Libro relata rol de Eloy Parra en conversión del Chacal de Nahueltoro

Por: Carla Aliaga Fotografía: Gentileza Jaime Aguayo 2017-04-12

María Susana Maldonado es  autora del libro “Padre Eloy: Memoria agradecida”, texto que reúne más de 150 testimonios de distintas personas de Ñuble que conocieron de cerca al sacerdote, al que se le recuerda por haber asistido espiritualmente en la cárcel de Chillán a José del Carmen Valenzuela, conocido como el “Chacal de Nahueltoro”, fusilado el 30 de abril de 1963.

Actualmente el religioso, a sus 86 años y debido a su delicado estado de salud, permanece bajo el cuidado de las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón en San Carlos.

“Es la tarea de un sacerdote muy santo en Chillán y sus alrededores, como Los Ángeles, Quirihue, Coihueco, San Carlos y algunas capillas de otros sectores”, sostiene la autora.


Capellán de la cárcel
El ejemplar es un recuento de la actividad pastoral de este importante sacerdote, que se hizo nacionalmente conocido luego de haber asistido espiritualmente a Jorge del Carmen Valenzuela, más conocido como el Chacal de Nahueltoro, mientras fue capellán de la cárcel de Chillán en esa época.

“Al padre Eloy, que aún está vivo, nunca le gustó que llamaran Chacal a Jorge del Carmen. Él lo acompañó de principio a fin, eso también está dentro del libro. El padre estaba jovencito todavía, eso correspondió a su primera etapa de trabajo y le afectó muchísimo, para toda su vida. De eso él no conversaba, no le interesaba hablar porque lo marcó y sufrió mucho”, relata María Susana Maldonado.

Según los testimonios, la obra es de enorme importancia para la Provincia de Ñuble puesto que relata la experiencia de diferentes personas comunes que lo reconocen como hombre santo. Asimismo el enfoque del texto permite procesar esta labor dentro del contexto de una iglesia que hoy es frecuentemente cuestionada.

“Lo que pude recopilar es como un 15 ó 20% de la actividad pastoral. Él no quería que se hiciera este trabajo al principio, pero yo fui amiga de él y me fui contactando con varias personas para reconstruir su labor”, relata la escritora, quien además asegura que el sacerdote “más que un constructor de capillas y parroquias, es un constructor de almas”.

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