El rojo se abraza y comienza el despegue para escapar del fondo

Por: Rodrigo Oses 2017-04-16

Ñublense respira al final del túnel. Tras 9 fechas sin saber de festejos, y en medio de una crisis que le costó la salida a Pablo Abraham de la banca técnica, el cuadro chillanejo se reencontró, por fin, con el triunfo cuando más lo necesitaba. En duelo de colistas, se impuso por 2-1 sobre Unión La Calera en la carpeta sintética del Estadio Municipal, apelando a un fútbol más pragmático, inteligente y aguerrido cuando no pudo hilvanar de manera asociada.

Con este golpe el Rojo si bien sigue en el penúltimo lugar, ahora suma 26 puntos y le saca 9 de ventaja a los cementeros que ayer recibieron el peso de la lápida depositada por el Diablo en plena Semana Santa. Desde el arranque Ñublense se vio mejor. Porque tuvo la pelota y la hizo rotar, ante la desesperación de locales que se sorprendieron con el gol temprano de los chillanejos. A los 4’ el volante central Sebastián Páez conectó un centro atrás de Lucas Triviño, quien desbordó tras un pase profundo de Matías Améstica.

Los caleranos sintieron el mazazo y fue Ñublense el que manejó las acciones para controlar el juego y maniatar a un extraviado cuadro local. Sin embargo, bastó un mal despeje de la defensa ñublensina, para que Calera resucitara de la mano de Germán Ferreyra. El lateral se despachó un zapatazo a tres dedos de cerca de 30 metros para pillar adelantado al portero Sebastián Contreras quien no pudo evitar el golazo de los cementeros que revivían en su lucha por escapar del casillero que conduce al descenso directo.

Ahí vino el peor momento de los diablos rojos. Ahora era Ñublense el equipo que perdía la tenencia de la pelota y se diluía en el campo de juego. Los caleranos se envalentonaron con chispazos de buen fútbol para aproximarse al arco ñublensino, pero asomó con fuerza la figura del portero Sebastián Contreras para contrarrestar el peligro con seguras contenciones. Ñublense perdió gestación y volumen ofensivo, pero en el cierre del primer tiempo avisó con un cabezazo de Triviño y un carrerón de Gaspar Páez quien reclamó penal cuando se disponía a rematar entrando al área.

Páez otra vez

A pesar que fue el típico partido de colistas, friccionado, con escasa cuota de fútbol, hubo un jugador de Ñublense que intentó siempre darle una salida limpia cuando el equipo no encontraba el camino. Ese fue Sebastián Páez, quien tras abrir el marcador ganó en confianza y liderazgo. Por eso cuando transcurrían 20 minutos del segundo tiempo fue el encargado de lanzar el penal que le dio el 2-1 a Ñublense. La falta en contra de Triviño la convirtió en gol el volante central, quien con un disparo alto al palo derecho venció al portero Rodrigo Paillaqueo.

Los caleranos cayeron en la desesperación y comenzaron a buscar el empate para no hundirse en el último lugar. Ñublense, con Loncón en cancha desde el primer minuto del segundo tiempo, trató de administrar su ventaja. Luis Flores Abarca ingresó para colaborar en la tenencia de balón y Urra reforzó la banda derecha defensiva en desmedro de Olivares que tenía amarilla.

Emiliano Pedreira, casi anota un autogol de cabeza en su intento por despejar y Contreras debió extremar recursos en un par de ocasiones para despejar algunos balones que llegaron con perfume de gol. Calera se fue enredando y Ñublense apeló a la lucha con los dientes apretados para cerrar un partido que no podía escapársele de la manos en el último suspiro.

El pitazo final de Piero Maza fue el desahogo para los diablos rojos que celebraron el triunfo como una final de campeonato ante la frustración de los caleranos que están cada vez más cerca del descenso a la Segunda División Profesional. Ñublense ahora piensa solo en ratificar el repunte de local frente a Deportes Copiapó. La dirigencia espera un buen marco de público ya que confirmó que la entrada a Galería y Andes costará solo mil pesos.

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