Más vigentes que nunca en sus “años dorados”

Por: Jorge Chávez Fotografía: Mauricio Ulloa 12:00 AM 2017-04-09

Es mediodía del viernes y Pedro Cifuentes llega a la casa de la familia Palma, ubicada en el sector nororiente de Chillán, a resolver un problema que desde hace días venía aquejándolos.

Tras analizar de manera preliminar el lugar de trabajo, el hombre de 77 años no tarda en dar su diagnóstico categórico: “hay que cambiar el sifón”.

El electricista de profesión, que hasta el año 1992 se encargaba de mantener en buenas condiciones el sistema eléctrico de la planta de la Industria Azucarera Nacional S.A. (Iansa), ahora también realiza oficios que solo la práctica y la necesidad de tener ingresos económicos extra fueron capaces de transformarlo en un maestro multifacético, de aquellos que popularmente reciben el nombre de “chasquilla”.

Haciéndola de gasfitero, albañil, electricista y vendedor de cuanto producto tenga la posibilidad de comercializar en el sector de Los Puelches, pasa su vida de jubilado Pedro Cifuentes, más vigente y activo que nunca en los que deberían ser sus años de reposo.

Si bien confiesa que la pensión por jubilación que recibe mensualmente es superior si se la compara con el monto promedio que se les asigna a sus pares en la actualidad, admite que los poco más de $300 mil que le tocan no le permiten cubrir todas sus necesidades.

“A pesar de que considero que gozo de una buena jubilación según creo yo, tengo que desempeñarme en otras labores porque es insuficiente y no me queda otra que ofrecer mis servicios para ganarme algunos pesitos extra”, comenta.

En instancias como talleres y encuentros de adultos mayores de la comuna en los que regularmente participa, Pedro Cifuentes promociona sus habilidades para solucionar inconvenientes caseros que se han convertido en su principal actividad económica.

Aunque afirma que los momentos actuales que vive la tercera edad debería ser un tiempo de reposo y tranquilidad, advierte que muchos de ellos se mantienen en un buen estado de salud y con sus capacidades intactas.

“Pienso que el Estado y la sociedad debería dar la oportunidad de dar espacios para trabajar a los adultos mayores que estén en condiciones mentales y físicas, porque hay muchos que tienen altas capacidades, pero no tienen alternativas concretas”, indica.

Lucha diaria
Pese a que su ánimo por seguir laborando aún sigue intacto, Luis Molina (72 años) no esconde la delicada situación de salud en la que se encuentra.

El marcapasos que lleva en su interior y los constantes dolores de columna y espalda que lo aquejan, torpedean el extenso oficio de ferretero que viene ejerciendo hace ya 54 años, el cual lo cumplió entre los locales San Pedro, Dimac y ahora en la Ferretería Quirihue, hasta donde llegó el 2013 con el objetivo de facilitarle los estudios superiores a su último hijo.

Se jubiló hace 10 años, pero al igual que Pedro Cifuentes y muchos adultos mayores, no tuvo más opción que seguir activo mientras tenía cargas familiares y gastos que afrontar. Una década después, reconoce que ya está cumpliendo los últimos momentos de su dilatada época de persona económicamente activa.

“He seguido trabajando por necesidad; las pensiones son tan bajas que si uno no se mueve o trabaja no le queda ni para alimentarse, ´rsa es la realidad. Si mi mensualidad fuera decente hace tiempo que hubiera optado por descansar y dedicarme a viajar, pasear y visitar a los hijos, pero no se puede”, se lamenta Luis Molina, una de las seis personas de la tercera edad que trabajan en la tradicional Ferretería Quirihue (Sargento Aldea esquina Arturo Prat).

Expectativas
De acuerdo a los cálculos del Gobierno, el 25% de la población son adultos mayores, cifra que no escaparía a la realidad chillaneja.

De hecho, según Graciela Suárez, presidenta de la Asociación de Clubes y Talleres de Adultos Mayores de Chillán, en la Región de Bío Bío incluso se superaría aquel porcentaje.

Las bajas pensiones y el constante encarecimiento de la calidad de vida en el país, crean incertidumbre en el vulnerable grupo etario, el cual en Chillán se manifestó a través de una encuesta realizada a fines del año pasado por la Universidad del Bío- Bío y la Corporación de Adelanto y Desarrollo de Ñuble (Corñuble).

El sondeo arrojó que el 62% de los chillanejos mayores de 61 años creen que el ingreso económico de sus hogares durante los próximos doce meses será igual y solo un 22% estima que subirá.

La expectativa de los otros grupos de edad contrasta significativamente. El 42% de aquellos que están en el rango entre los 51 y 60 años, opinan que su economía subirá y una cantidad similar confía en que será igual. La mayoría de los que figuran entre los 41 y 50 años (57%) comentan que mejorará y el 34% que se mantendrá.

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