Más que la bajada de Lagos

Por: Fotografía: Mauricio Ulloa 08:40 AM 2017-04-11

Finalmente, el Comité Central del Partido Socialista tomó una decisión basada en el pragmatismo y ungió a Alejandro Guillier como su abanderado presidencial, bajándole el pulgar a Ricardo Lagos, quien ayer comunicó oficialmente que bajaba su candidatura, iniciada hace exactamente siete meses. 

El temor a no ser capaces de llegar a las primarias del 2 de julio con un candidato competitivo, situación desconocida para una colectividad que ha tenido tres gobiernos encabezados por figuras de su tienda desde el retorno de la democracia, sumado al escaso apoyo que concitaba el ex Presidente, fueron claves en la decisión de la colectividad, que termina respaldando a un independiente pro Radical, después de haber tenido a tres aspirantes de sus propias filas: Insulza, Atria y Lagos. 

En concreto, los tres fueron incapaces de despertar adhesión ciudadana, según diferentes encuestas y sondeos de opinión y Lagos, que pasó a segunda fase, no logró conquistar al PS, donde varios de sus líderes hoy en día tienen una mirada dura de lo que fue su Gobierno, y especialmente de su cercanía con el empresariado. 

El gran problema que tuvo Lagos y que terminó pasándole la cuenta fue construir un relato consistente, que diera cabida a intereses muy contrapuestos. De entrada apuntó a los tomadores de decisiones y a la población más educada e interesada en la política, lanzando su libro “En vez del Pesimismo. Una mirada estratégica de Chile al 2040”. El documento, que bien podía asimilarse a las ideas matrices de un programa presidencial, solo logró entusiasmar a sectores muy específicos, obligándolo a cambiar de estrategia para atraer a targets distintos, lo que  finalmente no le resultó, siendo interpretado por sus detractores como exceso de pragmatismo y falta de consistencia y convicción. 

Probablemente sin quererlo, en su afán por revertir la baja adhesión ciudadana a su precandidatura, Lagos terminó haciendo todo lo contrario a lo que propuso en el origen de esta frustrada aventura presidencial, y puso el énfasis en su figura y no en la plataforma programática. Hoy, después de todo lo conocido, muchos se preguntan si no habría sido más lógico forzar a los partidos a pronunciarse acerca de tres o cuatro ejes centrales que resumieran una propuesta al país y no personalizar la disputa con Guillier. Al llevar las cosas a ese nivel, Lagos perdió. 

Ahora en el conglomerado de Gobierno vendrá la segunda fase de esta disputa pública, entre Alejandro Guillier y la presidenta de la Democracia Cristiana, Carolina Goic, quien ya adelantó que no tiene intenciones de competir en una interna con el periodista. La senadora sabe que en una primaria tiene las mayores probabilidades de perder, quedando así amarrada al compromiso de apoyar al candidato que más entusiasma a radicales y comunistas, ahora con el PS sumado tras de sí. 

Los efectos de este cuadro son todavía misteriosos y plantean varias interrogantes. ¿Podrá la Nueva Mayoría superar sus enormes diferencias programáticas y ahora también electorales? ¿Tendrán sus dirigentes la capacidad de diálogo y habilidades negociadoras para forjar verdaderos consensos? ¿O acaso estaremos asistiendo al fin del ciclo de la coalición de centro-izquierda? 

Comentarios