Pladeco “participativo”

Por: La Discusión Fotografía: Mauricio Ulloa 07:45 AM 2017-04-18

Uno de los factores que ayudan a un involucramiento más activo de las personas en la cuestión pública es la información con que cuentan, el acceso a ella y a la burocracia que permite canalizar las opiniones y necesidades ciudadanas de manera rápida y oportuna. 

Desde esta perspectiva, la idea del municipio de utilizar una metodología participativa en la elaboración del Plan de Desarrollo Comunal para que los ciudadanos prioricen los proyectos que se ejecutarán en el período 2018-2023 y luego evalúen su cumplimiento, debería ser destacada como un valorable ejercicio de transparencia y participación. 

Sin embargo, para que la comentada iniciativa cumpla su objetivo deben considerarse una serie de aspectos en su diseño, a fin de no  defraudar las expectativas que una promesa de este tipo crea en la gente. 

En primer lugar, las reglas deben ser claras, ya que las buenas intenciones de abrir canales de participación no bastan. Para que realmente haya coherencia entre lo que inicialmente se promete y luego se ejecuta, debe definirse si estas consultas serán vinculantes y si en definitiva el ranking de preferencias que haga la ciudadanía será tomado en cuenta para decidir inversiones o para acelerar o postergar determinadas obras. En caso contrario, la participación queda reducida a solo un acto de consulta, lo que a la postre significa su desprestigio y la frustración de los ciudadanos.

De hecho, esta confusión e incertidumbre podría acentuarse, si se considera que un porcentaje importante de los proyectos que serán sometidos a consulta se encuentra en diferentes etapas de desarrollo, haciendo que instituciones públicas y privadas, lo mismo que el municipio, se pregunten si después de este ejercicio participativo se verán afectados los financiamientos y cronogramas de ejecución de esas iniciativas. 

Otro elemento a tener en cuenta y que también puede motivar confusión es que el ejercicio se plantee bajo la fórmula de una elección entre proyectos de diferentes características y naturaleza. Dicho de otra forma, sería un error hacer competir iniciativas muy disímiles en cuanto a impacto social y recursos requeridos. 

La Universidad del Bío-Bío, que se adjudicó la elaboración del Pladeco propone la realización de tres encuentros ciudadanos en los que el equipo profesional explicará la labor que realizarán, recogerá los requerimientos e intereses de la comunidad y finalmente les entregará la facultad de priorizar las iniciativas propuestas. “Incorporar el juicio de la comunidad permitirá conocer aspectos relevantes, fortalecer las redes sociales y fomentar el aprendizaje social. En definitiva, mejorar la práctica democrática en la toma de decisiones”, es lo que propone la UBB. 

La promesa de involucrar a la población como agente activo en la manifestación y solución de sus propias necesidades debe ser sincera y con reglas claras, porque en esa virtud -cada vez más escasa en la formulación de políticas públicas- reside realmente la búsqueda del bien común y no en declamaciones o acciones altisonantes que están más cerca del populismo, que esperamos no sea el caso de este Pladeco “participativo”.

 

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