Círculo vicioso

Por: 08:40 AM 2017-04-24

Las habilidades, talentos y conocimientos productivos de las personas son fundamentales para el mejoramiento de la productividad y competitividad de los territorios, hecho que es ampliamente aceptado por diferentes y destacados autores. Estos mismos coinciden en que se trata de un conjunto de activos intangibles o capitales que, sumados, configuran lo que se denomina “capital sinergético”, requisito determinante para el desarrollo no solo a nivel nacional, sino sobre todo a nivel regional y local.

Sobre ello habla el último reporte de la OCDE sobre Chile y plantea que el país no debiera tener complejos en impulsar políticas públicas de incentivo a la industria y le asigna especial relevancia al desarrollo territorial, reiterando su preocupación por la gran disparidad geográfica en ingresos, productividad y formación del capital humano. 

Este último factor es de especial importancia para la futura Región de Ñuble, que tiene un serio problema de capacitación, lo que repercute en la escasez de emprendimientos y reduce las posibilidades de generar valor agregado a la producción. Ello significa, en la práctica, que de no ocurrir un cambio, la zona seguirá produciendo y comercializando commodities (madera, celulosa y frutas, principalmente), y los salarios de sus trabajadores seguirán siendo bajos en comparación con el promedio nacional. 

El problema, sin embargo, no se resuelve únicamente generando más profesionales y técnicos, pues las estadísticas demuestran la fuerte migración de talentos hacia otras regiones donde existen mayores oportunidades laborales. 

La realidad, hoy, es que las nuevas generaciones no están eligiendo a Ñuble para iniciarse, emprender, innovar o prosperar. Es cosa de ver los estudios e informes de inserción laboral de los ex alumnos de universidades e institutos locales para constatar la fuerte emigración de las generaciones jóvenes, que egresando lo único que quieren es irse. 

Este círculo vicioso, en que los salarios bajos son un desincentivo para la atracción de profesionales, y la falta de profesionales dificulta la agregación de valor a la producción y la generación de emprendimientos, que a su vez, son determinantes en la estructura salarial local, hace necesaria una intervención estatal, que tenga por objetivo, por un lado, crear las condiciones para aumentar la inversión privada y por otro, focalizar los incentivos en las micro, pequeñas y medianas empresas que agreguen valor, así como en el emprendimiento. 

Uno de los desafíos de la futura Región de Ñuble es aprovechar la oportunidad que representará contar con mayor autonomía en la gestión de recursos públicos para focalizar el gasto y la inversión en áreas que requieren de incentivos. El capital humano calificado debiera tener prioridad, sobre todo en aspectos como su diversificación y cobertura de los segmentos vulnerables.

Hoy tenemos 19 centros de enseñanza superior, con una matrícula de 26 mil estudiantes, de modo que sólo falta que las políticas públicas que puedan llevarse adelante en la nueva región efectivamente tengan una real y positiva aplicación local y sean capaces de retener a los profesionales aquí formados. Con eso basta y sobra.

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