Concluye construcción de biodigestores de Maxagro

Por: Roberto Fernández Fotografía: Maxagro/ Municipalidad de Chillán Viejo 08:45 PM 2017-04-29

En 2014, Maxagro compró a Friosa la empresa Agrícola y Ganadera Chillán Viejo.

Los planteles porcinos existen desde 2006 y suman una larga lista de reclamos por malos olores

A un año de haberse iniciado la construcción de los dos biodigestores del plantel de cerdos Rucapequén, de Agrícola  y Ganadera Chillán Viejo (Maxagro), hoy dicho objetivo está cumplido y solo resta lograr la plena operación de los sistemas de degradación de los purines (fecas, orina y agua), que mediante un proceso anaeróbico cerrado prometen reducir las emanaciones de malos olores y la multiplicación de vectores que por años han debido sufrir los habitantes de Chillán Viejo, principalmente de los sectores rurales El Quillay, Nebuco, Quilmo Bajo y Llollinco, muchos de los cuales además deben convivir con las externalidades negativas del relleno sanitario Ecobío.

Proceso gradual
Según explicó Pablo Espinosa, gerente agroindustrial de Maxagro, la construcción de los biodigestores finalizó en marzo “y actualmente nos encontramos terminando la instalación de los últimos equipos y próximos a iniciar la puesta en marcha del biodigestor primario, puesto que el secundario ya se encuentra operando en forma progresiva”.

Los biodigestores no funcionan con un switch de encendido/apagado convencional, sino que logran su operación normal de manera gradual, luego de un proceso de activación biológica, y que puede percibirse a simple vista en la medida que se van inflando los domos. En este momento solo está inflado el biodigestor secundario.

En ese sentido, Espinosa adelantó que “la puesta en marcha (del biodigestor primario) se iniciará en mayo y producto de que éste es un proceso biológico, el sistema se irá haciendo más eficiente  paulatinamente”.
Por ello, la reducción de los episodios y de la intensidad  de los malos olores también debiera comenzar a percibirse de manera gradual.

Consultado por las expectativas, el ejecutivo planteó que esperan “que los biodigestores funcionen igual que como funcionan en el resto de nuestra empresa y en el mundo”, en alusión a las dos plantas que Maxagro tiene en la Región de O’Higgins, donde cuentan con biodigestores que utilizan una tecnología similar.

El proyecto
El biodigestor es un contenedor hermético que permite la descomposición de la materia orgánica (purines) en condiciones anaeróbicas y facilita la extracción del gas resultante (gas metano) para su uso como energía. Cuenta con una entrada para el material orgánico, un espacio para su descomposición; una salida con válvula de control para el gas, que en este caso es biogás; y una salida para el material ya procesado o también conocido como digestato. 

El proceso parte cuando el material entra a este contenedor hermético. La falta de oxígeno permite que bacterias no patógenas procesen este material convirtiéndolo en gas. Al estar sin contacto con el exterior, los olores se disminuyen al mínimo, dejando de ser un problema para los vecinos y también para la empresa. 

Los biodigestores del plantel Rucapequén son parte de un proyecto más ambicioso, que consiste también en aumentar la capacidad de producción del plantel, de 47 mil animales en la actualidad a 112 mil, lo que representará una inversión total de US$13,5 millones.

De igual forma, en el plantel Peumo, de la misma empresa, y también ubicado en Chillán Viejo, se construirán otros dos biodigestores y se prevé incrementar la capacidad de producción desde 4.500 a 9.500 hembras. En este proyecto se estima una inversión de US$10 millones y según adelantó Espinosa, la empresa está en la etapa de cotización de equipos, por lo que esperan comenzar la construcción esta primavera.

Desde la empresa se estima que en una etapa posterior se evaluará la factibilidad de transformar el biogás generado en el proceso de descomposición en energía eléctrica.

Interés de la comunidad
Desde la empresa destacan la buena comunicación que desde un principio han tenido con las autoridades de la comuna y con los vecinos. “La comunicación desde el primer día ha sido en forma transparente y directa, somos una empresa de política de puertas abiertas, hemos cumplido nuestro primer compromiso que fue la construcción de los biodigestores”, aseguró Espinosa.

Precisamente, el viernes de esta semana visitó el plantel una delegación de vecinos, miembros del Comité Ambiental Comunal, de funcionarios del municipio y de concejales, además de alcalde Felipe Aylwin, donde pudieron ver el avance del proyecto en terreno.

Aylwin expresó su confianza en la efectividad comprobada de la tecnología que se está implementando y destacó el trabajo de Maxagro. “Queremos valorar con bastante beneplácito la apuesta de una empresa que ha mirado con cuidado los desechos que genera y tratar de mantener una buena relación con la comunidad”.

El jefe comunal enfatizó que en el corto plazo debieran reducirse notablemente las emanaciones de malos olores de este plantel. “Según se nos informó, ellos debieran estar funcionando al cien por ciento en septiembre, y en el verano tener cero olor, lo mismo que el plantel que tiene Maxagro en Pichidegua”.


Retraso

El presidente del Comité Ambiental Comunal, Ulises Lari, quien participó en la visita, expresó que “lamentablemente, el proyecto se ha retrasado respecto del cronograma que nos habían comunicado anteriormente, y pasamos un verano con malos olores, pero tenemos la confianza que cuando los biodigestores estén funcionando con normalidad mejorará la calidad de vida de todos los habitantes de este sector”.

Lari recordó que “nos habían dicho que en noviembre iba a estar listo el biodigestor secundario, y en diciembre, el primario; eso no se cumplió y se ha ido aplazando”, sin embargo, reconoció que durante el verano la frecuencia de los episodios críticos de malos olores fue menor a la del pasado, “en que teníamos malos olores todos los días”. En ese sentido, comentó que tradicionalmente los malos olores se comienzan a percibir con las mayores temperaturas, por lo que de acuerdo a los nuevos plazos informados por la firma, Lari expresó su esperanza de que el próximo verano ya no se registren estos episodios.

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