron arrestadas por esta causa en Chillán. 

Hace unas semanas, la Superintendencia de Pensiones entregó su Informe Anual de Deuda Previsional Declarada y las cifras llaman bastante la atención. Actualmente, en Chile, más de 250 mil  empleadores reconocen haber descontado el valor de las cotizaciones a sus trabajadores, pero no haberlas pagado. Esto se traduce en que cerca del 20% de los afiliados a las AFP presentan lagunas en su historial de ahorro.

El trasfondo de esta desviación supera el incumplimiento de una obligación y va mucho más allá de los pagos que ciertas empresas debieron hacer, pero no concretaron. Es también un endeudamiento moral, una falta que perjudica al bien más preciado de cualquier compañía: las personas. Porque al no pagar las cotizaciones de sus empleados, la empresa está desconociendo el derecho de sus trabajadores a recibir una jubilación justa en el futuro.

Más de alguien podría pensar que dejar de cumplir con estos pagos por algunos meses no influye en nada. Sin embargo, si la deuda se mantiene por un período de un año, la pensión se reduce en 1.1%. 

Lo peor es que no todas las compañías regularizan esta situación -que pudiera responder a un momento de falta de liquidez o incluso a la quiebra- y hay veces en que son los propios trabajadores quienes deben asumir la deuda y cancelarla o, simplemente, aceptar las lagunas procedentes de ésta en sus fondos de ahorro.

Inevitablemente, esto remite a la responsabilidad de los empresarios y al llamado que se les hace desde la subsidiariedad aplicada a la gestión de sus compañías. Un llamado a ser rectos, a practicar lo que predican, a ser un ejemplo de gestión responsable y transparente.

Es imprescindible que los dueños y ejecutivos de empresas internalicen este mandato y lo hagan parte de su forma de hacer negocios, sin la necesidad de que nadie se los recuerde ni de que otras instituciones tengan que fiscalizarlos para hacer que cumplan con su deber. Porque quien tiene clara su vocación, entiende que la empresa no solo tiene que generar ingresos, sino que también debe ser un refugio que permita el crecimiento individual, la realización personal y la búsqueda activa del bien común.

 

Comentarios