Conectividad digital

Por: 08:50 AM 2017-04-10

Un análisis de los distintos factores que inciden en el desarrollo de Ñuble permite advertir que hay brechas importantes en inversión pública y privada, infraestructura y capital humano entre quienes residen en sectores urbanos y rurales y que son determinantes en la condición de postergación de estos últimos. Algunos corresponden a servicios básicos, sin embargo, existe otro tipo de atraso y pobreza, asociado a factores diferentes de los que suelen tenerse en cuenta para realizar mediciones. 

En virtud de ello puede sostenerse que el concepto de desarrollo y su contracara, el atraso, evolucionan. En efecto, hoy también deben considerarse postergados tanto los que no tienen ni utilizan los adelantos tecnológicos, como aquellos que se alejan de la información y no la aprovechan para sus tareas cotidianas. En síntesis, quien hoy no esté conectado a las redes de información tendrá un nuevo factor de desigualdad social y de pérdida de competitividad y estará cada vez más excluido de los beneficios del desarrollo. 

El tema no es menor en Ñuble, donde un tercio de los hogares son rurales y tal como ocurre a nivel nacional, se replican las grandes brechas de acceso a Internet. 

Así lo confirmó días atrás en su visita a la zona el subsecretario de Telecomunicaciones, Rodrigo Ramírez, quien admitió que la desigualdad que caracteriza a la sociedad chilena también tiene su traducción en la conectividad digital. De hecho, el mismo personero reconoció que en Ñuble hay zonas muy bien conectadas, con muy buena experiencia y calidad de servicio, y otras -a muy poca distancia- que no gozan de esos mismos atributos, como quedó demostrado con ocasión de los incendios.

La penetración de Internet en los hogares de la provincia hoy llega a 58,3%, casi 15 puntos menos que el promedio nacional. Esta situación, además de representar una inequidad, es también un factor de freno para el desarrollo económico de las zonas rurales, limitando las posibilidades de generar negocios, de promover productos y de acceder a nuevos conocimientos y a oportunidades de financiamiento para emprendimientos, entre otras. 

Por lo mismo, resulta clave que el Estado refuerce su rol subsidiario en esta materia, siguiendo el mismo camino trazado hasta ahora, en proyectos asociativos con empresas de telecomunicaciones, pero con mayor velocidad y más recursos, de manera de aumentar sustancialmente la cobertura en zonas rurales. 

De igual forma, el sector privado también tiene el deber de subirse a este carro, de lo contrario, corre el riesgo de anclarse a un modelo de desarrollo sin proyecciones de crecimiento. 

El desarrollo rural de Ñuble presenta diferentes aristas y matices. Y si bien urge en primer término dar solución a problemas básicos, como agua potable, alcantarillado, luz eléctrica y caminos -cuyo déficit parece impensado en pleno siglo XXI- no deben descuidarse aspectos como el mencionado, toda vez que un desplazado de la tecnología será cada vez más discriminado, sus oportunidades se recortarán y se dificultará su participación en la vida económica y social.

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