Femicida de Quillón le dio 14 golpes de martillo a su cónyuge

Por: Felipe Ahumada Fotografía: Mauricio Ulloa 09:35 PM 2016-03-29

Fueron cerca de 14 golpes de martillo,  que se pueden establecer conforme al informe del Servicio Médico Legal, los que recibió Yuri Álvarez en la noche del viernes en Quillón, luego que su esposo, en estado de ebriedad, la golpeara salvajemente  para poder “arreglar las cosas entre ambos”.


Así se desprende del relato hecho por la fiscal Maritza Camus, quien en la mañana de este martes  formalizó a Ángelo Iturra Morales, de 33 años, por el delito de femicidio en el Juzgado de Garantía de Bulnes.


Camus  logró determinar que la génesis de esta tragedia se centraba en dos problemas: celopatía y alcoholismo.


La confesión  de Iturra y los testimonios recogidos por la Brigada de Homicidios de la PDI de Chillán apuntaban a que los problemas y las agresiones -a lo menos sicológicas- entre ambos se arrastraban hace años, por lo que hace un tiempo Yuri decidió romper con el matrimonio del que había nacido un niño, hoy de nueve años.


Las promesas de cambiar de hábitos no demoraron en aparecer, pero el que Yuri comenzara a sumar amigos por Whatsapp y Facebook pudo más que cualquier deseo por mejorar.


“La verdad es que a él lo ponía celoso muchas situaciones, y por lo que sabemos, ella no tenía ninguna relación en especial con ninguna de estas personas con las que compartía a través de estos medios”, dijo la fiscal Camus a LA DISCUSIÓN.


Fue en la tarde del viernes pasado en que ella lo llamó para decirle que existía una posibilidad de recomponer el matrimonio, pero con dos condiciones: dejar de beber y pagar 75 mil pesos para iniciar la postulación a una casa.


Pero “él le pidió que primero volvieran, a lo que la víctima se negó ya que primero quería que le demostrara los cambios con hechos, además le pidió que primero depositara el dinero”, detalló la fiscal Camus. Tal negativa dejó la situación en una discusión que fue subiendo de tono al punto que ella debió encerrarse en la pieza de su hijo (quien no estaba en la casa a esa hora).


Iturra, fuera de sí, rompió la chapa con un martillo, “y ella me preguntó que qué estaba haciendo, a lo que le respondí que quería arreglar las cosas y le pegué con el martillo en la cabeza y luego le seguí pegando y después ya no era yo”, habría dicho el imputado en su confesión.


sin denuncias formales
“Esto es muy raro, ellos se llevaban bien y mi hijo era tranquilo, la gente lo quería mucho. No sabemos qué le pasó”, dijo su padre, Rubén Iturra.


Para la familia de Yuri, en cambio, “hace tiempo que la maltrataba, incluso una vez yo mismo le di sus palmetazos (a Ángelo) porque le quería pegar a mi hija”, explicó a LA DISCUSIÓN Rigoberto Álvarez, padre de Yuri.


Lo concreto es que hubo solo una denuncia no ratificada (ver recuadro) en Carabineros, por lo que legalmente no hay antecedentes por violencia intrafamiliar.
Iturra, quien esa noche llegó gritando en shock y todo ensangrentado a la Tenencia de Quillón, vociferando “parece que maté a mi esposa, se me fue de las manos, por celos”, quedó en prisión preventiva.


El abogado defensor, Antonio Guerra, dijo que “mi representado se entregó voluntariamente y confesó el hecho, lo que son dos atenuantes con la que esperamos bajar en a lo menos dos grados la pena, que son cerca de 15 años”.

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