Congregación más antigua de Chillán cumple 105 años

Por: Carla Aliaga 10:45 PM 2017-04-23

Bajo el lema “Sonrisas de Dios en el mundo del dolor”, llegó hasta Chillán la congregación de religiosas “Siervas de Jesús”. 

Una fundación de origen español, fundada el 25 de julio de 1871 por Santa María Josefa del Corazón de Jesús, en la Villa de Bilbao España, para el cuidado de los enfermos en sus domicilios, clínicas y hospitales. 

Arribo a Chillán
Este instituto pronto se expandió por distintos lugares de España, pero como para la caridad no existen las fronteras, el año 1911 llegaron a Chile, a la ciudad de Concepción. 

Al enterarse el pueblo chillanejo del servicio que prestaban las hermanas, pronto algunas familias empezaron a barajar la posibilidad de traerlas a esta ciudad, lo que se concretó el 25 de abril de 1912. 

“Apenas llegó el tren, la banda de música del Regimiento tocó la Marcha Real Española. Nuestra emoción fue inexplicable, recordando una vez más nuestra amada patria. Nuestro primer saludo fue para el señor Las Casas y después a las diferentes comisiones de todas las religiones existentes entonces en este pueblo”, narra una de las religiosas de la época entre los archivos que guardan las hermanas que aún quedan en Chillán.

La primera residencia que tuvieron las religiosas fue en Avenida Libertad 676 y luego se trasladaron a la Avenida O’Higgins. Allí abrieron sus policlínicos.

En el año 1936 muere en la ciudad la primera Sierva de Jesús. Con el terremoto del 39’ que destruyó Chillán, una vez más las religiosas se ven privadas de dos hermanas: una que muere en casa aplastada por una muralla y otra que como fiel Sierva muere junto a su enferma que no se podía mover.

Ida y vuelta
Después del desastre las Siervas abandonaron Chillán con la esperanza de volver,  y así fue. El pueblo, con su obispo al frente, hizo fuerza y la reapertura de la casa se  materializó en 1942.

Hoy las Siervas de Jesús están ubicadas en calle Gamero 849 y las hermanas se esfuerzan en dar una atención integral a quienes llegan al consultorio en busca de ayuda para su cuerpo y su espíritu. El modo de asistencia ha cambiado, pero la finalidad es la misma: “Ser apóstoles en medio del dolor, haciendo lo que Él les pide: ‘estuve enfermo y me sanaste’.” Esa es su premisa.

“Prestamos servicio de medicina general, oftalmología, pediatría, psicología, traumatología, dental, kinesiología, podología y otros procedimientos como lavado de oídos, curaciones, entre otros, comparte Sor Victoria, una de las encargadas del policlínico. La hermana asegura que “Siempre es el pueblo de Chillán el que ha pedido a las Siervas de Jesús”.

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